El presidente cubano rechazó las recientes sanciones, que afectaron incluso a su esposa y su hijastro, al tiempo que proclamó que no le teme a la guerra y que la isla está lista para “afrontar una agresión militar”. Sus declaraciones coincidieron con la fecha límite impuesta por Washington para que las empresas que tenían negocios con GAESA corten sus lazos, a riesgo de ser objeto de sanciones. Un grupo turístico canadiense ha sido el último en unirse a la estampida causada por esa amenaza.

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