Pocos conocen esta marca que se niega a morir. Se llama Spyker y ha regresado por todo lo alto con un superdeportivo con motor central V8 que reniega de electrificación, con cambio manual (uno de verdad, eh Ferrari), tracción trasera, interior hasta los topes de botones reales que hacen cosas y una opción de chapar en oro rosa todo lo que veríamos en cromado o negro piano en otros coches. Y sí, solo esa opción cuesta como 4 Dacia Sandero nuevecitos (y pelados). Claves del Spyker C8 Preliator XXV Coupé 25 unidades fabricadas a mano. 2.100 horas de trabajo artesanal por unidad. Trasmisión manual con una palanca de cambios que es arte puro. Representa el resurgir de una marca que dice "NO" a lo eléctrico. Capó y cubierta motor que se abren con un botón como si fuera un espectáculo. Especificaciones y detalles de un súper coche holandés Preliator se traduce como guerrero. Los deportivos de Spyker nunca se han caracterizado por ser precisamente dóciles y todo apunta a que este, aunque sea de colección, debe ser capaz de presentar buena batalla con su motor central trasero biturbo V8 4.0 litros de origen Audi, que rinde 800CV y 1.000Nm de par. Queda asociado a un cambio manual Graziano de 6 relaciones con las que puede alcanzar los 350km/h. Los escapes apuntando hacia arriba y los conductos NACA (tomas de refrigeración de baja resistencia) están chapados en oro rosa. También las llantas de 20" delante y 21" detrás. Sus radios son el patrón de hélice que representa a la marca y a su origen aeronáutico. Míralo bien, hay oro rosa por todas partes. El techo, todas las rejillas, el difusor, los escapes, la cubierta motor y, también dentro, multitud de botones. Incluida esa palanca de cambio con varillaje a la vista tan bonita. Hasta la pintura verde lleva partículas de oro rosa. Todo esto por unos 58.000€. Laboriosa pasión y el precio de tener algo que se resiste a lo que quiere Europa Cada uno de los 25 Preliator XXV Coupé se hace a mano. Solo coser el volante necesita a un tipo con solera usando dos agujas al mismo tiempo durante 4 horas. Completar uno de estos coches requiere de 2.100 horas de manos humanas trabajando. Eso equivale a unos 88 días currando las 24 horas. Eso, los materiales, el lujo, la exclusividad y la gran inversión puesta por un tal Volodymyr Nosov (copropietario de Spyker), solo se puede traducir de una manera: Que la dolorosa, lo será bastante. De manera que el Spyker C8 Preliator XXV Coupé cuesta alrededor de los 14 millones de euros. Sí, millones. Y sí, de los 25 que hay, 19 ya tienen dueño. 19 que se han vendido en petit comité antes de que esta obra de la ingeniería y la pasión se presentara al público el pasado 14 de agosto en el evento "The Quail, a Motorsports Gathering 2026". ¿Qué te parece el nivel de regreso de una marca que llevaba 10 años fuera de combate?
Es europeo y de 2026, pero su interior no conoce pantallas y su motor Audi de 800CV solo bebe gasolina para mover 1.400kg de lujo renacido
Pocos conocen esta marca que se niega a morir. Se llama Spyker y ha regresado por todo lo alto con un superdeportivo con motor central V8 que reniega de electrificación, con cambio manual (uno de verdad, eh Ferrari), tracción trasera, interior hasta los topes de botones reales que hacen cosas y una opción de chapar en oro rosa todo lo que veríamos en cromado o negro piano en otros coches. Y sí, solo esa opción cuesta como 4 Dacia Sandero nuevecitos (y pelados). Claves del Spyker C8 Preliator XXV Coupé 25 unidades fabricadas a mano. 2.100 horas de trabajo artesanal por unidad. Trasmisión manual con una palanca de cambios que es arte puro. Representa el resurgir de una marca que dice "NO" a lo eléctrico. Capó y cubierta motor que se abren con un botón como si fuera un espectáculo. Especificaciones y detalles de un súper coche holandés Preliator se traduce como guerrero. Los deportivos de Spyker nunca se han caracterizado por ser precisamente dóciles y todo apunta a que este, aunque sea de colección, debe ser capaz de presentar buena batalla con su motor central trasero biturbo V8 4.0 litros de origen Audi, que rinde 800CV y 1.000Nm de par. Queda asociado a un cambio manual Graziano de 6 relaciones con las que puede alcanzar los 350km/h. Los escapes apuntando hacia arriba y los conductos NACA (tomas de refrigeración de baja resistencia) están chapados en oro rosa. También las llantas de 20" delante y 21" detrás. Sus radios son el patrón de hélice que representa a la marca y a su origen aeronáutico. Míralo bien, hay oro rosa por todas partes. El techo, todas las rejillas, el difusor, los escapes, la cubierta motor y, también dentro, multitud de botones. Incluida esa palanca de cambio con varillaje a la vista tan bonita. Hasta la pintura verde lleva partículas de oro rosa. Todo esto por unos 58.000€. Laboriosa pasión y el precio de tener algo que se resiste a lo que quiere Europa Cada uno de los 25 Preliator XXV Coupé se hace a mano. Solo coser el volante necesita a un tipo con solera usando dos agujas al mismo tiempo durante 4 horas. Completar uno de estos coches requiere de 2.100 horas de manos humanas trabajando. Eso equivale a unos 88 días currando las 24 horas. Eso, los materiales, el lujo, la exclusividad y la gran inversión puesta por un tal Volodymyr Nosov (copropietario de Spyker), solo se puede traducir de una manera: Que la dolorosa, lo será bastante. De manera que el Spyker C8 Preliator XXV Coupé cuesta alrededor de los 14 millones de euros. Sí, millones. Y sí, de los 25 que hay, 19 ya tienen dueño. 19 que se han vendido en petit comité antes de que esta obra de la ingeniería y la pasión se presentara al público el pasado 14 de agosto en el evento "The Quail, a Motorsports Gathering 2026". ¿Qué te parece el nivel de regreso de una marca que llevaba 10 años fuera de combate?
