Ni enchufe ni cuotas para saber si en el jardín hay alguien o algo que no debería estar ahí.
Si ves algo raro en la panorámica, tocas ese punto en la pantalla del móvil y la segunda lente se acerca y lo centra automáticamente.
La Tapo C645D KIT es una cámara de seguridad para exteriores que reúne dos lentes 2K en un mismo cuerpo, cada una con una tarea distinta. Tapo es la marca de hogar conectado de TP-Link, la compañía que muchos conocen por sus routers, y este modelo llega en un kit con su propio panel solar, de modo que puedes colocarla en un muro o en un poste sin requerir una toma de corriente cerca.
La primera lente es fija y ultra gran angular, con un campo de visión de 165 grados que abarca la fachada, la entrada o buena parte del jardín. La segunda es un teleobjetivo montado sobre un cabezal motorizado que gira 360 grados en horizontal y cubre 120 grados en vertical.
Quien haya jugado a Metal Gear Solid recuerda la táctica, que consistía en esperar pegado a la pared a que la cámara girase para cruzar el pasillo. Es el límite de las cámaras motorizadas convencionales, que dejan de vigilar una zona en cuanto se orientan hacia otra. En la C645D, en cambio, la lente fija conserva siempre el plano general mientras la móvil se ocupa del resto.
Esa coordinación se llama Seguimiento Inteligente Sincronizado. Cuando la lente fija detecta un movimiento, la motorizada se orienta hacia él y lo sigue, así que en el móvil ves a la vez la panorámica y el primer plano de quien se acerca a la valla o puerta. Tapo especifica que se consigue 4,9 aumentos en la mejora de detalle de esa óptica frente a recortar la imagen de la gran angular, un dato que procede de sus pruebas internas. Por otro lado, su zoom digital llega hasta los 10,8 aumentos.
La detección por inteligencia artificial distingue a las personas, vehículos y mascotas sin costear ninguna suscripción, así que puedes evitar que el gato dispare una alerta al cruzar el césped. También permite marcar ciertas zonas de actividad, para vigilar solo una parte del encuadre, y zonas de privacidad, que bloquean la grabación de la parcela del vecino. Y si es de noche, es capaz de alternar entre la visión a todo color con sus focos integrados y la de infrarrojos, más discreta pero en blanco y negro.
Por dentro lleva una batería de 10.000 mAh (miliamperios-hora, la medida de su capacidad) que puede durar hasta cuatro meses por carga. Esto se calcula con 300 segundos de uso al día entre grabaciones y visionado en directo, así que con mucha actividad la cifra sería menor. Lo cómodo viene desde el panel solar, ya que se encarga de reponer esa energía. Y, atención al dato, porque una hora de luz solar directa alimenta la cámara durante un día entero con hasta 100 eventos diarios.
Viene con un cable de 4 metros que permite separar el panel de la cámara, algo muy práctico si el punto que quieres vigilar queda bajo un alero y el sol da unos metros más allá. Eso sí, conviene orientarlo bien desde el principio, porque en invierno o tras varios días nublados la carga solar es más modesta y puede obligarte a recurrir a métodos de carga alternativos.
Las grabaciones se guardan en una tarjeta microSD de hasta 512 GB (no incluida) o en la nube con Tapo Care, su servicio de suscripción. La conexión es Wi-Fi de doble banda, a 2,4 y 5 GHz, y la certificación IP65 (protección total contra el polvo y frente a los chorros de agua) le permite pasar el año a la intemperie entre -20 y 45 °C. Como es habitual en esta gama de cámaras de vigilancia, incluye audio bidireccional con cancelación de ruido, una sirena de 91,5 dB y dos luces de alarma, y es compatible con Alexa y Google Assistant. Es decir, con la panorámica siempre activa y el teleobjetivo libre, la C645D cubre con una sola instalación lo que normalmente exigiría dos cámaras.
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