Que Juanma Moreno vaya a gobernar Andalucía los próximos cuatro años con mayoría absoluta o sin ella depende de un puñado de votos. Más que un puñado son unos cuantos miles de papeletas, entre 15.000 y 20.000, pero no es ninguna exageración afirmar que dependiendo del sentido de esos votos, en la comunidad andaluza habrá un gobierno en solitario o, como viene repitiendo a modo de advertencia el propio Moreno desde el inicio de la campaña, habrá «lío», que es lo mismo que decir que quedará en manos de Vox.

El candidato popular lo viene repitiendo, como un mantra, durante toda la campaña en un intento de rebajar el entusiasmo y garantizar la movilización del electorado: la mayoría absoluta no está garantizada, a pesar de lo que vienen reflejando las encuestas. La victoria nadie la duda, pero que se pueda repetir la hazaña de 2022 es otra cosa.

«Estamos en una batalla por el último diputado en Córdoba, Huelva, Cádiz, Málaga o Sevilla. El resto está más estable. Y de que esas provincias caigan del lado del PP depende que apuntalemos la mayoría absoluta», decía el propio Moreno en la entrevista publicada este viernes en EL MUNDO.

La clave está en la Ley D'Hondt, que es la que se aplica en el sistema electoral español para traducir los votos en escaños y que supone que los últimos escaños que se reparten en cada circunscripción, en cada provincia, caen en el saco de uno u otro partido por una diferencia de muy pocos votos. Son éstos los que están en juego en cinco de las ocho provincias andaluzas.

En Huelva, Sevilla, Cádiz, Córdoba y Málaga es donde los sondeos, tanto los que se han hecho públicos como los que manejan internamente los partidos, coinciden en señalar que hay escaños dudosos, que pueden bailar hasta el último instante del escrutinio y que serán determinantes para inclinar la balanza hacia una mayoría absoluta o una mayoría simple del PP el 17-M.

Según el último sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO, tiene al alcance pero no asegurado un diputado por Cádiz (entre siete y ocho); en Huelva (entre seis y siete); en Córdoba (entre seis y siete); en Málaga (entre ocho y nueve); en Sevilla (entre ocho y nueve también) y en una sexta, Granada (entre seis y siete).

Esa misma encuesta, publicada este lunes, le da posibilidades de ganar ese escaño a Por Andalucía, en el caso de Cádiz (la horquilla es de entre cero y un escaños); a Adelante Andalucía, en Córdoba (tendría entre cero y uno); al PSOE en Granada, Huelva y Málaga (entre tres y cuatro en las dos primeras y entre cuatro y cinco en Málaga) y a Vox en Sevilla (entre dos y tres escaños).

En el PP todas las miradas y los análisis (más los esfuerzos de última hora) se centran en las cinco primeras provincias, en las que escribiría el final del partido este 17 de mayo y miran con especial recelo a Adelante Andalucía, la formación que lidera José Ignacio García y a la que las encuestas le dan opciones, incluso, de duplicar sus diputados.

El crecimiento extraordinario del partido que fundó Teresa Rodríguez, aunque sea a costa del PSOE, es la principal amenaza para la mayoría absoluta del PP, por delante del PSOE o de Vox, según fuentes de esa formación, que también subrayan que Huelva o Sevilla han sido, tradicionalmente, feudos del PSOE y que, a pesar del vuelco electoral de 2022, allí el socialismo sigue estando especialmente fuerte.

Pero es que, además, hay otra amenaza que pasa más desapercibida y que, aunque no tiene demasiadas opciones siquiera de entrar en el Parlamento autonómico, sí podría hacerle un roto al PP. Es la candidatura de La Línea 100% que encabeza el alcalde de La Línea de la Concepción (Cádiz), Juan Franco.

A nivel local, Franco tiene un apoyo abrumador que podría poner en apuros a Moreno si se traslada a estos comicios. En las últimas elecciones municipales, las de 2023, obtuvo el 75% de los votos en su localidad y 22 de los 25 concejales de ese ayuntamiento. Su candidatura a las autonómicas podría robarle al cabeza de lista del PP unos votos que serían determinantes para lograr, o no, el escaño en duda por Cádiz.

Preocupan menos en la sede del PP en la calle San Fernando de Sevilla las provincias de Almería, Jaén o Granada, donde las cuentas están más cerradas. Ni siquiera el caso de presunTa corrupción, con sospechas de mordidas a cambio de adjudicaciones públicas, que salpicó al PP en Almería y que se ha saldado con la imputación de quien fuera presidente provincial del partido y de la Diputación le pasaría factura allí a la lista de Juanma Moreno.

Algo parecido pasó ya en los anteriores comicios, en los que el PP se llevó todos los diputados en duda. El último escaño lo ganó el PP en Sevilla con el 99% del escrutinio y el PSOE se quedó a poco más de 1.200 votos de arrebatárselo.

En los comicios de hace cuatro años la participación fue de algo más del 56% y el precio de los escaños varió entre los 20.000 votos de media en Huelva y los 51.000 de Sevilla.

El escaño más barato lo consiguió el PSOE en Huelva por apenas 14.624 votos y Por Andalucía tuvo que pagar el precio más alto por un escaño en Sevilla, 76.603 votos.

No solamente el PP de Juanma Moreno está atento a los llamados 'restos' que decidirán esos últimos escaños. También en el PSOE preocupan y mucho ante las perspectivas electorales que anticipan las encuestas y que son todo menos halagüeñas.

Tanto es así que en el equipo de María Jesús Montero se agarran a esos escaños en duda como la última esperanza para evitar el hundimiento total que supondría bajar de los 30 diputados que consiguió en 2022 Juan Espadas.

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