Casi todo el mundo ha acabado alguna vez en Pinterest buscando cómo maximizar el espacio de su pequeño salón, qué cocinar con lo que queda en la nevera el día 29, qué peinado de moda puede llevar a una boda o alguna idea para su próximo tatuaje. Mucha de esa gente ni siquiera se consideraría "usuaria" de Pinterest como tal. Simplemente llegó ahí desde Google, guardó un par de fotos y se olvidó incluso de su nombre. Tampoco se habla demasiado de Pinterest en los mentideros habituales de Internet. No tiene un dueño excéntrico ni un algoritmo acusado de radicalizar a nadie. Tampoco directivos citados a declarar en el Congreso. Es la red social que nadie recuerda haber elegido. Y sin embargo nunca ha tenido tanta gente dentro: ya cuenta con 640 millones de personas al mes, su récord, y cada vez más de esos usuarios son jóvenes. Factura algo más de 1.100 millones de dólares por trimestre y está creciendo casi un 20% al año. Lo único que no le acompaña es la bolsa, que en doce meses le ha quitado la mitad de su valor. Pinterest funciona mejor que nunca pero aparentemente casi nadie se ha dado cuenta. Ni siquiera sus inversores. O quizás es que la historia es más compleja. Quién sigue usando Pinterest Respuesta corta: más gente que nunca. Respuesta larga: mucha gente, pero poca desde los mercados en los que Pinterest gana dinero de verdad. Solo 106 de sus 640 millones de usuarios están en Estados Unidos y Canadá, donde crecen un 4%. Europa suma 157 millones. El resto del mundo, 377, y es lo que más crece: un 15%. El problema es que los ingresos van justo al revés. Norteamérica aporta 880 de los 1.180 millones del trimestre, el 75% de la facturación. Cada usuario norteamericano genera 8,30 dólares por trimestre. Cada usuario europeo, 1,35 dólares. Y los del resto del mundo, 0,23 dólares. Para Pinterest, un usuario en Estados Unidos vale lo mismo que 36 fuera de Norteamérica y Europa. Y son esos 36 los que más crecen. Es otro problema. El otro cambio es generacional. La plataforma de las recetas, las manualidades y los tableros de boda cuquis tiene ahora a la generación Z como más de la mitad de sus usuarios. La duda era si esa audiencia valdría algo para los anunciantes. En septiembre, la empresa dijo que en Estados Unidos un usuario de la generación Z ya genera más o menos lo mismo que un millennial. Y siguen entrando por la misma razón por la que Pinterest no sale en los periódicos: no es exactamente una red social. No obliga a publicar, ni a seguir a nadie, ni a discutir. Se entra a buscar qué cocinar, cómo amueblar el salón, qué ponerse, qué comprar. Es más un buscador visual que el concepto de "plaza pública" de las redes sociales al uso, y nadie va allí a buscar jaleo. La propia empresa dice que la mayoría de sus usuarios llegan para comprar, que es justo lo que quieren los anunciantes: gente predispuesta a sacar la tarjeta, no extremistas con ganas de jarana. Por qué gana dinero, y cómo Depende de qué contabilidad se mire. En términos ajustados, Pinterest ha generado 311 millones de EBITDA en el último trimestre con datos publicados (el que va de abril a junio) y espera cerrar el año con un margen cercano al 30%. En el primer semestre produjo 582 millones de flujo de caja libre. En resultados contables, en cambio, palma: 47 millones en el segundo trimestre y 74 en el primero. La diferencia es casi entera la remuneración en acciones a empleados, que ha sumado 324,5 millones en el trimestre, más del 27% de los ingresos. Genera caja con holgura, pero reparte en acciones una parte enorme de lo que gana. Pan para hoy... Eso explica qué hace con la caja. Este año ha recomprado más de 2.000 millones de dólares en acciones, en parte para compensar la dilución de esas mismas acciones de empleados. Lo ha hecho con el respaldo de Elliott, el fondo activista, que en marzo invirtió 1.000 millones en bonos convertibles. Lo más llamativo de su resultado neto es que, hasta 2023, Pinterest solo ganaba dinero en el cuatro trimestre (gracias a la campaña navideña) y perdía el resto del año. Solo en 2024 y 2025 consiguió ser rentable casi todos los trimestres. Y por eso 2026 es doloroso, porque ha devuelto a la empresa a su patrón antiguo. La salida a bolsa en 2019 no fue una pérdida operativa, simplemente Pinterest contabilizó de golpe la compensación en acciones que habían acumulado sus empleados. El beneficio fiscal extraordinario de 2024 es un apunte contable: reconoció activos por impuestos diferidos que antes no podía usar, no refleja que el negocio diese un salto. Además, el negocio publicitario ha mostrado este año dos fisuras: La primera es su dependencia de los grandes minoristas. Los aranceles de Trump llevaron a las grandes cadenas a recortar en publicidad para proteger sus márgenes, y Pinterest depende de ellas más que sus rivales, sobre todo en categorías como muebles y decoración. El siguiente trimestre fue más bien flojo y la acción cayó un 17% en un día, hasta mínimos desde 2020. La segunda ha venido de Europa. En 2025, los vendedores asiáticos de comercio transfronterizo, en parte expulsados de Estados Unidos, desviaron su publicidad hacia Europa, y Pinterest la recogió. Este año, las nuevas restricciones europeas contra esos mismos vendedores, empezando por Shein, Temu y Aliexpress, se la han quitado. Y así es como en 2025 y en 2026 la cuenta de resultados de Pinterest ha sido decidida en buena medida por decisiones a ambos lados del Atlántico, en Bruselas y en Washington, pero no en sus oficinas. A eso se suma un problema que viene de lejos: en tres años, Pinterest ha quintuplicado los clics que envía a los anunciantes, pero no sus ingresos: manda un tráfico que no cobra a su precio. Las impresiones publicitarias crecieron un 41% a final de 2025 mientras el precio por anuncio caía un 19%. Casi todas las medidas y cambios que ha hecho este año apuntan a tapar esa grieta: Campañas automatizadas con IA (junio). Anuncios en la búsqueda visual (septiembre). La compra de tvScientific para entrar en la televisión conectada (comprada en diciembre, lanzada en junio). Y el fichaje como director financiero de James Dibbo, que llevaba las finanzas de Amazon Ads (hace apenas unas semanas, principios de octubre). La IA, el foso y la grieta Bill Ready, CEO de Pinterest desde 2022, presenta la IA como un “claro acelerador”. Según él, aprende de algo que nadie más tiene: años de gente guardando y ordenando lo que le gusta. Instagram tiene una función similar desde hace muchos años, si bien no tan orientada como la de Pinterest. También es justo decir que en algo Pinterest ha sabido optimizar antes que casi todos los demás. En lugar de pagar por los modelos de OpenAI o Anthropic, está reentrenando modelos abiertos, como Qwen3-VL de Alibaba, con sus propios datos. Se ahorran más de un 90% que con una alternativa cerrada. El problema es lo que la IA le está haciendo al producto. Tanto usuarios como artistas llevan meses quejándose de que el feed se ha llenado de imágenes generadas por IA, y de que la moderación automática marca como “hechas con IA” ilustraciones dibujadas a mano hace más de diez años. En Applesfera Mi red social favorita no tiene ni estados, ni Reels ni cajón de comentarios: por qué estoy viciado a Pinterest en pleno 2025 Pinterest ha respondido con nuevas etiquetas y un control para ver menos contenido sintético, y sostiene que es una parte pequeña de lo que se muestra al usuario. Pero en enero despidió a casi el 15% de la plantilla para volcarse en la IA. Por supuesto, no han sido los únicos en hacer un movimiento así. El resumen es que presume de una IA que aprende del gusto humano mientras su catálogo se llena de imágenes que no ha hecho humano alguno. Y que aparentemente tampoco gustan a casi ningún humano. Hay una amenaza peor en el horizonte. Casi todo el negocio de Pinterest lo sostiene el instante previo a la compra, el momento en el que alguien ya sabe que quiere algo pero todavía no sabe qué quiere exactamente. Es uno de los terrenos que aspiran a ocupar los chatbots: si uno puede proponerte tres sillones concretos que encajan con tu salón y tu presupuesto, los tableros donde hacer scroll entre cientos de opciones cada una de un padre y una madre pierden el sentido. Pinterest de hecho acaba de lanzar su propio asistente de compras para intentar evitar que gane el chatbot ajeno. La duda es si llegará antes que alguien con más usuarios y más GPUs. Lo que descuenta el mercado La bolsa lleva tiempo apretando a Pinterest frente a esas dudas. En agosto, por ejemplo, Pinterest batió las previsiones y ni así pudo evitar otra caída. La acción perdió un 8% tras los resultados porque la empresa anticipó una ralentización del crecimiento para este trimestre. En septiembre, cuando el CEO admitió que el negocio internacional "sufriría antes de mejorar" cayó otro 9%. Con perspectiva, la foto es aún más extraña. Salió a bolsa en 2019 a 19 dólares, rozó los 90 en 2021 y hoy ronda los 23. Ingresa casi cuatro veces más que entonces pero vale más o menos lo mismo. Un poco menos, de hecho. Cotiza como una empresa ya madura cuando en realidad crece a doble dígito. Nadie duda de que la gente siga entrando a Pinterest e incluso de que, de una forma o de otra, cada vez haya más gente haciéndolo. Las dudas principales de cara al mercado son tres: Que Pinterest consiga monetizar de verdad fuera de Estados Unidos, que es donde más está creciendo. Que deje de depender tanto de guerras arancelarias y reglamentos ajenos. Y que la IA no erosione lo que la hace distinta al resto de redes. Pinterest ha resuelto el problema que mata a casi todas las redes sociales que hay en el cementerio: que la gente vuelva sin necesidad de cabrearla. Pero le queda uno más prosaico y más difícil de vender a los inversores: cobrar lo que vale cada visita. Imagen destacada | Xataka con Magnific En Xataka | Hay una generación trabajando gratis como documentalista de su propia vida: no son influencers pero actúan como si lo fueran - La noticia La extraña supervivencia de Pinterest: quién demonios sigue utilizándolo y por qué sigue ganando dinero fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .
La extraña supervivencia de Pinterest: quién demonios sigue utilizándolo y por qué sigue ganando dinero
Casi todo el mundo ha acabado alguna vez en Pinterest buscando cómo maximizar el espacio de su pequeño salón, qué cocinar con lo que queda en la nevera el día 29, qué peinado de moda puede llevar a una boda o alguna idea para su próximo tatuaje. Mucha de esa gente ni siquiera se consideraría "usuaria" de Pinterest como tal. Simplemente llegó ahí desde Google, guardó un par de fotos y se olvidó incluso de su nombre. Tampoco se habla demasiado de Pinterest en los mentideros habituales de Internet. No tiene un dueño excéntrico ni un algoritmo acusado de radicalizar a nadie. Tampoco directivos citados a declarar en el Congreso. Es la red social que nadie recuerda haber elegido. Y sin embargo nunca ha tenido tanta gente dentro: ya cuenta con 640 millones de personas al mes, su récord, y cada vez más de esos usuarios son jóvenes. Factura algo más de 1.100 millones de dólares por trimestre y está creciendo casi un 20% al año. Lo único que no le acompaña es la bolsa, que en doce meses le ha quitado la mitad de su valor. Pinterest funciona mejor que nunca pero aparentemente casi nadie se ha dado cuenta. Ni siquiera sus inversores. O quizás es que la historia es más compleja. Quién sigue usando Pinterest Respuesta corta: más gente que nunca. Respuesta larga: mucha gente, pero poca desde los mercados en los que Pinterest gana dinero de verdad. Solo 106 de sus 640 millones de usuarios están en Estados Unidos y Canadá, donde crecen un 4%. Europa suma 157 millones. El resto del mundo, 377, y es lo que más crece: un 15%. El problema es que los ingresos van justo al revés. Norteamérica aporta 880 de los 1.180 millones del trimestre, el 75% de la facturación. Cada usuario norteamericano genera 8,30 dólares por trimestre. Cada usuario europeo, 1,35 dólares. Y los del resto del mundo, 0,23 dólares. Para Pinterest, un usuario en Estados Unidos vale lo mismo que 36 fuera de Norteamérica y Europa. Y son esos 36 los que más crecen. Es otro problema. El otro cambio es generacional. La plataforma de las recetas, las manualidades y los tableros de boda cuquis tiene ahora a la generación Z como más de la mitad de sus usuarios. La duda era si esa audiencia valdría algo para los anunciantes. En septiembre, la empresa dijo que en Estados Unidos un usuario de la generación Z ya genera más o menos lo mismo que un millennial. Y siguen entrando por la misma razón por la que Pinterest no sale en los periódicos: no es exactamente una red social. No obliga a publicar, ni a seguir a nadie, ni a discutir. Se entra a buscar qué cocinar, cómo amueblar el salón, qué ponerse, qué comprar. Es más un buscador visual que el concepto de "plaza pública" de las redes sociales al uso, y nadie va allí a buscar jaleo. La propia empresa dice que la mayoría de sus usuarios llegan para comprar, que es justo lo que quieren los anunciantes: gente predispuesta a sacar la tarjeta, no extremistas con ganas de jarana. Por qué gana dinero, y cómo Depende de qué contabilidad se mire. En términos ajustados, Pinterest ha generado 311 millones de EBITDA en el último trimestre con datos publicados (el que va de abril a junio) y espera cerrar el año con un margen cercano al 30%. En el primer semestre produjo 582 millones de flujo de caja libre. En resultados contables, en cambio, palma: 47 millones en el segundo trimestre y 74 en el primero. La diferencia es casi entera la remuneración en acciones a empleados, que ha sumado 324,5 millones en el trimestre, más del 27% de los ingresos. Genera caja con holgura, pero reparte en acciones una parte enorme de lo que gana. Pan para hoy... Eso explica qué hace con la caja. Este año ha recomprado más de 2.000 millones de dólares en acciones, en parte para compensar la dilución de esas mismas acciones de empleados. Lo ha hecho con el respaldo de Elliott, el fondo activista, que en marzo invirtió 1.000 millones en bonos convertibles. Lo más llamativo de su resultado neto es que, hasta 2023, Pinterest solo ganaba dinero en el cuatro trimestre (gracias a la campaña navideña) y perdía el resto del año. Solo en 2024 y 2025 consiguió ser rentable casi todos los trimestres. Y por eso 2026 es doloroso, porque ha devuelto a la empresa a su patrón antiguo. La salida a bolsa en 2019 no fue una pérdida operativa, simplemente Pinterest contabilizó de golpe la compensación en acciones que habían acumulado sus empleados. El beneficio fiscal extraordinario de 2024 es un apunte contable: reconoció activos por impuestos diferidos que antes no podía usar, no refleja que el negocio diese un salto. Además, el negocio publicitario ha mostrado este año dos fisuras: La primera es su dependencia de los grandes minoristas. Los aranceles de Trump llevaron a las grandes cadenas a recortar en publicidad para proteger sus márgenes, y Pinterest depende de ellas más que sus rivales, sobre todo en categorías como muebles y decoración. El siguiente trimestre fue más bien flojo y la acción cayó un 17% en un día, hasta mínimos desde 2020. La segunda ha venido de Europa. En 2025, los vendedores asiáticos de comercio transfronterizo, en parte expulsados de Estados Unidos, desviaron su publicidad hacia Europa, y Pinterest la recogió. Este año, las nuevas restricciones europeas contra esos mismos vendedores, empezando por Shein, Temu y Aliexpress, se la han quitado. Y así es como en 2025 y en 2026 la cuenta de resultados de Pinterest ha sido decidida en buena medida por decisiones a ambos lados del Atlántico, en Bruselas y en Washington, pero no en sus oficinas. A eso se suma un problema que viene de lejos: en tres años, Pinterest ha quintuplicado los clics que envía a los anunciantes, pero no sus ingresos: manda un tráfico que no cobra a su precio. Las impresiones publicitarias crecieron un 41% a final de 2025 mientras el precio por anuncio caía un 19%. Casi todas las medidas y cambios que ha hecho este año apuntan a tapar esa grieta: Campañas automatizadas con IA (junio). Anuncios en la búsqueda visual (septiembre). La compra de tvScientific para entrar en la televisión conectada (comprada en diciembre, lanzada en junio). Y el fichaje como director financiero de James Dibbo, que llevaba las finanzas de Amazon Ads (hace apenas unas semanas, principios de octubre). La IA, el foso y la grieta Bill Ready, CEO de Pinterest desde 2022, presenta la IA como un “claro acelerador”. Según él, aprende de algo que nadie más tiene: años de gente guardando y ordenando lo que le gusta. Instagram tiene una función similar desde hace muchos años, si bien no tan orientada como la de Pinterest. También es justo decir que en algo Pinterest ha sabido optimizar antes que casi todos los demás. En lugar de pagar por los modelos de OpenAI o Anthropic, está reentrenando modelos abiertos, como Qwen3-VL de Alibaba, con sus propios datos. Se ahorran más de un 90% que con una alternativa cerrada. El problema es lo que la IA le está haciendo al producto. Tanto usuarios como artistas llevan meses quejándose de que el feed se ha llenado de imágenes generadas por IA, y de que la moderación automática marca como “hechas con IA” ilustraciones dibujadas a mano hace más de diez años. En Applesfera Mi red social favorita no tiene ni estados, ni Reels ni cajón de comentarios: por qué estoy viciado a Pinterest en pleno 2025 Pinterest ha respondido con nuevas etiquetas y un control para ver menos contenido sintético, y sostiene que es una parte pequeña de lo que se muestra al usuario. Pero en enero despidió a casi el 15% de la plantilla para volcarse en la IA. Por supuesto, no han sido los únicos en hacer un movimiento así. El resumen es que presume de una IA que aprende del gusto humano mientras su catálogo se llena de imágenes que no ha hecho humano alguno. Y que aparentemente tampoco gustan a casi ningún humano. Hay una amenaza peor en el horizonte. Casi todo el negocio de Pinterest lo sostiene el instante previo a la compra, el momento en el que alguien ya sabe que quiere algo pero todavía no sabe qué quiere exactamente. Es uno de los terrenos que aspiran a ocupar los chatbots: si uno puede proponerte tres sillones concretos que encajan con tu salón y tu presupuesto, los tableros donde hacer scroll entre cientos de opciones cada una de un padre y una madre pierden el sentido. Pinterest de hecho acaba de lanzar su propio asistente de compras para intentar evitar que gane el chatbot ajeno. La duda es si llegará antes que alguien con más usuarios y más GPUs. Lo que descuenta el mercado La bolsa lleva tiempo apretando a Pinterest frente a esas dudas. En agosto, por ejemplo, Pinterest batió las previsiones y ni así pudo evitar otra caída. La acción perdió un 8% tras los resultados porque la empresa anticipó una ralentización del crecimiento para este trimestre. En septiembre, cuando el CEO admitió que el negocio internacional "sufriría antes de mejorar" cayó otro 9%. Con perspectiva, la foto es aún más extraña. Salió a bolsa en 2019 a 19 dólares, rozó los 90 en 2021 y hoy ronda los 23. Ingresa casi cuatro veces más que entonces pero vale más o menos lo mismo. Un poco menos, de hecho. Cotiza como una empresa ya madura cuando en realidad crece a doble dígito. Nadie duda de que la gente siga entrando a Pinterest e incluso de que, de una forma o de otra, cada vez haya más gente haciéndolo. Las dudas principales de cara al mercado son tres: Que Pinterest consiga monetizar de verdad fuera de Estados Unidos, que es donde más está creciendo. Que deje de depender tanto de guerras arancelarias y reglamentos ajenos. Y que la IA no erosione lo que la hace distinta al resto de redes. Pinterest ha resuelto el problema que mata a casi todas las redes sociales que hay en el cementerio: que la gente vuelva sin necesidad de cabrearla. Pero le queda uno más prosaico y más difícil de vender a los inversores: cobrar lo que vale cada visita. Imagen destacada | Xataka con Magnific En Xataka | Hay una generación trabajando gratis como documentalista de su propia vida: no son influencers pero actúan como si lo fueran - La noticia La extraña supervivencia de Pinterest: quién demonios sigue utilizándolo y por qué sigue ganando dinero fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .
