Europa en guerra
Rusia lanza 1.567 aparatos no tripulados y 56 proyectiles de varios tipos contra las ciudades ucranianas. En Kiev un misil destruye un edificio de viviendas de nueve alturas
Actualizado Jueves, 14 mayo 2026 - 21:14
La tregua que Vladimir Putin pidió a Donald Trump para poder celebrar el desfile de la Victoria en Moscú ha terminado siendo lo que muchos ucranianos temían: una pausa para rearmarse y atacar con más fuerza. En apenas 30 horas, el ejército ruso ha disparado más de 1.500 drones de largo alcance y 56 misiles de crucero y balísticos contra Ucrania, en el que las autoridades ucranianas califican como el ataque más masivo contra la población civil desde el inicio de la invasión. Solo en uno de los impactos, un misil que derrumbó un edificio de viviendas de nueve plantas en Kiev, se han recuperado siete cadáveres. Hay 39 heridos. Se cree que aún quedan víctimas bajo los escombros, entre ellas varios niños.
No es la primera vez que Putin recurre al castigo de civiles cuando sufre reveses en el frente. El pasado mes de marzo fue el primero desde el verano de 2023 en que las tropas rusas perdieron más terreno del que ganaron. Las bajas rusas crecen semana a semana, y Ucrania ha conseguido igualar a Rusia en el número de drones desplegados en combate, erosionando una de las principales ventajas con las que Moscú contaba. Ante ese escenario, el Kremlin ha vuelto a dirigir su potencia de fuego contra la población civil y las infraestructuras energéticas.
El presidente Volodimir Zelenski describió el ataque en su cuenta de X como una "táctica terrorista deliberada": "Los rusos acumularon drones y misiles durante un período de tiempo e intencionalmente calcularon el golpe para que su escala fuera significativa, creando las mayores dificultades posibles para nuestra defensa aérea. En total, durante las oleadas de ataques del 13 y 14 de mayo, utilizaron 1.567 drones y 56 misiles. Nuestra tasa de intercepción de drones alcanzó el 94% y la de misiles, el 73%".
Equipos de rescate buscan víctimas bajo los escombros.EFE
La semana pasada, unas palabras de Putin durante el desfile generaron cierta confusión entre analistas. El presidente ruso afirmó que "quedaba muy poco para el fin de la guerra", pero esa cita circuló sin el contexto inmediato: Putin había condicionado cualquier negociación a que Ucrania aceptara sus términos, que equivalen a una rendición. Por ahora, no hay señales de que Rusia esté buscando una paz negociada de buena fe, pese al deterioro de su economía y los magros resultados de su estrategia militar.
Serhii Sternenko, asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania, respondió en X: "Hasta finales de este año, Ucrania al menos duplicará sus ataques en profundidad contra Rusia. Lo que los rusos están haciendo al matar personas en edificios residenciales no les ayudará".
Todo esto ha ocurrido el mismo día en que Andriy Yermak, ex jefe de gabinete de Zelenski y su principal asesor de facto en seguridad nacional, ha sido detenido con una fianza de 3,2 millones de dólares fijada por el Tribunal Independiente Anticorrupción de Ucrania. El caso revela dos cosas: que la corrupción llegó al círculo más cercano al presidente, y que la justicia ucraniana mantiene una independencia que contrasta con la de países como Rusia, donde una investigación de este tipo sería impensable.
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