En España, y el resto de Europa en realidad también, esperamos como agua de mayo un coche que Ford ha indicado que fabricará en la planta valenciana de Almussafes y que debería articularse sobre la misma arquitectura que el actual Ford Kuga, sólo que forjando su personalidad en torno a una fuerte identidad dentro de la propia marca, el Ford Bronco. Por esto mismo, algo que llega desde Australia ha llamado nuestra atención, pues un coche diseñado en principio sólo para el gigante asiático ha salido del país para llegar hasta los mercados de Australia y Nueva Zelanda. Se llama Ford Bronco Basecamp y se trata de un todocamino propiamente dicho del fabricante americano que, fabricado en China, nos pone los dientes largos en el Viejo Continente. El Ford Bronco Basecamp llegará a Australia y Nueva Zelanda durante la segunda mitad de 2027, aunque la marca todavía no ha comunicado su precio ni la composición definitiva de la gama. Tampoco ha confirmado que sus especificaciones vayan a ser idénticas a las del modelo que se comercializa en China desde 2025, de modo que sus cifras deben tomarse, por ahora, como una referencia. Su lanzamiento formará parte de una estrategia mucho más amplia con la que Ford pretende reforzar su posición internacional, en la que Australia tiene un gran peso. La compañía se ha marcado como objetivo ampliar su cobertura hasta superar el 60 % del mercado en un plazo de tres años y conseguir que, a finales de 2030, más del 90 % de sus ventas correspondan a vehículos completamente nuevos o profundamente renovados. De hecho, este movimiento resulta especialmente llamativo porque Ford dejó de fabricar automóviles en Australia hace casi una década. El Bronco Basecamp será, por tanto, uno de los modelos encargados de protagonizar esta nueva etapa de la firma estadounidense, aunque llegue importado desde China y no comparta necesariamente todos sus componentes con el Ford Bronco tradicional. Más allá de su estética de todoterreno, uno de los aspectos más llamativos del Bronco Basecamp es la manera en la que Ford ha diseñado su habitáculo. Todos sus asientos pueden abatirse hasta formar una superficie sobre la que instalar un colchón hinchable, convirtiendo el interior en una cama y acercando su planteamiento al de una pequeña camper. El portón trasero, que se abre lateralmente, integra además el sistema denominado Wild Kitchen. Este incluye una mesa plegable que puede utilizarse como superficie para preparar alimentos o apoyar utensilios durante una acampada. No se trata, por tanto, de una cocina completa como la de una furgoneta camper, pero sí de una solución pensada específicamente para pasar tiempo al aire libre. A ello se suma el sistema Pro Power Onboard, capaz de suministrar hasta 6,6 kW de potencia para alimentar dispositivos eléctricos externos. Ford menciona aparatos como cafeteras, placas de cocina o sistemas de iluminación, aunque esta capacidad también permitiría utilizar herramientas y otros equipos sin necesidad de disponer de un generador independiente. La otra gran particularidad del Ford Bronco Basecamp es su sistema de propulsión de autonomía extendida. Emplea dos motores eléctricos, una batería de 49 kWh y un motor turboalimentado de gasolina de 1,5 litros. Sin embargo, este último no mueve directamente las ruedas, sino que funciona exclusivamente como generador para producir electricidad. Esto significa que la tracción siempre depende de los motores eléctricos, conservando una respuesta propia de un coche eléctrico, pero sin quedar completamente condicionado por la disponibilidad de un punto de recarga. Ford anuncia una autonomía total de entre 800 y 900 kilómetros y, cuando se agota la energía disponible, basta con repostar gasolina para seguir circulando. Como referencia, la versión comercializada en China alcanza 310 kW de potencia conjunta, equivalentes a 421 CV, y entrega 600 Nm de par máximo. También homologa 220 kilómetros de autonomía eléctrica, aunque conforme al ciclo chino CLTC, más optimista y no directamente comparable con el WLTP europeo, bajo el que la cifra podría traducirse como unos 180 kilómetros. En China, su precio parte de 229.800 yuanes, equivalentes a unos 30.000 euros, aunque esta tarifa tampoco permite anticipar cuánto costará en sus nuevos mercados, ni tampoco en Europa, donde su llegada se antoja, de momento, más fruto de nuestras ganas que una potencial realidad, aunque algo así nos pone sobre la pista de lo que podría producir la marca en su fábrica valenciana. Estaremos atentos.
El todocamino de Ford tiene un interior diseñado como una camper y ahora también tiene el motor híbrido 4x4 perfecto para España
En España, y el resto de Europa en realidad también, esperamos como agua de mayo un coche que Ford ha indicado que fabricará en la planta valenciana de Almussafes y que debería articularse sobre la misma arquitectura que el actual Ford Kuga, sólo que forjando su personalidad en torno a una fuerte identidad dentro de la propia marca, el Ford Bronco. Por esto mismo, algo que llega desde Australia ha llamado nuestra atención, pues un coche diseñado en principio sólo para el gigante asiático ha salido del país para llegar hasta los mercados de Australia y Nueva Zelanda. Se llama Ford Bronco Basecamp y se trata de un todocamino propiamente dicho del fabricante americano que, fabricado en China, nos pone los dientes largos en el Viejo Continente. El Ford Bronco Basecamp llegará a Australia y Nueva Zelanda durante la segunda mitad de 2027, aunque la marca todavía no ha comunicado su precio ni la composición definitiva de la gama. Tampoco ha confirmado que sus especificaciones vayan a ser idénticas a las del modelo que se comercializa en China desde 2025, de modo que sus cifras deben tomarse, por ahora, como una referencia. Su lanzamiento formará parte de una estrategia mucho más amplia con la que Ford pretende reforzar su posición internacional, en la que Australia tiene un gran peso. La compañía se ha marcado como objetivo ampliar su cobertura hasta superar el 60 % del mercado en un plazo de tres años y conseguir que, a finales de 2030, más del 90 % de sus ventas correspondan a vehículos completamente nuevos o profundamente renovados. De hecho, este movimiento resulta especialmente llamativo porque Ford dejó de fabricar automóviles en Australia hace casi una década. El Bronco Basecamp será, por tanto, uno de los modelos encargados de protagonizar esta nueva etapa de la firma estadounidense, aunque llegue importado desde China y no comparta necesariamente todos sus componentes con el Ford Bronco tradicional. Más allá de su estética de todoterreno, uno de los aspectos más llamativos del Bronco Basecamp es la manera en la que Ford ha diseñado su habitáculo. Todos sus asientos pueden abatirse hasta formar una superficie sobre la que instalar un colchón hinchable, convirtiendo el interior en una cama y acercando su planteamiento al de una pequeña camper. El portón trasero, que se abre lateralmente, integra además el sistema denominado Wild Kitchen. Este incluye una mesa plegable que puede utilizarse como superficie para preparar alimentos o apoyar utensilios durante una acampada. No se trata, por tanto, de una cocina completa como la de una furgoneta camper, pero sí de una solución pensada específicamente para pasar tiempo al aire libre. A ello se suma el sistema Pro Power Onboard, capaz de suministrar hasta 6,6 kW de potencia para alimentar dispositivos eléctricos externos. Ford menciona aparatos como cafeteras, placas de cocina o sistemas de iluminación, aunque esta capacidad también permitiría utilizar herramientas y otros equipos sin necesidad de disponer de un generador independiente. La otra gran particularidad del Ford Bronco Basecamp es su sistema de propulsión de autonomía extendida. Emplea dos motores eléctricos, una batería de 49 kWh y un motor turboalimentado de gasolina de 1,5 litros. Sin embargo, este último no mueve directamente las ruedas, sino que funciona exclusivamente como generador para producir electricidad. Esto significa que la tracción siempre depende de los motores eléctricos, conservando una respuesta propia de un coche eléctrico, pero sin quedar completamente condicionado por la disponibilidad de un punto de recarga. Ford anuncia una autonomía total de entre 800 y 900 kilómetros y, cuando se agota la energía disponible, basta con repostar gasolina para seguir circulando. Como referencia, la versión comercializada en China alcanza 310 kW de potencia conjunta, equivalentes a 421 CV, y entrega 600 Nm de par máximo. También homologa 220 kilómetros de autonomía eléctrica, aunque conforme al ciclo chino CLTC, más optimista y no directamente comparable con el WLTP europeo, bajo el que la cifra podría traducirse como unos 180 kilómetros. En China, su precio parte de 229.800 yuanes, equivalentes a unos 30.000 euros, aunque esta tarifa tampoco permite anticipar cuánto costará en sus nuevos mercados, ni tampoco en Europa, donde su llegada se antoja, de momento, más fruto de nuestras ganas que una potencial realidad, aunque algo así nos pone sobre la pista de lo que podría producir la marca en su fábrica valenciana. Estaremos atentos.
