El cangrejo azul es una plaga en todo el Mediterráneo. En Italia han dado con la tecla para resistir la invasión: cultivar ostras
No es ningún recién llegado a las costas italianas, pero aun así el cangrejo azul (Callinectes sapidus) supone un enorme quebradero de cabeza para el Gobierno de Georgia Meloni. Originario del Atlántico occidental y el golfo de México, este crustáceo de potentes pinzas, color azulado y apetito voraz ha puesto patas arriba la producción de almejas y mejillones de Italia, causando pérdidas millonarias, amenazando empleos y afectando de paso a la tradición culinaria del país. Para combatirlo, en Italia han recurrido a enormes redes, han financiado su captura e incluso han abierto sus restaurantes al cangrejo azul. Ahora, ante la falta de resultados, están adoptando una nueva estrategia: cultivar ostras. Una amenaza azulada y con pinzas. El Callinectes sapidus (el famoso cangrejo azul) es reconocido sobre todo por su tono y sus pinzas, tan potentes que le permiten trepar con facilidad y romper las redes de los pescadores. Sin embargo, hay otro rasgo que lo define mucho mejor: la voracidad. Depredador insaciable, devora almejas, mejillones, huevas de pescado, otros cangrejos autóctonos con caparazones más débiles… Los mismos recursos que desde hace generaciones mantienen a flote a miles de pescadores y nutren parte de la gastronomía italiana. Se supone que el Callinectes sapidus lleva en Italia desde 1940, pero ahora su expansión empieza a alcanzar cotas insostenibles. "Un desierto". "Los cangrejos azules se lo están comiendo todo. Este tramo de laguna se está convirtiendo en un desierto", lamentaba hace unos años desde el Delta del Po Gianluca Travaglia, un pescador de 52 años dedicado a la captura de almejas. La situación era tan drástica que, admitía, algunos de sus compañeros ya no utilizaban redes. "Los cangrejos nadan hacia ellas y las rompen". En 2023 Fedagripesca, una asociación sectorial, cifraba el impacto económico de la especie invasora en unos 100 millones de euros en Italia. Según sus cálculos, el depredador estaba acabando con cerca del 90% de las almejas jóvenes en el delta del Po. Daniela Borriello, de Coldiretti, compartía en 2024 otra estimación: en el norte del Adriático, la zona más afectada por la invasión, la producción se ha desplomado un 80%. "Están en peligro los empleos de 3.000 personas". Buscando soluciones. La situación es tan dramática que tanto las autoridades como los propios pescadores han buscado formas de frenar la plaga. En la laguna de Venecia, por ejemplo, los criadores de almejas han llegado a "fortificar" sus viveros con redes que asoman metro y medio por encima del agua. Sin éxito. Los cangrejos las escalan y rompen. También se han lanzado campañas para retirar toneladas de cangrejos de las costas e invertido millones de euros en la lucha contra la especie invasora, aunque sin grandes resultados. El calentamiento de los océanos y la ausencia de depredadores tampoco se lo ponen fácil a los pescadores, con lo que hace un tiempo en Italia hicieron de tripas corazón y aplicaron una vieja estrategia: 'si no puedes con ellos, únete a ellos'. O cómetelos, dado el caso. Los chefs empezaron a buscar formas de incluir la especie invasora en sus platos o buscar nuevos mercados, como EEUU o China. En Xataka Restaurantes de media España nos están dando vieiras por zamburiñas. Y Galicia se ha cansado del fraude ¿Es una solución? Desde luego no parece la óptima. Y por varias razones. Para empezar, cada vez más científicos advierten de los riesgos medioambientales del 'invasivorismo', la tendencia de abrir las cocinas locales a las especies invasoras y convertir especies como el cangrejo azul o de Kamchatka en ingredientes. En el caso concreto del Callinectes sapidus, su consumo tampoco parece estar despertando pasiones en Italia Y eso a pesar a de los intentos de algunos chefs por incorporarlos a sus platos de pasta. El medio económico italiano Quifinanza asegura que solo el 15% de los cangrejos azules encuentran salida en el mercado alimentario y su comercialización se ve limitada por lo complejo que resulta su procesamiento. De hecho ya se tantean otras vías, como su uso en piensos. Ostras al rescate. Más allá de las redes, las capturas masivas o su incorporación a la gastronomía local, en Italia han desplegado otra estrategia para luchar contra los cangrejos azules. ¿Cuál? Apostar por las ostras. Como señala Il Sole 24 Ore, la idea es muy sencilla: pasar de los viveros de almejas al cultivo de variedades de ostras que, por sus características, resultan mucho más resistentes a los ataques de los cangrejos azules. No es solo teoría. En la laguna de Sacca di Goro (situada en el Delta del Po), las cooperativas de pescadores ya han diversificado su producción apostando por las stras. "Más resistentes". "Se ha dado un primer paso gracias a la financiación, a través del Fondo de Desarrollo, de un estudio dedicado a la puesta en valor de la carne de cangrejo", comenta Roberto Savini, de Confcooperative Romagna-Estense. "Al mismo tiempo, las cooperativas han comenzado una importante inversión en el cultivo y comercialización de determinadas ostras". Incluso medios como La Reppublica se han hecho eco de cómo hay pescadores dedicados a la almeja que han decidido pasarse a las ostras, "más resistentes". Uno de los casos más recientes lo dejan las cooperativas de Goro, en Ferrara, que ante el acoso del cangrejo azul han decidido dar más peso al cultivo de ostras. En concreto, los profesionales de Gorino y Sant´Antonio han empezado a invertir en variedades a priori más resistentes al nuevo depredador (como Mignon o Lampa) y que al mismo tiempo puedan tener salida en el mercado gastronómico italiano. ¿Solucionado, entonces? No. La apuesta por las ostras es solo una de las estrategias desplegadas por el Gobierno y los pescadores italianos. Y tampoco está exenta de retos. Una, clave, es la imagen que tienen las ostras. A diferencia de las almejas, gran parte del mercado sigue contemplándolas como un artículo de lujo. Para solucionarlo y consciente de la oportunidad que suponen para la industria pesquera, en Italia se ha planteado reducir su IVA, pasándolo del 22 al 10%. "Las ostras son un bien de lujo porque son caras, no porque la naturaleza las haya hecho lujosas", reconoce el Ministro de Agricultura . Otro reto es ampliar el hueco que ahora ocupan las ostras en el mercado. Fedagripesca calcula que los italianos consumen alrededor de 10.000 toneladas anuales de ostras, la inmensa mayoría (el 97%) de origen extranjero. "Italia, con sus más de 7.000 km de costa, podría disputarle a Francia el título de cuna de la ostra, recuperando una producción que se remonta a los antiguos romanos. El negocio generaría más de 60 millones", señala Paolo Tiozzo, de la cooperativa. Si finalmente Italia logra dar la vuelta a la tortilla y paliar el impacto del cangrejo azul con nuevos viveros de ostras, su lección será interesante también para España, cuya costa (y pescadores) no es ajena a la expansión del crustáceo. Imágenes | James St. John (Flickr), Mr.TinMD (Flickr), Cathrine Skovly (Unsplash) y Mitili Mitili (Unsplash) Vía | DAP En Xataka | El fraude de las zamburiñas: en qué consiste y cómo saber si te están sirviendo otra cosa en los bares (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia El cangrejo azul es una plaga en todo el Mediterráneo. En Italia han dado con la tecla para resistir la invasión: cultivar ostras fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
No es ningún recién llegado a las costas italianas, pero aun así el cangrejo azul (Callinectes sapidus) supone un enorme quebradero de cabeza para el Gobierno de Georgia Meloni. Originario del Atlántico occidental y el golfo de México, este crustáceo de potentes pinzas, color azulado y apetito voraz ha puesto patas arriba la producción de almejas y mejillones de Italia, causando pérdidas millonarias, amenazando empleos y afectando de paso a la tradición culinaria del país. Para combatirlo, en Italia han recurrido a enormes redes, han financiado su captura e incluso han abierto sus restaurantes al cangrejo azul. Ahora, ante la falta de resultados, están adoptando una nueva estrategia: cultivar ostras. Una amenaza azulada y con pinzas. El Callinectes sapidus (el famoso cangrejo azul) es reconocido sobre todo por su tono y sus pinzas, tan potentes que le permiten trepar con facilidad y romper las redes de los pescadores. Sin embargo, hay otro rasgo que lo define mucho mejor: la voracidad. Depredador insaciable, devora almejas, mejillones, huevas de pescado, otros cangrejos autóctonos con caparazones más débiles… Los mismos recursos que desde hace generaciones mantienen a flote a miles de pescadores y nutren parte de la gastronomía italiana. Se supone que el Callinectes sapidus lleva en Italia desde 1940, pero ahora su expansión empieza a alcanzar cotas insostenibles. "Un desierto". "Los cangrejos azules se lo están comiendo todo. Este tramo de laguna se está convirtiendo en un desierto", lamentaba hace unos años desde el Delta del Po Gianluca Travaglia, un pescador de 52 años dedicado a la captura de almejas. La situación era tan drástica que, admitía, algunos de sus compañeros ya no utilizaban redes. "Los cangrejos nadan hacia ellas y las rompen". En 2023 Fedagripesca, una asociación sectorial, cifraba el impacto económico de la especie invasora en unos 100 millones de euros en Italia. Según sus cálculos, el depredador estaba acabando con cerca del 90% de las almejas jóvenes en el delta del Po. Daniela Borriello, de Coldiretti, compartía en 2024 otra estimación: en el norte del Adriático, la zona más afectada por la invasión, la producción se ha desplomado un 80%. "Están en peligro los empleos de 3.000 personas". Buscando soluciones. La situación es tan dramática que tanto las autoridades como los propios pescadores han buscado formas de frenar la plaga. En la laguna de Venecia, por ejemplo, los criadores de almejas han llegado a "fortificar" sus viveros con redes que asoman metro y medio por encima del agua. Sin éxito. Los cangrejos las escalan y rompen. También se han lanzado campañas para retirar toneladas de cangrejos de las costas e invertido millones de euros en la lucha contra la especie invasora, aunque sin grandes resultados. El calentamiento de los océanos y la ausencia de depredadores tampoco se lo ponen fácil a los pescadores, con lo que hace un tiempo en Italia hicieron de tripas corazón y aplicaron una vieja estrategia: 'si no puedes con ellos, únete a ellos'. O cómetelos, dado el caso. Los chefs empezaron a buscar formas de incluir la especie invasora en sus platos o buscar nuevos mercados, como EEUU o China. En Xataka Restaurantes de media España nos están dando vieiras por zamburiñas. Y Galicia se ha cansado del fraude ¿Es una solución? Desde luego no parece la óptima. Y por varias razones. Para empezar, cada vez más científicos advierten de los riesgos medioambientales del 'invasivorismo', la tendencia de abrir las cocinas locales a las especies invasoras y convertir especies como el cangrejo azul o de Kamchatka en ingredientes. En el caso concreto del Callinectes sapidus, su consumo tampoco parece estar despertando pasiones en Italia Y eso a pesar a de los intentos de algunos chefs por incorporarlos a sus platos de pasta. El medio económico italiano Quifinanza asegura que solo el 15% de los cangrejos azules encuentran salida en el mercado alimentario y su comercialización se ve limitada por lo complejo que resulta su procesamiento. De hecho ya se tantean otras vías, como su uso en piensos. Ostras al rescate. Más allá de las redes, las capturas masivas o su incorporación a la gastronomía local, en Italia han desplegado otra estrategia para luchar contra los cangrejos azules. ¿Cuál? Apostar por las ostras. Como señala Il Sole 24 Ore, la idea es muy sencilla: pasar de los viveros de almejas al cultivo de variedades de ostras que, por sus características, resultan mucho más resistentes a los ataques de los cangrejos azules. No es solo teoría. En la laguna de Sacca di Goro (situada en el Delta del Po), las cooperativas de pescadores ya han diversificado su producción apostando por las stras. "Más resistentes". "Se ha dado un primer paso gracias a la financiación, a través del Fondo de Desarrollo, de un estudio dedicado a la puesta en valor de la carne de cangrejo", comenta Roberto Savini, de Confcooperative Romagna-Estense. "Al mismo tiempo, las cooperativas han comenzado una importante inversión en el cultivo y comercialización de determinadas ostras". Incluso medios como La Reppublica se han hecho eco de cómo hay pescadores dedicados a la almeja que han decidido pasarse a las ostras, "más resistentes". Uno de los casos más recientes lo dejan las cooperativas de Goro, en Ferrara, que ante el acoso del cangrejo azul han decidido dar más peso al cultivo de ostras. En concreto, los profesionales de Gorino y Sant´Antonio han empezado a invertir en variedades a priori más resistentes al nuevo depredador (como Mignon o Lampa) y que al mismo tiempo puedan tener salida en el mercado gastronómico italiano. ¿Solucionado, entonces? No. La apuesta por las ostras es solo una de las estrategias desplegadas por el Gobierno y los pescadores italianos. Y tampoco está exenta de retos. Una, clave, es la imagen que tienen las ostras. A diferencia de las almejas, gran parte del mercado sigue contemplándolas como un artículo de lujo. Para solucionarlo y consciente de la oportunidad que suponen para la industria pesquera, en Italia se ha planteado reducir su IVA, pasándolo del 22 al 10%. "Las ostras son un bien de lujo porque son caras, no porque la naturaleza las haya hecho lujosas", reconoce el Ministro de Agricultura . Otro reto es ampliar el hueco que ahora ocupan las ostras en el mercado. Fedagripesca calcula que los italianos consumen alrededor de 10.000 toneladas anuales de ostras, la inmensa mayoría (el 97%) de origen extranjero. "Italia, con sus más de 7.000 km de costa, podría disputarle a Francia el título de cuna de la ostra, recuperando una producción que se remonta a los antiguos romanos. El negocio generaría más de 60 millones", señala Paolo Tiozzo, de la cooperativa. Si finalmente Italia logra dar la vuelta a la tortilla y paliar el impacto del cangrejo azul con nuevos viveros de ostras, su lección será interesante también para España, cuya costa (y pescadores) no es ajena a la expansión del crustáceo. Imágenes | James St. John (Flickr), Mr.TinMD (Flickr), Cathrine Skovly (Unsplash) y Mitili Mitili (Unsplash) Vía | DAP En Xataka | El fraude de las zamburiñas: en qué consiste y cómo saber si te están sirviendo otra cosa en los bares (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia El cangrejo azul es una plaga en todo el Mediterráneo. En Italia han dado con la tecla para resistir la invasión: cultivar ostras fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
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