Una decisión del Departamento del Tesoro de EEUU le ha convertido en un apestado. Tiene 29 años, una boda aplazada, una nómina que cobra a través de su padre y una acusación: Washington sostiene que ayudó a una red norcoreana a conseguir trabajos informáticos con identidades falsas para enviar divisas a Pyongyang. Celestino Herrera es la versión pobre, inmigrante y española de una serie americana pero real Leer