El bono francés alcanza el 5% de rentabilidad por primera vez en 24 años. La deuda gala a diez años supera un nivel psicológico, pero los expertos descartan que se desencadene una crisis que pueda contagiar a otras economías.
Las recientes protestas en Francia han aumentado las presiones en la renta fija y han llevado al bono francés a diez años superar el 5% de rentabilidad por primera vez en 24 años. El mercado teme que la situación se agrave, pero los expertos creen que no derivará en una crisis de deuda.
La última vez que el bono francés a 10 años rentó más de un 5% fue en 2002. En aquel entonces, los mercados aún sufrían la resaca de la crisis de las puntocom. Hoy, la presión fiscal y la inestabilidad política están en el centro de las preocupaciones del mercado. En el año, el título galo ha incrementado su rentabilidad 145 puntos básicos, desde el 3,56% en el que comenzó el año, hasta el 5,01% actual. 2026 se perfila como el peor año para la deuda francesa desde 2022, cuando el BCE desplegó su política monetaria más agresiva en 40 años para contener la inflación.
"El 5% [de rentabilidad del bono francés] es una referencia psicológica importante, pero no es una frontera automática entre estabilidad y crisis", explica Manuel Pinto, analista de Mercados de XTB. La relevancia técnica de esta cifra estriba en la persistencia: consolida una dinámica donde el coste del servicio de la deuda supera la tasa de crecimiento esperada del PIB nominal, lo que exige un mayor rigor y disciplina en la trayectoria presupuestaria del país a medio plazo, según Giorgio Semenzato, CEO de Finizens.
Francia se enfrenta, sin embargo, a una inestabilidad política que está impidiendo al país ejercer dicha disciplina fiscal. Y cuanto más se retrase el ajuste fiscal, más difícil resultará la consolidación. "Las cuentas presupuestarias son complejas, pero la principal limitación es política: el ajuste requiere una configuración política capaz de llevarlo a cabo a lo largo de varios años. El país celebrará elecciones presidenciales entre abril y mayo de 2027. El próximo presidente se enfrentará a un parlamento dividido, lo que complicará cualquier agenda ambiciosa de reformas o consolidación", argumentan en Scope Ratings.
Por el momento, los expertos descartan que esta situación derive en una crisis de deuda que pueda contagiarse a otros países europeos.
"El riesgo ha aumentado, aunque una crisis de financiación no es el escenario central. Debemos distinguir entre pagar más por emitir deuda y perder el acceso al mercado", apunta Pinto.
Francia se enfrenta a desafíos estructurales significativos, con un pago de intereses de la deuda creciente que alcanzará los 100.000 millones de euros para 2028 y una desaceleración económica que ha reducido el crecimiento esperado para el país a la mitad (al 0,4% en 2026). Aunque Francia pueda enfrentarse a un deterioro de la calidad crediticia de su deuda, para Muzinich el país sigue siendo "una economía muy poderosa, la segunda más grande de la eurozona y fuertemente anclada". Para Erik Muller, director de mercado y estrategia de producto de la firma, la clave es la resolución política: "Una vez que se resuelva la discusión política, se habrá resuelto la mayor parte de la dificultad fiscal". Aunque esto, alerta, es una historia de largo plazo que podría no resolverse hasta mediados del año que viene.
Aunque el coste de financiación de Francia suba, "el hecho de que la vida media de su deuda sea de 8,5 años facilita al país que estas necesidades de financiación se vayan traspasando gradualmente a los presupuestos", explica María Morales, directora de Renta Fija de Buy & Hold. Pinto añade que "el escenario peligroso sería una combinación de bloqueo presupuestario, crecimiento débil y mayores costes de financiación que terminara erosionando la confianza de los compradores".
Ignacio Fuertes, director de Inversiones de Miraltabank, recomienda vigilar las primas de riesgo de países como Italia o España, cuya evolución no responda únicamente por los movimientos de tipos, porque podría indicar un incipiente contagio. También hay que mirar el potencial contagio a los CDS (seguros contra impagos) soberanos, diferenciales bancarios de deuda sénior y subordinada, así como los resultados de las subastas de deuda pública y la composición de la demanda, entre otros.
"El indicador preocupante será la aparición de una dinámica conjunta entre deuda soberana, banca y liquidez", concluye Fuertes.
Morales subraya cree que la situación entre España y Francia es muy diferente en cuanto a déficit y apalancamiento: "En este sentido, España se coloca, de hecho, entre los mejor posicionados de la Eurozona".
Para los próximos meses, que estarán marcados por la volatilidad, Luis Merino, director de Estrategia y Análisis Macro de Santalucía AM, aconseja sobreponderar la deuda de Alemania, España e Italia y recomienda tramos intermedios de la curva.
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