Nació con grandes pretensiones, pero Lucid ha decidido frenar para intentar sobrevivir. El fabricante estadounidense reducirá su producción, recortará inversiones y reducirá drásticamente sus inventarios mientras retrasa el lanzamiento de su esperado coche eléctrico asequible, que estaba previsto para finales de 2026. Un cóctel de decisiones para intentar seguir a flote. El coche que debía sacar a Lucid del nicho tendrá que esperar Lucid construyó su reputación alrededor del Lucid Air, una de las berlinas eléctricas más avanzadas y eficientes del mercado. También un coche carísimo que no tenía volumen suficiente, así que la estrategia de crecimiento de la compañía pasaba -y pasa- por hacer un modelo más asequible que le llevase a ser rentable. El futuro de Lucid depende en gran medida de esa nueva plataforma, más pequeña y económica que la empleada por el Air y el Gravity. Sobre ella deberían construirse los eléctricos capaces de ampliar el público de la marca más allá del nicho de los eléctricos de lujo. El Air es el equivalente al Model S de Tesla, y en Alemania (uno de los pocos países europeos donde se comercializa) cuesta 85.900 euros en su versión más económica. Sin embargo, los coches "baratos" de Lucid no llegarán al menos hasta la segunda mitad de 2027, según el nuevo plan. La compañía había previsto iniciar su lanzamiento a finales de este año, por lo que el retraso podría acercarse a los doce meses. Silvio Napoli, nuevo consejero delegado de Lucid, ha reconocido a Reuters que tanto el Air como el Gravity fueron lanzados "con algo de prisa". Ahora no quieren repetir esos errores con la nueva plataforma, especialmente después de los problemas de proveedores que han perjudicado la fabricación del Gravity. Producir menos para dejar de quemar dinero El retraso forma parte de lo que Lucid denomina un "reinicio operativo". En la práctica, supone reducir el tamaño del negocio para intentar rebajar el consumo de efectivo. Dicho de otra manera: para no quemar la ingente cantidad de dinero que queman actualmente. La compañía pretende ahorrar alrededor de 1.400 millones de dólares durante 2026. Entre 600 y 800 millones procederán de la reducción del inventario, después de haber acumulado vehículos y componentes por encima de las necesidades reales del mercado. Estaban fabricando muchos más coches de los que vendían. Lucid ha demostrado con el Air que puede fabricar un eléctrico excepcional, pero no puede o no sabe hacerlo de manera rentable y en volúmenes suficientes Lucid también rebajará sus inversiones en aproximadamente 500 millones de dólares y sus gastos operativos en otros 200 millones. A ello se suma el recorte del 18% de su plantilla estadounidense, que debería generar un ahorro anual cercano a 158 millones de dólares. El fabricante ha admitido que está reduciendo deliberadamente la producción para ajustarla a la demanda prevista. Napoli espera que el volumen fabricado siga disminuyendo durante el resto del año, aunque confía en que las entregas mejoren respecto a la primera mitad. Wall Street calculaba hasta ahora que Lucid produciría 24.964 vehículos y entregaría 21.859 unidades en 2026, según Visible Alpha. La propia dirección ya advierte de que tanto la producción como las matriculaciones quedarán por debajo de esas estimaciones, pero no ha proporcionado más datos. Más ingresos, pero también pérdidas mayores El problema de Lucid no es únicamente de volumen. Sus ingresos aumentaron un 56% durante el segundo trimestre, hasta 405 millones de dólares, pero quedaron por debajo de los 416 millones esperados por los analistas. Al mismo tiempo, la pérdida ajustada alcanzó los 2,78 dólares por acción, mientras que un año antes había registrado unas pérdidas de 2,35 dólares por título. Es decir, no solo sigue perdiendo dinero sino que pierde más cada año. Eso no es bueno nunca, pero todavía menos en el mercado ultra competitivo que tenemos en 2026. Los gastos de desarrollo siguen siendo altísimos, tiene fábricas infrautilizadas -y eso cuesta dinero- y los costes industriales no dejan de subir. A eso se suma la desaparición de incentivos fiscales en Estados Unidos a finales de 2025 para la compra de eléctricos. Si Lucid sigue a flote es gracias a Arabia Saudí. Arabia Saudí vuelve a comprarle tiempo Lucid Motors continúa respaldada por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí. Además, hace poco, el príncipe saudí Alwaleed bin Talal ha adquirido personalmente una participación del 5%, reforzando todavía más la presencia de capital saudí en el fabricante. Lucid Gravity remolcando una caravana. Lucid sostiene que la financiación conseguida recientemente, combinada con los recortes anunciados, le proporciona liquidez suficiente para operar hasta bien entrado 2027. Coincide prácticamente con la nueva fecha prevista para el lanzamiento de su modelo más asequible. Lucid también confía en generar ingresos futuros mediante su acuerdo para desarrollar robotaxis junto a Uber y la empresa de conducción autónoma Nuro. Sin embargo, ese proyecto todavía tardará en convertirse en un negocio significativo. Hace poco se rumoreó que Lucid estaba preparando una exclusión de la bolsa o una solicitud de protección por bancarrota, pero la empresa lo ha negado.