Audi acaba de recuperar uno de los nombres más peculiares de su historia, A2, y lo ha hecho volviéndolo a convertir en sinónimo de eficiencia. El nuevo Audi A2 e-tron homologa 12,8 kWh/100 km en su versión más ahorradora de 140 kW, convirtiéndose en el Audi de producción más eficiente hasta la fecha. Pero hace 25 años, cuando los coches eléctricos eran una rareza, el A2 1.2 TDI 3L ya homologaba 2,99 l/100 km. Claves del Audi A2 El Audi A2 1.2 TDI 3L consumía 2,99 l/100 km, pesaba 855 kg y tenía un Cx de 0,25 El nuevo A2 e-tron homologa 12,8 kWh/100 km WLTP en su versión más eficiente Convertidos a energía, los 3 litros de diésel equivalen a unos 29 kWh/100 km 12,8 kWh contra 3 litros suena a victoria aplastante para el eléctrico Un litro de diésel contiene aproximadamente 9,8 kWh de energía. Eso significa que los 2,99 litros que necesitaba el viejo A2 diésel para recorrer 100 kilómetros contenían alrededor de 29,3 kWh. Visto así, no hay discusión. Los 12,8 kWh/100 km del nuevo eléctrico representan menos de la mitad. Audi puede afirmar con toda legitimidad que el nuevo A2 e-tron es su coche más eficiente por la energía que necesita para recorrer 100 kilómetros. Pero aquí empieza lo interesante. Un diésel no convierte toda la energía del combustible en movimiento. Gran parte termina escapando en forma de calor por el motor, el sistema de refrigeración y el escape, además de las pérdidas mecánicas. Un eléctrico aprovecha una proporción muchísimo mayor de la energía almacenada en su batería. Lo impresionante del A2 original no era solo el motor, sino lo poco que necesitaba el coche Si hacemos un cálculo aproximado y suponemos que alrededor de un tercio de la energía química del gasóleo terminaba convertida en trabajo útil, en energía mecánica, aquellos 29,3 kWh se traducirían en aproximadamente 9-10 kWh por cada 100 kilómetros destinados realmente a mover el coche. El cálculo del nuevo A2 tampoco es completamente directo. Su consumo WLTP incluye las pérdidas asociadas a la recarga, y Audi cifra en un 89,6% la eficiencia de carga de su batería LFP. Después siguen existiendo pérdidas entre batería, electrónica de potencia, motor y ruedas. No podemos enfrentar ambas cifras como si hubiesen salido del mismo laboratorio: el viejo A2 homologó sus 2,99 litros bajo NEDC y el nuevo utiliza WLTP, un procedimiento más exigente. Tampoco conocemos con precisión la eficiencia media que tuvo aquel pequeño TDI durante todo el ciclo. Pero descontadas las pérdidas de ambos sistemas, la energía mecánica necesaria para mover al A2 diésel está sorprendentemente cerca de la que necesita su heredero eléctrico un cuarto de siglo después. El nuevo A2 e-tron aprovecha muchísimo mejor la energía, pero el antiguo necesitaba poquísima para moverse. Y esa diferencia cuenta una historia fascinante sobre cómo han cambiado los coches en 25 años. 855 kg y un Cx que sigue siendo espectacular 25 años después Audi consiguió aquella cifra con una receta que hoy resulta exótica e imposible de repetir. El A2 1.2 TDI 3L pesaba solamente 855 kg, 135 kg menos que la versión convencional. Utilizaba aluminio de manera extensiva, tenía llantas forjadas ligeras, asientos aligerados, neumáticos especialmente estrechos y unos bajos diseñados para reducir turbulencias. Su coeficiente aerodinámico era de 0,25. El nuevo A2 e-tron, presentado 25 años después y con herramientas de simulación y desarrollo mucho más avanzadas, consigue un Cx de 0,24. Apenas una centésima menos. Naturalmente, el coche de 2026 ofrece mucho más. El A2 3L tenía 61 CV, mientras que el nuevo que consigue los 12,8 kWh desarrolla 190 CV, además de ofrecer niveles de seguridad, equipamiento, prestaciones y confort incomparables. Precisamente por eso el mérito puede repartirse. El nuevo A2 demuestra hasta dónde ha llegado el coche eléctrico: necesita menos de la mitad de energía de entrada para recorrer 100 kilómetros. Pero el antiguo recuerda algo que a veces olvidamos cuando hablamos de eficiencia: antes de buscar una forma más eficiente de producir movimiento, también se puede diseñar un coche que necesite muy poca energía para moverse. Audi ha necesitado 25 años, una batería y un motor eléctrico para volver a convertir al A2 en su gran escaparate de eficiencia. Y eso quizá sea el mejor homenaje posible a aquel extraño automóvil de aluminio que, con 61 CV y tres litros de gasóleo, se adelantó demasiado a su tiempo.