Con dos bahías para discos y una red por cable dos veces y media más veloz.
Las fotos que haces con el móvil pueden subir solas al NAS, donde la app las agrupa por personas, lugares y objetos en álbumes inteligentes.
El QNAP TS-216G es un NAS de dos bahías, es decir, un pequeño servidor de almacenamiento que se conecta al router y actúa como una nube privada para todos los dispositivos de casa. Su concepto es reunir en un único sitio las fotos del móvil, las copias de seguridad del ordenador y los archivos que quieras reproducir desde el salón, sin ir enchufando diferentes discos USB de un equipo a otro.
Dentro del catálogo de QNAP ocupa el escalón intermedio, por encima de los modelos básicos que se quedan en 2 GB de memoria y red Gigabit, y por debajo de los que montan procesador Intel y ranuras de expansión. En su interior lleva un procesador ARM Cortex-A55 de cuatro núcleos a 2,0 GHz, 4 GB de RAM y una NPU (un chip dedicado a tareas de inteligencia artificial) que ayuda al procesador con los trabajos más pesados.
Esa NPU trabaja codo con codo con QuMagie, la aplicación de fotos de la marca, que identifica las caras y objetos para clasificar la galería automáticamente. QNAP asegura que, gracias a este chip, el reconocimiento facial es hasta seis veces más rápido, algo que se nota cuando tienes miles de fotos familiares, o de capturas de tus partidas, esperando a ponerles orden.
Las copias de seguridad son la otra gran baza. Con Hybrid Backup Sync puedes programar respaldos de los ordenadores de casa, llevarlos a la nube o a un disco externo, y si usas un Mac es compatible con Time Machine. Además, admite instantáneas (snapshots, una especie de foto del estado de tus archivos) cada cinco minutos, que permiten recuperar un documento borrado por error o un cifrado por ransomware, ese tipo de “virus” que secuestra tus datos y pide un rescate.
Si sueles guardar los clips de tus partidas en un disco externo, el puerto USB 3.2 Gen 1 del frontal tiene su miga. Porque basta con pulsar el botón One Touch Copy y el contenido del disco o del pendrive que le conectes se volcará de inmediato al NAS, sin tener que acceder ni toquetear ningún menú.
Junto al clásico puerto Gigabit, lleva un puerto de red 2,5GbE, capaz de multiplicar por 2,5 la velocidad de las conexiones por cable más habituales. En diversas pruebas, con una carpeta mixta de 4,9 GB, alcanzó unos 233 MB/s en escritura y 196 MB/s en lectura. Los dos puertos admiten además Wake-on-LAN, una función que permite encenderlo a distancia desde la red de casa.
Las bahías aceptan discos duros de 3,5 pulgadas y SSD de 2,5 pulgadas, con intercambio en caliente, que es la posibilidad de cambiar un disco sin apagar el equipo. Si configuras un RAID 1, el modo que duplica los datos en ambos discos por si uno falla, dos unidades de 22 TB te dejan 19,3 TB protegidos. Todo ello en una torre de 1,45 kilos que consume unos 13,9 W en funcionamiento y menos de 5 W con los discos en reposo. A destacar lo silencioso que es este NAS, sobre todo con SSD.
También puede hacer de grabador para cámaras de vigilancia IP, con hasta ocho canales gratuitos en QVR Pro. Eso sí, conviene saber que la memoria viene soldada y no admite ampliaciones, y que no dispone de ranuras para añadir red de 10 Gbps o una caché NVMe, reservadas a modelos superiores. Para copias, fotos y multimedia cubre todas las necesidades domésticas, que es justo para lo que ha sido diseñado.
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