A menos de dos semanas de asumir la Presidencia, Abelardo de la Espriella anunció una de las mayores reestructuraciones de la política exterior colombiana en décadas. El mandatario electo cerrará 14 embajadas y cerca de 15 consulados, romperá relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, cancelará la apertura de una embajada en Palestina y reabrirá la representación colombiana en Israel. Las medidas, que entrarán en marcha durante los primeros meses de su gobierno, reflejan no solo una apuesta por reducir costos y reorganizar la diplomacia, sino también un giro ideológico que marcará distancia con la política exterior impulsada por Gustavo Petro.

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