Las normas propuestas están dirigidas a los fabricantes de productos químicos y maquinaria industrial.
La UE está elaborando planes que podrían obligar a las empresas europeas a comprar componentes críticos a al menos tres proveedores diferentes, una medida que estaría orientada a reducir la dependencia del bloque respecto a China.
Según dos funcionarios de la UE al tanto del asunto, las nuevas normas afectarían a empresas de sectores clave como el químico y el de la maquinaria industrial, que se han quejado del aumento de las importaciones chinas baratas. Las propuestas surgen en respuesta a las restricciones impuestas por Pekín a la exportación de tecnologías clave.
La nueva ley establecería límites máximos, estimados entre el 30% y el 40%, a lo que puede comprarse a un solo proveedor. El resto de los componentes tendrían que adquirirse de al menos tres proveedores diferentes, no todos del mismo país.
El comisario de Comercio europeo, Maros Sefcovic, quiere abordar el déficit comercial de 1.000 millones de euros diarios del bloque y proteger a las empresas del "uso del comercio como arma" por parte de China, según explican los funcionarios. Algunas líneas de producción de automóviles europeas tuvieron que parar el año pasado después de que Pekín impusiera controles a la exportación de imanes de tierras raras y otros componentes.
Los funcionarios explican que Sefcovic planea imponer una serie de aranceles punitivos a los productos químicos y la maquinaria procedentes de China para frenar el drástico aumento que ha sacudido a los fabricantes europeos.
"En muchos sectores, nos estamos volviendo cada vez más dependientes de las exportaciones chinas", afirma un alto funcionario de la Comisión Europea. "Las dependencias tienen un precio, por lo que debemos redoblar nuestros esfuerzos [para diversificarnos]".
El funcionario advierte que la enorme inversión china en el sector manufacturero, con las elevadas subvenciones de las que ha informado el FMI, representa una amenaza urgente para la base industrial de la UE. El Gobierno chino ha declarado que la magnitud de su política industrial se ha exagerado. Denuncia que la UE está "aplicando proteccionismo bajo el pretexto de la 'competencia justa'".
Funcionarios de la UE advierten que los planes se encuentran en una fase inicial, pero que se presentarán en una reunión de la Comisión dedicada a China el 29 de mayo. Si los comisarios están de acuerdo, los líderes de la UE podrían aprobar una propuesta detallada en una cumbre a finales de junio.
Un segundo funcionario señala que ésto no solo abarcaría a China, ya que algunas materias primas o insumos químicos provienen mayoritariamente de un par de países, como el helio de Estados Unidos y Catar, y el cobalto de República Democrática del Congo e Indonesia.
Olof Gill, portavoz de Comercio de la Comisión, confirma que habrá un debate el 29 de mayo, pero declina hacer comentarios sobre las discusiones internas. Añade que "dichos debates no implican la adopción de propuestas formales".
La UE intentará utilizar su red de acuerdos de libre comercio con más de 70 países para impulsar la inversión y construir cadenas de suministro con los productores.
El año pasado, la UE propuso aumentar los aranceles al acero al 50% y reducir a la mitad las cuotas de bajo arancel para proteger una industria que se había contraído hasta alcanzar su menor tamaño de la historia.
Sin embargo, los funcionarios afirman que se podría otorgar una mayor cuota de acero a socios de confianza y reducirla de forma desproporcionada para otros, maximizando así el impacto en China.
Explican que los instrumentos tradicionales antidumping y antisubvenciones tardan demasiado —hasta dos años— porque requieren investigaciones exhaustivas según las normas de la Organización Mundial del Comercio. Los aranceles sólo pueden compensar el daño causado por las importaciones, y las empresas chinas pueden absorberlos y aun así vender con beneficios gracias a sus menores costes operativos.
Los equipos de defensa comercial de la Comisión también se vieron presionados por la enorme cantidad de quejas. Financial Times ha informado de que aquellas procedentes del sector químico alcanzan niveles récord, y un líder de la industria afirma que el sector está "al borde del colapso".
"No tendremos ni el tiempo ni los recursos humanos" para investigarlas todas, afirma uno de los funcionarios. "A día de hoy, en dos años, se puede perder toda la industria".
Las salvaguardias se activan ante un aumento repentino de las importaciones y tienen una duración de cinco años para dar a la industria un respiro que le permita mejorar su competitividad. El primer funcionario afirma que las medidas para el acero han provocado una fuerte reacción negativa por parte de los países exportadores.
"La reacción política que genera demuestra que nuestros socios también consideran que estas salvaguardias funcionarían".
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