Un buen culebrón. Eso es precisamente lo que se ha desatado desde que Audi anunciase que levantará una nueva fábrica, propia, y con capacidad para hasta 200.000 vehículos al año, en Estados Unidos. Un culebrón cargado de polémica, no tanto por la decisión en sí misma, sino muy probablemente por el momento, y el lugar, en el que se ha anunciado. Las críticas se han desatado especialmente en Alemania, donde los editoriales centraron la atención en que el anuncio se produjera en un acto de Donald Trump, en plena campaña para las elecciones de medio mandato; y en un momento en el que Audi aún no ha definido su futuro en casa, donde se esperan, como mínimo, recortes; e incluso cierres o venta de fábricas. Poco a poco vamos conociendo más detalles del movimiento, que como ya os hemos adelantado estos días también involucraría la posibilidad de que Audi pueda tener, por fin, su Mercedes Clase G, un verdadero todoterreno, con arquitectura de larguera de travesaños y mecánicas altamente electrificadas, que hemos interpretado con esta recreación que ilustra esta entrada, de un Scout con el emblema de los cuatro aros en el frontal. Una cuestión de orgullo, la razón para levantar su propia fábrica No es una decisión nueva, precipitada, ni motivada por las decisiones que está tomando la Administración Trump. Audi llevaba casi dos décadas planteándose fabricar coches en Estados Unidos. Johan de Nysschen, antiguo presidente de Audi of America, ha revelado que la marca estuvo muy cerca de tomar esta decisión en 2008, pero que finalmente apostó por México, por sus menores costes de producción y sus ventajas comerciales. Mientras tanto, BMW y Mercedes-Benz consolidaron sus fábricas estadounidenses como centros de producción para todo el mundo. De Nysschen considera que Audi cometió un error estratégico, agravado ahora por la pérdida de competitividad en China y las dificultades del negocio eléctrico. Y no tiene reparos en afirmar que "el negocio chino es historia" (Automotive News). Lo más interesante es que Audi habría preferido construir una fábrica desde cero antes que compartir instalaciones con Volkswagen o Scout, que ya dispone de una nueva fábrica en construcción en Carolina del Sur. De Nysschen apunta a una cuestión de orgullo: "A Ingolstadt no le gusta que Wolfsburgo le diga lo que tiene que hacer". Compartir instalaciones permitiría reducir costes, pero también podría alimentar la percepción de que Audi no es más que un Volkswagen de lujo. Una explicación que, sin embargo, no significa necesariamente que la marca haya descartado todas las sinergias industriales con sus hermanas de grupo. ¿Habrá un verdadero Mercedes Clase G de los cuatro aros? Aquí es donde empieza lo verdaderamente interesante. Reuters ha publicado que Audi también contempla fabricar 25.000 vehículos anuales en las instalaciones de Scout Motors, en Blythewood, Carolina del Sur. La información procede de funcionarios del Gobierno estadounidense, que se lo habrían adelantado a Reuters, pero todavía no existe una confirmación oficial del modelo que se fabricaría allí. Es una noticia especialmente relevante porque Audi lleva tiempo estudiando la posibilidad de desarrollar un verdadero todoterreno, con arquitectura de largueros y travesaños, capaz de competir con el Mercedes Clase G y el Land Rover Defender. Y Scout ya dispone de una plataforma que reúne precisamente esas características. De hecho, el propio Gernot Döllner, máximo responsable de Audi, reconoció que la marca estaba considerando un vehículo de estas características. "Estamos pensando en algo así. Todavía no se ha tomado ninguna decisión", aseguró, dejando claro que aprovechar una plataforma existente sería imprescindible para justificar el proyecto: "Si hacemos algo así, solo sería concebible hacerlo sobre una plataforma que ya exista" (Edmunds). La posibilidad de fabricar 25.000 Audi en la planta de Scout encaja con aquella estrategia. La fábrica propia de Georgia, por su parte, estaría destinada principalmente a los grandes SUV Q7, Q8 y Q9. Así podría ser el todoterreno de Audi, con base Scout Scout está desarrollando dos verdaderos todoterreno, el SUV Traveler y el pick-up Terra, construidos sobre una plataforma específica con chasis de largueros y travesaños, eje trasero rígido, tracción total y bloqueos mecánicos de los diferenciales delantero y trasero. Una receta muy diferente a la de los SUV convencionales de Audi y que tiene mucho más en común con el Mercedes Clase G, que con lo que hasta ahora había desarrollado Audi. Scout también ha previsto neumáticos de hasta 35 pulgadas, más de 30 centímetros de altura libre al suelo, desconexión de la estabilizadora delantera y una capacidad de vadeo próxima a los 90 centímetros. La otra gran particularidad está en sus mecánicas. Scout contempla versiones completamente eléctricas y otras de autonomía extendida, con un motor de gasolina que actúa como generador, sin impulsar directamente las ruedas. Para estas últimas se anuncian objetivos de autonomía superiores a los 800 kilómetros, frente a los aproximadamente 560 kilómetros de las eléctricas. Un Audi derivado de esta arquitectura podría aprovechar ambas soluciones y desarrollar una carrocería y un habitáculo propios, con un posicionamiento mucho más lujoso que el de los Scout. Sería, en definitiva, una oportunidad para que Audi tuviera su propio Clase G sin desarrollar un todoterreno desde cero. Pero su futuro sigue dependiendo de una decisión que la marca todavía no ha anunciado. Galeria del Mercedes Clase G
El orgullo de Audi nos podría privar de uno de los todoterreno más esperados, el verdadero Mercedes Clase G de los cuatro aros
Un buen culebrón. Eso es precisamente lo que se ha desatado desde que Audi anunciase que levantará una nueva fábrica, propia, y con capacidad para hasta 200.000 vehículos al año, en Estados Unidos. Un culebrón cargado de polémica, no tanto por la decisión en sí misma, sino muy probablemente por el momento, y el lugar, en el que se ha anunciado. Las críticas se han desatado especialmente en Alemania, donde los editoriales centraron la atención en que el anuncio se produjera en un acto de Donald Trump, en plena campaña para las elecciones de medio mandato; y en un momento en el que Audi aún no ha definido su futuro en casa, donde se esperan, como mínimo, recortes; e incluso cierres o venta de fábricas. Poco a poco vamos conociendo más detalles del movimiento, que como ya os hemos adelantado estos días también involucraría la posibilidad de que Audi pueda tener, por fin, su Mercedes Clase G, un verdadero todoterreno, con arquitectura de larguera de travesaños y mecánicas altamente electrificadas, que hemos interpretado con esta recreación que ilustra esta entrada, de un Scout con el emblema de los cuatro aros en el frontal. Una cuestión de orgullo, la razón para levantar su propia fábrica No es una decisión nueva, precipitada, ni motivada por las decisiones que está tomando la Administración Trump. Audi llevaba casi dos décadas planteándose fabricar coches en Estados Unidos. Johan de Nysschen, antiguo presidente de Audi of America, ha revelado que la marca estuvo muy cerca de tomar esta decisión en 2008, pero que finalmente apostó por México, por sus menores costes de producción y sus ventajas comerciales. Mientras tanto, BMW y Mercedes-Benz consolidaron sus fábricas estadounidenses como centros de producción para todo el mundo. De Nysschen considera que Audi cometió un error estratégico, agravado ahora por la pérdida de competitividad en China y las dificultades del negocio eléctrico. Y no tiene reparos en afirmar que "el negocio chino es historia" (Automotive News). Lo más interesante es que Audi habría preferido construir una fábrica desde cero antes que compartir instalaciones con Volkswagen o Scout, que ya dispone de una nueva fábrica en construcción en Carolina del Sur. De Nysschen apunta a una cuestión de orgullo: "A Ingolstadt no le gusta que Wolfsburgo le diga lo que tiene que hacer". Compartir instalaciones permitiría reducir costes, pero también podría alimentar la percepción de que Audi no es más que un Volkswagen de lujo. Una explicación que, sin embargo, no significa necesariamente que la marca haya descartado todas las sinergias industriales con sus hermanas de grupo. ¿Habrá un verdadero Mercedes Clase G de los cuatro aros? Aquí es donde empieza lo verdaderamente interesante. Reuters ha publicado que Audi también contempla fabricar 25.000 vehículos anuales en las instalaciones de Scout Motors, en Blythewood, Carolina del Sur. La información procede de funcionarios del Gobierno estadounidense, que se lo habrían adelantado a Reuters, pero todavía no existe una confirmación oficial del modelo que se fabricaría allí. Es una noticia especialmente relevante porque Audi lleva tiempo estudiando la posibilidad de desarrollar un verdadero todoterreno, con arquitectura de largueros y travesaños, capaz de competir con el Mercedes Clase G y el Land Rover Defender. Y Scout ya dispone de una plataforma que reúne precisamente esas características. De hecho, el propio Gernot Döllner, máximo responsable de Audi, reconoció que la marca estaba considerando un vehículo de estas características. "Estamos pensando en algo así. Todavía no se ha tomado ninguna decisión", aseguró, dejando claro que aprovechar una plataforma existente sería imprescindible para justificar el proyecto: "Si hacemos algo así, solo sería concebible hacerlo sobre una plataforma que ya exista" (Edmunds). La posibilidad de fabricar 25.000 Audi en la planta de Scout encaja con aquella estrategia. La fábrica propia de Georgia, por su parte, estaría destinada principalmente a los grandes SUV Q7, Q8 y Q9. Así podría ser el todoterreno de Audi, con base Scout Scout está desarrollando dos verdaderos todoterreno, el SUV Traveler y el pick-up Terra, construidos sobre una plataforma específica con chasis de largueros y travesaños, eje trasero rígido, tracción total y bloqueos mecánicos de los diferenciales delantero y trasero. Una receta muy diferente a la de los SUV convencionales de Audi y que tiene mucho más en común con el Mercedes Clase G, que con lo que hasta ahora había desarrollado Audi. Scout también ha previsto neumáticos de hasta 35 pulgadas, más de 30 centímetros de altura libre al suelo, desconexión de la estabilizadora delantera y una capacidad de vadeo próxima a los 90 centímetros. La otra gran particularidad está en sus mecánicas. Scout contempla versiones completamente eléctricas y otras de autonomía extendida, con un motor de gasolina que actúa como generador, sin impulsar directamente las ruedas. Para estas últimas se anuncian objetivos de autonomía superiores a los 800 kilómetros, frente a los aproximadamente 560 kilómetros de las eléctricas. Un Audi derivado de esta arquitectura podría aprovechar ambas soluciones y desarrollar una carrocería y un habitáculo propios, con un posicionamiento mucho más lujoso que el de los Scout. Sería, en definitiva, una oportunidad para que Audi tuviera su propio Clase G sin desarrollar un todoterreno desde cero. Pero su futuro sigue dependiendo de una decisión que la marca todavía no ha anunciado. Galeria del Mercedes Clase G
