El supervisor aprecia incrementos de casi del 10% en los préstamos para la vivienda, pero no ve síntomas de burbuja inmobiliaria ante la resiliencia del sistema financiero español y situación positiva de los hogares.
El Banco de España no tiene ninguna prisa por utilizar las herramientas macroprudenciales de las que dispone para poner límites al negocio hipotecario.
El supervisor español lleva cerca de medio año estudiando la situación del mercado inmobiliario para decidir si finalmente aplica medidas para topar las hipotecas y, así, garantizar la estabilidad financiera.
El Banco de España recibió hace un mes la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de limitar los requisitos de concesión tras apreciar los primeros indicios de relajación de los criterios de venta de hipotecas por parte de la banca.
Actualmente, solo España, Alemania e Italia no aplican medidas de este tipo en el negocio hipotecario en la zona euro.
Daniel Pérez Cid, director general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España, ha asegurado este jueves durante la presentación del Informe de Estabilidad Financiera de Primavera de 2026 que, por el momento, "no detectamos relajación por parte de las entidades y no tenemos una sensación de urgencia para activar modelos de prevención en el mercado inmobiliario".
Pérez aseveró que el Banco de España está haciendo un análisis exhaustivo, "el de mayor profundidad en Europa", de la situación del negocio hipotecario para ver la viabilidad que tendría imponer requisitos extraordinarios.
Aunque ya existen determinados límites asociados a la concesión de hipotecas, el supervisor tiene potestad para limitar el plazo de las hipotecas, los periodos de carencia o restringir la concesión en casos puntuales, entre las distintas medidas que podría aplicar.
El equipo de Estabilidad Financiera trabaja con cautela al no apreciar síntomas de burbuja. Sí que detectan subidas progresivas del precio de las hipotecas, pero lo asocian a la elevada demanda existente.
Según Pérez, actualmente no se reúnen los condimentos que caracterizaron la crisis financiera hace cerca de dos décadas. Por entonces, la banca redujo drásticamente los criterios de concesión, se permitía un elevado grado de endeudamiento para los clientes, y el sistema financiero se inundó de hipotecas riesgosas.
El Banco de España prefiere monitorizar con calma la evolución del mercado inmobiliario para reunir datos suficientes que sustenten una hipotética imposición, o no, de medidas.
El director general del supervisor ha explicado, además, que fijar ahora requisitos podría alterar al mercado y afectar a determinados solicitantes, rebajando el acceso a la vivienda a los más jóvenes.
El último Informe de Estabilidad Financiera recoge un alza del precio de las hipotecas de casi el 10%.
El Banco de España sitúa el precio actual a los niveles del 2004, y un 15% por debajo de los precios máximos que se vieron en el tercer trimestre de 2007, en la antesala de la crisis financiera.
Durante el pasado ejercicio, el número de compraventas de vivienda "fue elevado y superior al año previo, aunque con señales de estabilización", indica el Banco de España, que cifra en 750.000 las adquisiciones de vivienda.
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