La pequeña ciudad de Bend, en el centro de Oregon, sigue conmocionada tras el tiroteo del jueves, en el que un adolescente de 16 años mató a tres niños y una docente. El joven murió luego por los disparos de un hombre de 36 años, cuyos dos hijos son alumnos de la escuela primaria Silver Rail, donde ocurrió el ataque. Mientras la Policía destacó su "heroísmo" y el de una maestra que previamente redujo al atacante, el hecho remueve heridas de otros tiroteos escolares que han sacudido a EE. UU.