Atlético de Madrid

Pese a tener que renunciar a la mínima posibilidad de jugar el Mundial en su propia casa, Johnny se vería obligado a pasar por el quirófano para no arrastrar su lesión en el futuro

CARDOSO, TRAS LA INTERVENCIÓN DE SU TOBILLO.

ISAAC SUÁREZ

Actualizado 14/05/2026 - 11:26CEST

Johnny Cardoso inició este 13 de mayo de 2026 el primer día de recuperación en su camino hacia convertirse en leyenda del Atlético de Madrid. No sería fácil tomar la decisión de tener que renunciar a jugar el Mundial en su propia casa y defendiendo la camiseta de una selección de Estados Unidos en la que también espera marcar una época, pero ninguno de sus dos propósitos serían posibles si ahora no hubiera pasado por el quirófano. De ahí que la cabeza tuviera que imponerse al corazón para someterse a la intervención de su tobillo derecho, en el que sufrió un esguince de alto grado con afectación articular.

Cierto es que Cardoso contaba con una mínima posibilidad (de apenas un 1%) de poder estar a las órdenes de Pochettino si no se sometía a la operación que ha tenido lugar este pasado miércoles en Barcelona unas horas antes de que el Atlético rindiera visita a Osasuna (la mejor reanimación para Johnny sería seguir a través del ipad las evoluciones de sus compañeros), pero ni ese regate al quirófano le hubiera asegurado que fuera a aguantar todo el Mundial ni, mucho menos, le auguraba un horizonte prometedor. Todo lo contrario, aunque fuera dura, no había mejor decisión que la cirugía para no arrastrar más problemas en el tobillo en el futuro.

Gol de Cardoso (2-1) en el Atlético de Madrid 4-1 Brujas

De ahí que, aunque egoístamente podría haber apostado por no perder el tren de un Mundial que sólo pasa cada cuatro años, Cardoso no dudaría en anteponer el Atlético a sus propios intereses. Por eso aceptaría un paso por el quirófano que, si bien le deja sin un sueño de la infancia, le asegura la presencia en una pretemporada en la que a buen seguro que habría llegado lesionado de jugar la cita de selecciones. Una decisión tan dolorosa en el presente como beneficiosa para un futuro que Johnny sólo imagina convirtiéndose en leyenda del club rojiblanco.

Aunque ahora tenga que aguardar hasta 2030 para representar a Estados Unidos en un Mundial, Cardoso también entiende que su protagonismo en la selección no puede ser posible si antes no se consolida en el Atlético. De ahí que, pese a priorizar ahora los intereses del club, no supone más que el primer paso hacia un futuro en el que no se adivinen más problemas en ese tobillo, siendo al mismo tiempo el trampolín desde el que pueda catapultarse también como estandarte del combinado americano.

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