Las imágenes del devastador desprendimiento de agua, lodo y sedimentos en el río Lhende y otros ríos aledaños se han multiplicado en las horas posteriores al desastre que ha causado al menos 160 muertos, con cientos de personas más todavía desaparecidas. Filmados desde teléfonos móviles o cámaras de seguridad, los videos han dado dimensión de la ferocidad del fenómeno, que arrasó por completo con viviendas, puentes, embalses y otras infraestructuras, cerca de la frontera de Nepal y el Tíbet.