Abelardo de la Espriella asume este 7 de agosto la Presidencia de Colombia con una agenda internacional que revierte totalmente la de su antecesor, Gustavo Petro: restablecimiento de relaciones con Israel, incluida una embajada en Jerusalén, el ingreso a la alianza antidrogas de Donald Trump, una relación con Venezuela que pasará por Washington y la ruptura frontal con Nicaragua y Cuba. Analistas discuten si es una restauración, una subordinación o una zona de confort.