El nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, anunció que su país permitirá a Ucrania acceder a tecnología clasificada para fabricar en su territorio el misil de crucero SCALP, de diseño británico-francés, una decisión que busca reforzar la capacidad de ataque de largo alcance de Kiev y reducir su dependencia de los arsenales estadounidenses. Moscú ya advierte que se trataría de una escalada. ¿Puede la tecnología británica cambiar el curso de la invasión? ¿Qué consecuencias traería para el país atacado y Europa? Lo abordamos.