Una selección brasileña que volvió a mostrar sus más graves problemas, la falta de laterales de alto nivel y la debilidad de la línea de creación, estuvo a punto de naufragar ante la asfixiante presión de Marruecos en su debut en la Copa del Mundo. Intervenciones providenciales del portero Allison evitaron que el equipo africano concretara la asonada ante la 'canarinha'.

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