El plan del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de retransmitir la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan –que mató a 13 personas en una base militar de Texas en 2009– ha descolocado a Estados Unidos, un país en el que la última ejecución pública se realizó en 1936. En medio de críticas, incluso de republicanos, el presidente Donald Trump aseguró que él tendrá la última palabra sobre el tema. Expertos ven pocas opciones para revertir ante la Justicia una decisión del Pentágono y la Casa Blanca.