La subasta de 25.000 millones de dólares se produjo horas después de la publicación de datos que muestran el mayor aumento de los precios al productor desde la invasión rusa de Ucrania.

El Gobierno estadounidense ha vendido deuda a 30 años con un rendimiento del 5% por primera vez desde 2007, en medio de los crecientes indicios de que la guerra de Donald Trump en Irán ha desatado un nuevo repunte de la inflación.

El Departamento del Tesoro emitió el miércoles 25.000 millones de dólares (21.300 millones de euros) en nuevos bonos a 30 años, con un rendimiento máximo en la subasta que alcanzó el 5,046%.

Horas antes, los rendimientos de la deuda estadounidense, que se mueven de forma inversa a los precios, subieron después de que los datos oficiales mostrasen que la inflación mayorista se disparó al 6% en abril, su nivel más alto desde 2022.

"Financiar la deuda se está volviendo mucho más caro", afirma Ed Al-Hussainy, gestor de carteras de Columbia Threadneedle.

La venta se produce en un contexto en el que el conflicto en Oriente Próximo está provocando un aumento en los precios del combustible que ha encarecido los costes para las empresas en todo Estados Unidos. La inflación es corrosiva para la deuda a largo plazo, y la preocupación por el repunte de los precios ha contribuido a que el rendimiento de los bonos a 30 años haya subido aproximadamente 0,4 puntos porcentuales desde el inicio de la guerra.

El índice de precios al productor (IPP) de abril experimentó un fuerte aumento con respecto al incremento interanual del 4,3% registrado en marzo y del 3,4% en febrero, antes del inicio de la guerra, según datos publicados el miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales.

"Todo lo que compras acaba en un camión, y esos camiones funcionan principalmente con diésel. Por lo tanto, se observa la amplia influencia de la energía en toda la economía", explica Brett Ryan, de Deutsche Bank. "No se vislumbra un verano agradable para los consumidores estadounidenses".

Los precios mayoristas suelen considerarse un indicador de la inflación al consumo, que ya alcanzó un máximo de tres años del 3,8% en abril.

El IPP de abril fue el más alto desde diciembre de 2022, cuando la economía estadounidense se tambaleaba por la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania.

Al igual que en aquel período, los precios del combustible han aumentado drásticamente en las últimas semanas.El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde fluye una quinta parte del suministro mundial de petróleo, ha provocado un fuerte incremento de los precios del crudo.

Los precios de la gasolina en Estados Unidos han aumentado más de un 50%, alcanzando los 4,51 dólares por galón, mientras que el diésel ha subido en una proporción similar hasta los 5,66 dólares, cerca de niveles récord.

Las cifras del IPP ponen de manifiesto la tensa situación a la que se enfrenta Kevin Warsh pocos días antes de que este financiero de 56 años asuma la dirección del banco central estadounidense.

Susan Collins, presidenta de la sucursal de la Reserva Federal en Boston, declaró el miércoles que podía "imaginar un escenario" en el que el banco central estadounidense tuviera que subir los tipos de interés para combatir el repunte de la inflación.

Aunque no era su "punto de partida", ahora era posible vislumbrar un desenlace "que requiere un endurecimiento de la política monetaria", afirmó Collins, miembro del Comité Federal de Mercado Abierto, pero sin derecho a voto en materia de tipos de interés.

"La crisis energética ha afectado negativamente mis perspectivas tanto para la actividad real como para la inflación. Además, ha inclinado los riesgos para la actividad real algo más a la baja y los riesgos para la inflación más al alza", añadió.

El miércoles, los mercados descontaban una probabilidad del 80% de una subida de tipos para abril de 2027 tras la publicación de los datos de inflación, frente al 56% del lunes.

Los economistas señalan que los datos del miércoles sugieren que la guerra seguirá ejerciendo presión al alza sobre los precios en toda la economía,a medida que el aumento de los costes industriales se traslade a todos los sectores, desde los alimentos hasta los billetes de avión. La Oficina de Estadísticas Laborales informó de que el precio del transporte de mercancías aumentó un 8,1% en abril.

Joseph Brusuelas, de la consultora RSM, afirma que la elevada lectura del miércoles indica que existe "presión en el horizonte". "Pasará algún tiempo antes de que la inflación toque techo", sostiene.

La inflación subyacente al productor, que excluye el efecto de los alimentos, la energía y los servicios comerciales, fue del 4,4% en abril, frente al 3,7% de marzo.

E. J. Antoni, economista del think tank conservador The Heritage Foundation, señala que la lectura subyacente muestra que el aumento de los precios de la energía está afectando a otros sectores de la economía.

"Incluso si los precios de la gasolina y el diésel ya han tocado techo en este punto, la mayoría del resto de precios seguirán subiendo durante meses", escribe en X Antoni, a quien Trump designó para dirigir la Oficina de Estadísticas Laborales el año pasado antes de retirar la nominación.

Datos separados publicados el miércoles por el Departamento de Energía mostraron una disminución mayor de la esperada en las reservas de crudo y gasolina la semana pasada, lo que subraya la presión sobre los precios de los combustibles, a pesar de que las existencias de destilados, entre los que se incluye el diésel, aumentaron.

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