Muchos pueden ser los que, convencidos por su diseño diseño y la reputación de Toyota en lo que se refiere a motores y fiabilidad, se llevan una gran decepción al comprobar que el nuevo Toyota RAV4 es un SUV cuyo precio parte por encima de los 44.000 euros: es mejor que nunca y Toyota lo sabe, por eso pueden permitirse elevar su precio de esta manera y dejar ese papel de precio más bajo al Toyota Corolla Cross. No obstante, hay otro coche que dentro del mercado español siempre ha gozado de muy buena salud comercial y que precisamente este año ha recibido una nueva generación: el Mazda CX-5, que a grandes rasgos, igual que el Toyota RAV4, hace gala de los mismos atributos: un gran SUV de personalidad nipona, enfoque familiar y una mecánica electrificada, aunque la diferencia de precio con respecto al japonés tenga sus motivos. En estos momentos el Toyota RAV4 parte desde 44.250 euros en su versión de acceso, mientras que el CX-5 anuncia un precio al contado, aunque con promociones, de 32.990 euros, arrojando una diferencia contra el que es considerado un rival histórico de sí mismo de nada menos que 11.260 euros. Para empezar, a pesar de haber sido completamente renovados este año y de estar a la última en cuanto a tecnología interior, gran parte de la diferencia de precio tiene origen en la mecánica, pues mientras el RAV4 es un híbrido convencional o full-hybrid, el CX-5 se conforma de momento con un motor híbrido ligero que además sólo tiene 145 CV, que no es una cifra precisamente atractiva para coches que ya superan los 4,6 metros de longitud y tienen una gran superficie frontal, aunque la realidad es que la potencia es algo que no determina tantas ventas como en un principio puede parecer. En este sentido, el RAV4 saca pecho de sus 185 CV (inferiores a los más de 200 que lograba antes) al lograr un 0 a 100 km/h en 8 segundos, mientras que el CX-5 no puede bajar el crono más que hasta los 10,5 segundos. Algo más de peso puede tener el consumo, de hecho, pues el RAV4 homologa 4,9 litros a los 100, el CX-5 se va hasta los 7 litros, una diferencia que en la práctica, dependiendo del tipo de conducción, se va a mantener. En cualquier caso, ambos motores son atmosféricos y tienen una cilindrada significativa para lo que se estila hoy en día, que unidos a un sistema eléctrico de mayor o menor envergadura, nos mantendrán, presumiblemente, alejados del taller durante años, ya que así lo acreditan las encuestas en las que Mazda y Toyota siguen despuntando en términos de fiabilidad (más la segunda que la primera, eso sí). Aspecto del Mazda CX-5 de acceso. En términos de practicidad, el RAV4 siempre ha sido un referente, pero el CX-5 con esta renovación ha crecido hasta los 4,69 metros, así que es 9 centímetros más largo que su rival nipón, y esto se traslada a una mejora en todas las cotas interiores, incluído el maletero, que llega hasta los 583 litros por los 514 del RAV4. En cualquier caso, siendo maleteros que rebasan la cota de los 500 litros, se trata de compartimentos grandes en términos generales. Uno de los aspectos en los que Mazda no sólo ha recortado en inversión, sino que además también ha dado un paso atrás tanto en calidad como en ergonomía, es su habitáculo, donde han desaparecido casi todos los botones que antes estaban en al consola central y el salpicadero y concentrándose en la pantalla central, mientras que en ciertas partes del interior también hay una clara bajada en cuanto a calidad, como en la zona alta del salpicero, tal y como indicó Sergio Álvarez la primera vez que Diariomotor tuvo la oportunidad de poner a prueba el nuevo modelo. Con este nuevo Mazda CX-5, por tanto, estamos ante un coche significativamente más barato que el Toyota, pero no es un coche que, en realidad, compita en igualdad de condiciones frente al RAV4. No obstante, si lo que se busca es un SUV de diseño japonés, gran tamaño y mecánica electrificada, es una alternativa a tener en cuenta dada la diferencia de precio con respecto a la referencia.