A pesar de los esfuerzos tanto de la FIFA como de la UEFA por evitarlo, el fútbol se convirtió este 27 de septiembre en un nuevo escenario para poner el foco sobre la causa de Gaza, como lo fueron la música una semana antes y el cine a mediados de mes. La amenaza de boicot de la selección irlandesa fue conjurada, pero las manifestaciones sobre el terreno defendieron el mensaje con la misma fuerza que lo hubiera hecho la ausencia.