Tenis

El español pierde por 1-6, 6-4 y 7-5 frente al ex número uno, pero escala al puesto 65 del mundo y se demuestra capaz de ganar a cualquiera

Medvedev y Landaluce, después del partido.AFP

Actualizado Jueves, 14 mayo 2026 - 22:10

Eran unos niños de apenas ocho o nueve años cuando Martín Landaluce y Rafa Jódar empezaron a medirse el uno contra el otro. Madrileños ambos, socios del Club de Tenis Chamartín, se encontraban una y otra vez en la pista, y Landaluce dominaba casi siempre. Rara era la vez que Jódar celebraba; quienes le conocen no recuerdan una sola victoria suya en aquellos años de infancia. Pero llegó la adolescencia, cambiaron los cuerpos, se nivelaron las fuerzas y, en los últimos meses... ¡Boom! El fenómeno Jódar irrumpía para asombro del propio Landaluce. Cabeza fría necesitó este para seguir su camino, pero en cuanto pudo respondió con hechos.

Tras alcanzar los cuartos de final del Masters 1000 de Miami, este jueves brilló como nunca para poner a Daniil Medvedev contra las cuerdas en los cuartos del Masters 1000 de Roma. Después de dos horas y 23 minutos de batalla, cayó por 1-6, 6-4 y 7-5, pero dejó su firma en uno de los escenarios más grandes del circuito.

Medvedev, exnúmero uno y ganador de un Grand Slam, no pudo más que aplaudirle cuando el español de apenas 20 años se despedía de la pista central del Foro Itálico. "Ha sido un partido muy duro", reconoció el ruso, que en semifinales se medirá a Jannik Sinner (este sábado, 19.00 horas), tras un esfuerzo que le resultó extenuante. Landaluce le llevó al límite, le obligó a ofrecer su mejor versión y no estuvo lejos de eliminarle.

Al español solo le fallaron las fuerzas en un partido larguísimo -como le ocurrió al propio Jódar ante Luciano Darderi- y le faltó experiencia en los momentos decisivos. En las jugadas clave, Medvedev intensificó la presión con el revés y movió, movió y movió al español en busca del error. "Ahora fuerte de cabeza", le reclamaba su padre, también llamado Martín -otra coincidencia con Jódar-, pero era muy difícil mantener el pulso. Después de avasallar a Medvedev con su derecha y su juego en la red en un primer set atípico, Landaluce fue perdiendo pie poco a poco y cediendo terreno al ruso. Medvedev apenas sufría con su saque mientras el español peleaba el suyo constantemente. En el set definitivo llegó a salvar tres bolas de set, pero pedirle más ya era demasiado.

Pese a la derrota, se marcha de Roma con el orgullo de haber exhibido su juego ante los mejores del mundo y de haber escalado del puesto 94 al 65 del ranking. Podrá debutar en Roland Garros sin pasar por la previa y allí ningún rival, ni el mismísimo Sinner, se alegrará de cruzarse con él. Tras la eclosión de Jódar, el salto a la élite de Landaluce está más cerca que nunca. Quién lo iba a decir cuando se retaban el uno al otro siendo niños.

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