Por cómo se ha resuelto su desarrollo por parte de los dos actores que figuran detrás de su existencia, la china Chery (el fabricante detrás de Omoda) y Jaguar Land Rover, podemos afirmar que el Freelander 8 es uno de los lanzamientos que más curiosidad despuerta de todos cuantos hemos conocido recientemente. Con una llegada prevista a Europa durante 2028, eran muchos los datos que faltaban por conocer sobre las versiones que se iban a comercializar antes en China y, ahora, con motivo de su puesta de largo en el gigante asiático, ya sabemos aspectos como su precio en China y su potencia. Y es que Chery y Jaguar Land Rover ya han iniciado la preventa del Freelander 8, el primer modelo de la nueva marca desarrollada conjuntamente por ambas compañías y cuya gama se compondrá de versiones con configuraciones interiores de cinco y seis plazas, lo que explica que existan dos versiones de acceso diferentes. El Freelander 8 Large Five-Seater, de cinco plazas, parte de 339.900 yuanes (unos 43.700 euros al cambio), mientras que la variante Pro de seis plazas eleva su tarifa hasta 349.900 yuanes (unos 45.000 euros). Por encima quedan los acabados Max y Max+, con precios de 379.900 y 429.900 yuanes (unos 48.800 y 55.300 euros, respectivamente). La gama se completa con una First Edition limitada a 1.000 unidades. Su precio oficial es de 459.900 yuanes (unos 59.100 euros), aunque durante el lanzamiento se ofrece por 449.900 yuanes (unos 57.800 euros). Estas tarifas corresponden al mercado chino y, por tanto, en Europa tendrá un precio muy superior, probablemente en el entorno de los 100.000 euros. Por otro lado, la principal novedad técnica es que ya conocemos la potencia de su sistema eléctrico de autonomía extendida. El Freelander 8 utiliza un motor de gasolina 1.5 turbo de cuatro cilindros como generador, que no transmite directamente su fuerza a las ruedas, y dos propulsores eléctricos encargados de mover ambos ejes. En conjunto desarrolla 610 kW (818 CV) y 813 Nm de par, unas cifras con las que este enorme SUV de 5,12 metros de longitud acelera de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos. El motor trasero entrega por sí solo 250 kW (335 CV) y utiliza una transmisión de dos velocidades, mientras que el par máximo declarado sobre las ruedas posteriores alcanza los 8.000 Nm. El sistema se apoya en una arquitectura eléctrica de 800 voltios y en una batería CATL Freevoy de 60,3 kWh. Homologa 310 kilómetros de autonomía eléctrica según el permisivo ciclo chino CLTC, por lo que previsiblemente la cifra será inferior bajo el estándar europeo WLTP. Más llamativa es su capacidad de carga, ya que admite una tasa máxima de 6C y puede recuperar del 20 al 80% de la batería en 12 minutos. El Freelander 8 no se limita a adoptar una carrocería cuadrada con aspecto de todoterreno. Incorpora el sistema i-ATS desarrollado junto a Huawei Qiankun, tres bloqueos situados en los ejes delantero y trasero y en la conexión central, además de dirección en las ruedas posteriores de serie. Las traseras pueden girar hasta 10 grados en ambos sentidos para reducir el radio de giro y permitir un modo de desplazamiento lateral denominado “crab walk”. También equipa pinzas fijas de seis pistones y discos ventilados de 404 milímetros. Dentro, la protagonista es una pantalla panorámica de 46,3 pulgadas acompañada por otro monitor central de 15,6 pulgadas. Toda la gama cuenta con el sistema Huawei Qiankun ADS 5 y el procesador Snapdragon 8397. Las versiones de seis plazas pueden disponer de dos asientos de gravedad cero en la segunda fila con calefacción, ventilación, masaje y reposapiernas. A ello suma una pantalla instalada en el techo, una mesa plegable y un frigorífico integrado, conformando un interior que por espacio, tecnología y potencia sitúa al Freelander 8 mucho más cerca de los grandes SUV de lujo que del Freelander que conocimos originalmente en Europa. Todo lo anterior da forma al lanzamiento de un coche que en el mercado chino ha apostado por situarse muy por encima de la media debido a su precio, apuntando directamente al mercado del lujo, aunque quedando lejos, a su vez, de la parte más alta del mismo, lo que da pistas sobre su potencial posicionamiento en Europa, donde su principal escollo va a ser su posición frente a la propia Land Rover, pues no está previsto que se comercialice bajo la marca británica, algo que confundirá al público en primera instacia.