Puedes dejar la Xbox y el PC conectados y elegir dónde jugar desde su pantalla OLED integrada.
Si ya tienes unos auriculares Arctis Nova Pro, Nova Pro Omni o Nova Elite, sus baterías también encajan en este mando, así que un recambio te sirve para los dos.
Por su forma y por su colección de controles, el SteelSeries Aeon Pro pasaría perfectamente por un hipotético Elite 3, ese sucesor del mando de gama alta de Xbox que Microsoft todavía no ha anunciado (si es que llega a hacerlo algún día). Solo un detalle lo delata, y es que no se comunica directamente con la consola, como hace el Elite, sino a través de una base que actúa de receptor.
SteelSeries, una marca muy asentada entre los jugadores de PC por sus ratones, teclados y auriculares, lo presenta como un mando prémium para quien distribuye sus horas entre la Xbox y el ordenador. Y esa base, lejos de ser un peaje para la comunicación con la consola, es lo que da ventaja al conjunto.
La marca la llama QuickSwitch. Lleva dos conexiones USB-C, una para la Xbox y otra para el ordenador, así que ambos equipos se quedan conectados y tú eliges desde el propio mando con cuál juegas, sin volver a emparejarlo ni cambiar ningún cable de sitio. Si la consola y el PC comparten el monitor en tu escritorio, pasas de uno a otro sin levantarte de la silla. Para el móvil queda una tercera vía, el Bluetooth.
En esa misma base está el otro gran argumento del Aeon Pro. Funciona con dos baterías intercambiables, una dentro del mando y otra recargándose, y cada una da para unas 12 horas de juego. Cuando la primera se agota, la cambias por la otra y sigues jugando. SteelSeries habla de una autonomía ilimitada, que en la práctica tiene que ver con disponer siempre de una batería preparada.
Los sticks usan sensores Hall Effect, que leen la posición mediante imanes y sin contacto físico. Otra mejora grande con respecto a los Elite de Microsoft. Así se reduce la deriva o ‘drift’ (ese movimiento fantasma del personaje cuando no tocas el stick). De hecho la marca asegura directamente la deriva cero, por lo que el miedo y el cabreo asociado al ‘drift’ es cosa del pasado. En la caja vienen cabezales cóncavos y convexos de distintas alturas, que se pueden guardar en la propia base, para adaptar el tacto a cada título.
Los gatillos tienen un selector con dos modos. El de recorrido completo te permite dosificar el acelerador en un juego de conducción, y el Hair Trigger, de recorrido muy corto, dispara antes en un shooter como Gears of War E-Day. Bajo los botones hay 18 interruptores mecánicos, con una pulsación más seca que la de las membranas habituales, aunque algo más ruidosa por si grabas con un micrófono cerca.
En la parte trasera aparecen cuatro palancas contorneadas a las que puedes asignar cualquier acción, para tener a mano el salto o el cambio de arma mientras sigues apuntando. Todo eso se configura desde la pantalla OLED integrada, donde también cambias de equipo, eliges el perfil y consultas la batería, sin tener que abrir ningún programa en el ordenador.
Si quieres afinar más, está SteelSeries GG, el software gratuito de la marca para PC. Desde él regulas la sensibilidad y las zonas muertas de los sticks y gatillos (el tramo que hay que mover antes de que el juego registre algo), además de la intensidad de cada uno de sus cuatro motores de vibración. Los perfiles se guardan en el propio mando, así que te los puedes llevar a otro equipo. Y para tus auriculares con cable hay un conector de 3,5 mm.
El agarre está recubierto de una goma texturizada que envuelve toda la mano y ayuda a que no resbale fácilmente. Su compatibilidad se centra en Xbox, PC y móvil, así que no está pensado para PlayStation ni Nintendo Switch. Para quien alterna a diario entre la consola y el ordenador, es lo más parecido a ese Elite de nueva generación que seguimos esperando con correcciones mayúsculas como la insufrible deriva de los joysticks.
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