Un consorcio de bancos europeos, varios de ellos españoles, ha diseñado el proyecto Qivalis con el objetivo de sacar la primera criptomoneda estable del euro totalmente regulada en la segunda mitad de 2026, y como respuesta directa a la "dolarización digital" de los mercados financieros.

Según datos del sector, el euro representa entre el 20% y el 25% de la actividad económica mundial tradicional, pero su presencia en las redes de cadena de bloques ('blockchain'), o transacciones digitales, es residual, pues supone solo el 0,2% de las mismas.

Este mercado está dominado en un 99% por el dólar estadounidense por medio de 'tokens' (fichas digitales) como USDT y USDC.

A diferencia de otros proyectos, Qivalis no se centra en la especulación minorista, sino en ofrecer soluciones para empresas y el sector mayorista como pagos transfronterizos instantáneos, capacidad para gestionar la liquidez de las compañías o la automatización de pagos a través de la red.

El pasado diciembre, la alianza Qivalis, con sede en Ámsterdam, solicitó formalmente una licencia de Institución de Dinero Electrónico (EMI) al Banco Central de los Países Bajos (DNB). Esto permite a una entidad emitir dinero electrónico y ofrecer servicios de pago siempre bajo una supervisión regulatoria.

El activo digital operará según el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Unión Europea, relativo a la seguridad jurídica para inversores institucionales y corporativos, según detalla la agencia Efe.

Para asegurar la estabilidad del precio, cada 'token' estará respaldado al 100% por reservas reales: se prevé que al menos el 40% se mantenga en depósitos bancarios de instituciones de alta calificación.El resto se invertirá en deuda soberana a corto plazo de diversos países de la eurozona para evitar riesgos de concentración.

Además de los bancos españoles (BBVA, CaixaBank y Sabadell) participan BNP Paribas (Francia), ING (Países Bajos), UniCredit y Banca Sella (Italia), Danske Bank (Dinamarca), SEB (Suecia), Raiffeisen Bank (Austria), DZ BANK y DekaBank (Alemania) y KBC (Bélgica).

Aunque el Banco Central Europeo (BCE) trabaja en la creación del euro digital, que estaría orientado al uso minorista y ciudadano, Qivalis se centra en el mercado mayorista.

La principal diferencia reside en que el euro digital es una forma electrónica de dinero público, emitida y respaldada directamente por BCE, concebida como una versión digital del efectivo para realizar pagos en la zona euro.

Está diseñado como un medio de pago electrónico gratuito para su uso básico, disponible para ciudadanos y empresas, que previsiblemente podría utilizarse tanto en línea como sin conexión a internet.

Por el contrario, Bizum se trata de un servicio de pagos inmediatos a través de un dispositivo móvil, propiedad de las principales entidades bancarias españolas.

El sistema nació como una solución entre particulares que se ha extendido al pago en comercios electrónicos, administraciones públicas y donaciones a entidades sociales.

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