Ante un futuro donde la IA tengo un papel esencial en la mayoría de procesos productivos, ¿dónde querría tener una empresa europea sus datos? Joe Tsai, presidente y cofundador de Alibaba, lo tiene claro: no en una API cerrada probablemente suministrada por una empresa externa, sino en un modelo abierto que puedan entrenar a medida, como ha contado en el evento Wave, que ha tenido lugar en Italia. De hecho, Tsai va un paso más allá: cree que es la única vía de que Europa alcance la independencia tecnológica. Y lo dice sin rodeos: según él, mientras que las empresas chinas de IA comparten su innovación y los avances, los laboratorios de EEUU, no. Por qué importa. Porque a día de hoy y pese a las advertencias de Arthur Mensch, CEO de Mistral, sobre los dos años de margen que tiene Europa para montar su propia infraestructura de IA y los diferentes esfuerzos de la administración europea y su ecosistema empresarial, la realidad es que sigue dependiendo de la tecnología de Estados Unidos y China. Y acontecimientos como el bloqueo internacional a los modelos más potentes de Anthropic por parte de EEUU en verano ya demostró que un gobierno puede cerrar el grifo a demanda. Desde entonces, empresas como Siemens o Renault combinan modelos de diferentes orígenes por si las moscas. Pero los problemas no acaban aquí: China y EEUU controlan en torno al 90 % de la infraestructura mundial de computación para IA, así que aunque quisiera, a Europa le falta capacidad. Hacia la soberanía (a contrarreloj). El pasado 3 de junio Bruselas presentó un paquete de medidas con el objetivo de minimizar su dependencia externa en materia tecnológica que incluye una inyección económica para acelerar la construcción de centros de datos, inteligencia artificial, semiconductores y pone sobre la mesa el código abierto como alternativa. Eso sí, si hablamos de open source, como recuerda el informe del pasado mes de septiembre de Mozilla recogido por Tom's Hardware, quien lleva la voz cantante es China En Xataka La estrategia de Alibaba con la IA es muy simple: conseguir lo mismo que Google consiguió con Android La propuesta de Tsai. Lo que propone Joe Tsai es prácticamente un fine tuning: descargar los pesos de un modelo abierto, ejecutarlo en la infraestructura propia y entrenarlo con datos internos, de modo que la información sensible no salga de la empresa. Casualidad o no, Alibaba publicó los pesos de Qwen3.8 en agosto y su mejor versión tiene 2,4 billones de parámetros y unos 95.000 millones activos por token, así que hace falta una infraestructura considerable para ejecutarlo, por lo que para la mayoría de empresas sería más realista la versión pequeña (Qwen3.8-27B), que permite uso comercial, modificación y redistribución gracias a la licencia Apache 2.0. No es alguien neutral. Conviene recordar algo: es parte interesada porque Alibaba está detrás del modelo abierto de IA Qwen y además, hace una semanas presentó el nuevo chip Zhenwu V900 (comenzará a producirse en 2027) y anunció modelos futuros. No obstante, Alibaba no siempre ha apostado por el open source: la apertura llegó con Qwen3.8 y no llegó así porque sí, ya que sus paisanos y "rivales" Moonshot o DeepSeek ya estaban publicando modelos abiertos de gran tamaño. Los modelos abiertos presentan ventajas frente a los cerrados en términos de control y flexibilidad, lo que parece una buena idea en un principio. Eso sí, si los modelos son chinos supone pasar de depender de un tercero a otro, que también tiene potestad de cambiar sus licencias o guardarse los mejores. Es un parche, pero no soluciona el verdadero problema de Europa: le falta capacidad y modelos propios a la altura. En Xataka | Para "independizarse" tecnológicamente de EEUU, la Unión Europea ya tiene plan: cuatro medidas desesperadas En Xataka | Europa quiere depender menos de EEUU en chips de IA. Alemania y Países Bajos tienen un plan: usar IA para diseñarlos Portada | Alibaba - La noticia Joe Tsai, presidente de Alibaba: "La única forma de que Europa alcance la soberanía tecnológica es con la IA open source" fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .