Actualizado Sábado, 16 mayo 2026 - 17:44
Javier Bardem no se acaba nunca. En cualesquiera de los sentidos. Ya el primer día del festival, cuando aún quedaban varias jornadas y cientos de películas para su paseo de rigor por la alfombra roja del sábado, su nombre se hizo presente. Fue el guionista Paul Laverty, miembro del jurado, el que en la tradicional presentación del tribunal que decide la Palma de Oro lo nombró. Y de qué manera. "¡Qué vergüenza la gente de Hollywood que veta a Javier Bardem, Susan Sarandon o Mark Ruffalo!", dijo. Bardem abriendo la marcha.
"Agradezco la mención", dice el actor, "pero, sinceramente, no tengo pruebas concretas que tengan que ver con esa cancelación. Recibo rumores de cosas que parece que están pasando. Lo que está más que claro es que si supiese a ciencia cierta algo, lo hubiese dicho". Pausa. "Porque lo cierto es que ya ha cambiado algo y es que hay ahora mismo valor de denunciar. La narrativa ya no la controlan ellos. Está cambiando la narración. Las nuevas generaciones se echan a la calle y dicen claro que hay ciertas cosas que no es posible que sucedan, que hay ciertas cosas que no se pueden permitir". Queda claro.
En cualquier caso, el actor que protagoniza El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, junto a Victoria Luengo y que ya ganó en Cannes por su papel en Biutiful (2010), de Alejandro González Iñárritu, no las tiene todas consigo. "Soy consciente de que hay un riesgo por pronunciarse políticamente, pero lo asumo. Por otro lado, también soy consciente en la misma medida que soy un privilegiado. Mi panorama laboral no se está viendo afectado en absoluto. Es más, bien al contrario, ahora mismo me está llamando más gente, incluso de Estados Unidos".
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El actor no duda, pese a todo, en declararse algo optimista, lo que es un cambio radical con respecto a hace muy poco. "Ahora lo que penaliza es apoyar el silencio, declarase neutral o subscribir la cancelación. Es tan evidente lo que está pasando que determinada gente ha quedado muy expuesta. Y eso ya es una gran victoria".
¿Pero de qué hablamos exactamente? ¿Sobre qué ha dejado de estar penalizado pronunciarse?
"Si la pregunta es por qué Palestina, la respuesta es porque creo que nos representa mucho a nivel humano. Es una mezquindad de tal dimensión desde el punto de vista político, económico y de la hipocresía institucional que representa de alguna manera la inhumanidad de todos los grandes conflictos del mundos. Además, no es algo nuevo, lleva décadas sucediendo. Alzar la voz contra el genocidio, si puedes hacerlo y tienes el altavoz, es importante".
Y dicho lo cual, continúa: "Y diré más, los que pueden alzar la voz y no quieren hacerlo por lo que sea me parecen unos cobardes. Entiendo que los que están empezando y temen quedarse sin trabajo se callen. Me da pena, pero lo entiendo. Pero, insisto, aquellos que pueden y tienen esta capacidad y no lo hacen, me parecen unos cobardes". Nueva pausa. "Lo siento mucho, pero la neutralidad ya no es una opción en el momento en el que estamos viviendo".
Y una más, una más de optimismo, de optimismo moderado, pero optimismo al fin: "Animo a los que callan a no hacerlo, porque ya hay una red de apoyo a los que toman la decisión de hablar". Javier Bardem no se acaba nunca.
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