Si la pregunta es si los árboles y la vegetación sirven para combatir el calor, el Bioparc de Valencia tiene la respuesta: 13 grados menos
Salir a pasear por el centro de una gran ciudad a las tres de la tarde en pleno mes de julio es un gran reto para muchas personas porque literalmente se comienzan a asar por las altas temperaturas. Pero en estas situaciones, resguardarse en un parque denso promete un alivio casi de inmediato, como se ha podido demostrar en diferentes zonas de Valencia como el Bioparc, donde la sensación térmica cae 13 grados respecto al ambiente asfaltado, como han demostrado sus sensores. Una cuestión de percepción. Cuando leemos "13 grados menos", nuestro cerebro piensa inmediatamente en la temperatura del aire. Y aquí es donde conviene matizar, puesto que un árbol no va a coger aire a 40 °C y convertirlo mágicamente en aire a 27 °C. Sin embargo, la temperatura del aire es solo una parte de la ecuación. Lo que realmente determina si nos sentimos cómodos o si estamos al borde de un golpe de calor es el confort térmico, medido mediante índices como el PET (Temperatura Equivalente Fisiológica). Estos índices tienen en cuenta la temperatura del aire, pero también la humedad, la velocidad del viento y, sobre todo, la temperatura radiante media. En Xataka La cuarta ola de calor del verano ya tiene fecha de inicio: la AEMET alerta de temperaturas extremas en plena crisis por los incendios En la calle. La ciencia en este caso muestra que la radiación solar directa sobre nuestra piel y el calor que irradia el asfalto caliente disparan nuestro estrés térmico. Un estudio específico sobre la infraestructura de sombra y confort térmico exterior demostró que el sombreado urbano puede reducir el índice PET entre 9,4 y 17,1 ºC. Por lo tanto, la caída de 13 grados que citan los datos de Valencia encaja a la perfección con lo que la ciencia lleva años midiendo. No baja drásticamente la temperatura del aire, pero sí desploma la carga radiante. ¿Por qué los árboles son tan buenos? Aquí la ciencia ha demostrado que las copas de los árboles bloquean la radiación solar directa, y un estudio de campo sobre la sombra de los árboles confirma que esta interceptación de la luz solar provoca grandes caídas de la temperatura radiante media bajo la copa, eliminando el "efecto horno" del sol directo. Pero además actúan como un aire acondicionado natural, puesto que, a diferencia de un toldo o una pérgola de metal, que se calientan e irradian calor, los árboles están vivos. Esto quiere decir que van absorbiendo agua por las raíces y la liberan en forma de vapor por las hojas. Este proceso consume energía térmica del ambiente, enfriando activamente el aire que los rodea, aunque sea unas décimas o un par de grados. En Xataka Las ciudades españolas están llenas de un árbol que lo ensucia todo de flores y frutos. Tienen una razón para estar ahí Necesitamos árboles. El debate sobre si poner más o menos árboles en una plaza ha dejado de ser una cuestión puramente estética o paisajística. Es, directamente, una cuestión de salud pública, puesto que la ciencia tiene bastante claro que la exposición al calor extremo dispara la mortalidad y la morbilidad. Es por ello que estos entornos naturales actúan como un escudo protector que es muy necesario. No es casualidad que instituciones como la Red de Ciudades por el Clima estén publicando guías técnicas para integrar "refugios climáticos" en la planificación urbana. Y no es para menos porque un refugio climático no es más que un espacio que ofrece condiciones térmicas seguras para la población vulnerable durante episodios de calor extremo. Y los datos lo dejan claro, ya que un parque bien diseñado, con árboles de copa ancha y densa, es uno de los mejores refugios posibles. Imágenes | Andy Lee En Xataka | En el siglo XIX se plantaba en los parques por su belleza: hoy este árbol es uno de los que más tuberías y aceras rompe en España (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia Si la pregunta es si los árboles y la vegetación sirven para combatir el calor, el Bioparc de Valencia tiene la respuesta: 13 grados menos fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Salir a pasear por el centro de una gran ciudad a las tres de la tarde en pleno mes de julio es un gran reto para muchas personas porque literalmente se comienzan a asar por las altas temperaturas. Pero en estas situaciones, resguardarse en un parque denso promete un alivio casi de inmediato, como se ha podido demostrar en diferentes zonas de Valencia como el Bioparc, donde la sensación térmica cae 13 grados respecto al ambiente asfaltado, como han demostrado sus sensores. Una cuestión de percepción. Cuando leemos "13 grados menos", nuestro cerebro piensa inmediatamente en la temperatura del aire. Y aquí es donde conviene matizar, puesto que un árbol no va a coger aire a 40 °C y convertirlo mágicamente en aire a 27 °C. Sin embargo, la temperatura del aire es solo una parte de la ecuación. Lo que realmente determina si nos sentimos cómodos o si estamos al borde de un golpe de calor es el confort térmico, medido mediante índices como el PET (Temperatura Equivalente Fisiológica). Estos índices tienen en cuenta la temperatura del aire, pero también la humedad, la velocidad del viento y, sobre todo, la temperatura radiante media. En Xataka La cuarta ola de calor del verano ya tiene fecha de inicio: la AEMET alerta de temperaturas extremas en plena crisis por los incendios En la calle. La ciencia en este caso muestra que la radiación solar directa sobre nuestra piel y el calor que irradia el asfalto caliente disparan nuestro estrés térmico. Un estudio específico sobre la infraestructura de sombra y confort térmico exterior demostró que el sombreado urbano puede reducir el índice PET entre 9,4 y 17,1 ºC. Por lo tanto, la caída de 13 grados que citan los datos de Valencia encaja a la perfección con lo que la ciencia lleva años midiendo. No baja drásticamente la temperatura del aire, pero sí desploma la carga radiante. ¿Por qué los árboles son tan buenos? Aquí la ciencia ha demostrado que las copas de los árboles bloquean la radiación solar directa, y un estudio de campo sobre la sombra de los árboles confirma que esta interceptación de la luz solar provoca grandes caídas de la temperatura radiante media bajo la copa, eliminando el "efecto horno" del sol directo. Pero además actúan como un aire acondicionado natural, puesto que, a diferencia de un toldo o una pérgola de metal, que se calientan e irradian calor, los árboles están vivos. Esto quiere decir que van absorbiendo agua por las raíces y la liberan en forma de vapor por las hojas. Este proceso consume energía térmica del ambiente, enfriando activamente el aire que los rodea, aunque sea unas décimas o un par de grados. En Xataka Las ciudades españolas están llenas de un árbol que lo ensucia todo de flores y frutos. Tienen una razón para estar ahí Necesitamos árboles. El debate sobre si poner más o menos árboles en una plaza ha dejado de ser una cuestión puramente estética o paisajística. Es, directamente, una cuestión de salud pública, puesto que la ciencia tiene bastante claro que la exposición al calor extremo dispara la mortalidad y la morbilidad. Es por ello que estos entornos naturales actúan como un escudo protector que es muy necesario. No es casualidad que instituciones como la Red de Ciudades por el Clima estén publicando guías técnicas para integrar "refugios climáticos" en la planificación urbana. Y no es para menos porque un refugio climático no es más que un espacio que ofrece condiciones térmicas seguras para la población vulnerable durante episodios de calor extremo. Y los datos lo dejan claro, ya que un parque bien diseñado, con árboles de copa ancha y densa, es uno de los mejores refugios posibles. Imágenes | Andy Lee En Xataka | En el siglo XIX se plantaba en los parques por su belleza: hoy este árbol es uno de los que más tuberías y aceras rompe en España (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia Si la pregunta es si los árboles y la vegetación sirven para combatir el calor, el Bioparc de Valencia tiene la respuesta: 13 grados menos fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
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