Edificios y viviendas quedaron reducidos a escombros y dos personas perdieron la vida en un nuevo terremoto que sacudió en la madrugada del 15 de agosto la región de Flores, en Indonesia, un país que suele ser asediado por eventos telúricos. Una alerta de tsunami fue rápidamente desactivada, mientras las autoridades intentan determinar al extensión de los daños.