En apenas cuatro décadas, Shenzhen pasó de ser un pequeño pueblo de pescadores a convertirse en el principal polo tecnológico de China y uno de los motores de la innovación mundial. La ciudad alberga empresas como BYD, Tencent y DJI, lidera sectores como los vehículos eléctricos y los drones, y atrae talento internacional con incentivos para profesionales cualificados. Pero este auge convive con uno de los sistemas de vigilancia urbana más sofisticados del planeta. ¿Cómo logró Shenzhen transformarse en la gran rival de Silicon Valley y qué revela sobre el modelo tecnológico chino? En Ciencia y Tecnología te lo contamos.