Política
La Comunidad detecta "contaminación química" y "riesgo biológico" por la "materia orgánica en descomposición": "El aire que recibe la instalación no es limpio"
La estación de Metro de Sol, ayer, ya cerrada.ALBERTO DI LOLLI
Actualizado Viernes, 16 octubre 2026 - 23:09
En la Puerta del Sol existen tres pozos que conectan con el sistema de ventilación de Metro. Todos están cubiertos por la acampada. En una de las cuatro entradas a la estación más famosa de España, en el vestíbulo que desemboca a la calle Mayor, el nivel de amoniaco detectado es entre 36 y 77 veces más alto que en el aire que circula en el exterior. La Comunidad de Madrid cerró ayer la parada y no la volverá a abrir hasta nuevo aviso. Sólo recuperará la actividad si se logra limpiar desde la superficie los conductos afectados por la «contaminación química» causada por la «acumulación de orina, excrementos y residuos en los pozos, con líquido estancado y espuma en el fondo».
«Hasta que no se limpie no se abre», viene a sintetizar una voz autorizada de la Comunidad de Madrid para confirmar que la estación de Sol se ha convertido en el ariete político con el que las administraciones batallan en la guerra por la acampada. Isabel Díaz Ayuso ha exigido por tierra, mar y aire a Delegación delGobierno que levante a los acampados. Ha solicitado más presencia policial, ha reclamado un control de aforo más estricto en la plaza ante masificaciones y ha denunciado el desastre patrimonial que los manifestantes están causando en el kilómetro cero. Todo en vano.
Ahora, con un durísimo peritaje y nuevos datos en la mano, la Comunidad de Madrid lanza un ultimátum al Gobierno para que desaloje cuanto antes la Puerta del Sol ante el «riesgo biológico» que amenaza tanto a pasajeros como a personal del suburbano. Unos 60.000 usuarios utilizan las instalaciones de Metro en Sol cada día, algo más de los 56.000 que hacen lo propio con Cercanías. El Gobierno, no obstante, ha decidido mantener este servicio y los trenes seguirán efectuando parada en la plaza. «No se han detectado problemas de salubridad en las instalaciones», expresan fuentes de la Delegación del Gobierno.
A última hora de ayer los especialistas comenzaron los primeros trabajos de desinfección, pero todavía no puede hablarse de reapertura.
Porque el informe sobre riesgo higiénico que maneja Metro, y al que ha tenido acceso este diario, alerta de la gravedad de la situación en el subsuelo de la céntrica plaza. «Existe un foco activo y sin controlar» en los pozos y conductos de la estación, advierten los peritos, y como consecuencia «el aire que recibe» la instalación «no es limpio». La «materia orgánica en descomposición» hace que los pozos «tengan que ser tratados como espacios confinados», y «la mezcla de irritantes está al límite» en uno de ellos. «La orina, heces y agua estancada son reservorio de agentes biológicos y fuente de alimento y agua para los roedores», señala el análisis, lo cual «obliga» a la compañía a realizar «campañas de desratización».
Todo ello, concluye el estudio de los peritos, alcanza ya directamente a quienes trabajan en las instalaciones y a los usuarios que cada día pasan por la estación más transitada de la red de Metro. «La contaminación ha llegado a la zona de viajeros», se recalca. En concreto, hay altos niveles de amoniaco y aminas en todos los vestíbulos de la estación del suburbano. Limpiarlo con lejía, por cierto, puede ser contraproducente:«El hipoclorito reacciona con la orina y el amoníaco, y forma cloraminas, causa documentada de neumonitis química».
El diagnóstico evidencia el nivel de degradación del entorno de la Puerta del Sol. Los especialistas, explican fuentes conocedoras del operativo, necesitarían atacar el contaminante desde la apertura de los pozos y alcantarillado de la plaza, y no desde el subsuelo. Para hacerlo, sería obligatorio desalojar por completo la acampada, ya que «la retirada de líquidos y lodos, la manipulación de residuos orgánicos, el movimiento de materiales contaminados y determinadas técnicas de limpieza, pueden provocar salpicaduras, liberación de sustancias químicas y generación de aerosoles potencialmente contaminados». Es decir, que existe un riesgo añadido para quienes permanecen y pernoctan en las tiendas del kilómetro cero.
De ahí la amenaza fijada por la Comunidad: Sol no volverá a operar hasta que se pueda «desinfectar y desratizar» la red de ventilación de Metro. Y para eso la plaza debe estar despejada. «La reanudación de la actividad quedará condicionada a la eliminación o control eficaz del foco contaminante, la comprobación de las condiciones ambientales e higiénico-sanitarias y la acreditación documental de que las medidas permiten desarrollar la actividad en condiciones seguras», zanjan los expertos.
原文抓取与轻量化重排,仅供阅读辅助。 · 源语言:es
