La electrificación y la digitalización son el futuro del automóvil, y la industria china también, sin embargo el coche de lujo mira hacia a otro lado y la razón no es otra que asegurar su supervivencia. Y es que mientras el mundo del motor se enfrenta a su mayor transformación, las grandes marcas de lujo han descubierto que sólo la exclusividad y los motores gasolina podrán garantizarles un futuro. Eventos tan importantes en el panorama internacional automovilístico como son el Goodwood Festival of Speed o la Monterey Car Week, han demostrado en sus recientes ediciones que el sector del automóvil de lujo se enfrenta a un gran desafío. Sus clientes no quieren conducir coches eléctricos y la industria automovilística china está cada vez más cerca de ser un competidor real dentro del sector del lujo. Es por ello por lo que firmas como Pagani, Koenigsegg o Bugatti han dejado muy claro que el coche eléctrico no está en sus planes a largo plazo, destacando el papel de Mate Rimac (CEO de Bugatti) hablando abiertamente sobre la cruda realidad. En estos momentos no existe un mercado para coches eléctricos de lujo y altas prestaciones, algo que ha quedado sobradamente demostrado con el Rimac Nevera y su alter ego italiano Pininfarina Battista. Pero son más fabricantes los que han decidido dar un paso atrás en sus planes de electrificación. Es el caso de Lamborghini, quien directamente ha cancelado el desarrollo de su primer coche eléctrico, o Porsche, donde encontramos una profunda revisión de todos sus planes de fabricación para reforzar su apuesta por los motores gasolina hibridados, llevándose también consigo el desarrollo del Mission X de producción, teórico sucesor eléctrico del 918 Spyder. Marcas como Bentley, Aston Martin, Lotus o Rolls-Royce también han confirmado una relajación de sus planes de electrificación, manteniendo con vida sus motores gasolina por más tiempo y reforzando la apuesta por las mecánicas híbridas. Curiosamente, sólo Ferrari ha seguido adelante con su apuesta por el coche eléctrico con el polémico LUCE, si bien la firma italiana promete seguir apostando por los motores térmicos para impulsar la gran mayoría de su gama, ya sea con o sin hibridación. Pero esto es sólo una parte del asunto, pues todos estos fabricantes tienen algo más en común. La exclusividad cotiza al alza, cada vez más además, y aunque el mercado también comienza a mostrar cierto agotamiento por la vertiginosa subida de precios - que no de valor - experimentada en los últimos años, no es menos cierto que la fabricación de modelos Few-Off o One-Off es un negocio muy lucrativo. Cada vez son más los fabricantes que han impulsado su propio programa de comisionados, una nueva forma de entender el automóvil que se asemeja peligrosamente al mundo del arte y que bebe en exceso de la nostalgia (todo sea dicho), pero que aporta una altísima rentabilidad con cada vehículo fabricado... aunque sea tan sólo un coche el producido como hacen en Ferrari con el programa Special Projects o Bugatti con la división Solitaire. El legado, la artesanía y la exclusividad son activos de los que muy pocas firmas pueden presumir, lo que unido a motores térmicos libres de electrificación o en configuraciones híbridas imposibles para el común de los mortales, se ha convertido en la fórmula magistral para asegurar la supervivencia de un tipo de vehículo que también busca la manera de sobrevivir a la mayor transformación que ha vivido la industria del automóvil, y que además tiene en China a un gigante que ya ha conquistado el mercado del automóvil generalista, que está consolidándose dentro del segmento premium y que, a su manera, cada vez tiene menos reparos a la hora señalar a las marcas de lujo más reconocidas. A partir de aquí, podríamos decir que está todo por ver, pero debemos tener muy claro que la edad dorada de los comisionados está en pleno crecimiento y lejos aún de conocer su apogeo. El coche de lujo según los cánones occidentales ha encontrado en la exclusividad y la gasolina su forma de seguir existiendo pero, ¿será suficiente para ganar la partida a China y a una industria global que sigue apostando por un futuro 100% eléctrico?
El coche de lujo podrá sobrevivir, pero sólo quemando gasolina para muy pocos
La electrificación y la digitalización son el futuro del automóvil, y la industria china también, sin embargo el coche de lujo mira hacia a otro lado y la razón no es otra que asegurar su supervivencia. Y es que mientras el mundo del motor se enfrenta a su mayor transformación, las grandes marcas de lujo han descubierto que sólo la exclusividad y los motores gasolina podrán garantizarles un futuro. Eventos tan importantes en el panorama internacional automovilístico como son el Goodwood Festival of Speed o la Monterey Car Week, han demostrado en sus recientes ediciones que el sector del automóvil de lujo se enfrenta a un gran desafío. Sus clientes no quieren conducir coches eléctricos y la industria automovilística china está cada vez más cerca de ser un competidor real dentro del sector del lujo. Es por ello por lo que firmas como Pagani, Koenigsegg o Bugatti han dejado muy claro que el coche eléctrico no está en sus planes a largo plazo, destacando el papel de Mate Rimac (CEO de Bugatti) hablando abiertamente sobre la cruda realidad. En estos momentos no existe un mercado para coches eléctricos de lujo y altas prestaciones, algo que ha quedado sobradamente demostrado con el Rimac Nevera y su alter ego italiano Pininfarina Battista. Pero son más fabricantes los que han decidido dar un paso atrás en sus planes de electrificación. Es el caso de Lamborghini, quien directamente ha cancelado el desarrollo de su primer coche eléctrico, o Porsche, donde encontramos una profunda revisión de todos sus planes de fabricación para reforzar su apuesta por los motores gasolina hibridados, llevándose también consigo el desarrollo del Mission X de producción, teórico sucesor eléctrico del 918 Spyder. Marcas como Bentley, Aston Martin, Lotus o Rolls-Royce también han confirmado una relajación de sus planes de electrificación, manteniendo con vida sus motores gasolina por más tiempo y reforzando la apuesta por las mecánicas híbridas. Curiosamente, sólo Ferrari ha seguido adelante con su apuesta por el coche eléctrico con el polémico LUCE, si bien la firma italiana promete seguir apostando por los motores térmicos para impulsar la gran mayoría de su gama, ya sea con o sin hibridación. Pero esto es sólo una parte del asunto, pues todos estos fabricantes tienen algo más en común. La exclusividad cotiza al alza, cada vez más además, y aunque el mercado también comienza a mostrar cierto agotamiento por la vertiginosa subida de precios - que no de valor - experimentada en los últimos años, no es menos cierto que la fabricación de modelos Few-Off o One-Off es un negocio muy lucrativo. Cada vez son más los fabricantes que han impulsado su propio programa de comisionados, una nueva forma de entender el automóvil que se asemeja peligrosamente al mundo del arte y que bebe en exceso de la nostalgia (todo sea dicho), pero que aporta una altísima rentabilidad con cada vehículo fabricado... aunque sea tan sólo un coche el producido como hacen en Ferrari con el programa Special Projects o Bugatti con la división Solitaire. El legado, la artesanía y la exclusividad son activos de los que muy pocas firmas pueden presumir, lo que unido a motores térmicos libres de electrificación o en configuraciones híbridas imposibles para el común de los mortales, se ha convertido en la fórmula magistral para asegurar la supervivencia de un tipo de vehículo que también busca la manera de sobrevivir a la mayor transformación que ha vivido la industria del automóvil, y que además tiene en China a un gigante que ya ha conquistado el mercado del automóvil generalista, que está consolidándose dentro del segmento premium y que, a su manera, cada vez tiene menos reparos a la hora señalar a las marcas de lujo más reconocidas. A partir de aquí, podríamos decir que está todo por ver, pero debemos tener muy claro que la edad dorada de los comisionados está en pleno crecimiento y lejos aún de conocer su apogeo. El coche de lujo según los cánones occidentales ha encontrado en la exclusividad y la gasolina su forma de seguir existiendo pero, ¿será suficiente para ganar la partida a China y a una industria global que sigue apostando por un futuro 100% eléctrico?
