Ni siquiera se trata del modelo final, pues no es exactamente tal y como está destinado a llegar a nuestras calles, pero el evento que tuvo lugar anoche en París por parte de Stellantis enseñó, por fin, el diseño del Citroën 2CV Concept, desvelando que es, efectivamente, lo que esperábamos y queríamos que hiciera Citroën. No obstante, lo ha hecho de manera conceptual y apostándolo todo a la movilidad eléctrica, pues se trata de un pequeño coche eléctrico que va a tener como objetivo, una vez se convierta en un coche de producción, pelear comercialmente con el recién llegado a las calles Renault Twingo, así como también con chinos como el BYD Dolphin Surf o Geely E2. Uno de los aspectos más importantes para poder empezar a situarlo en el mapa automotriz europeo, es su tamaño, algo que Citroën ya ha confirmado. Mide exactamente 3,76 metros, una longitud que, según la marca, resulta incluso inferior a la del 2CV histórico. Es decir, será un coche eléctrico del segmento A y, aunque más grande de lo que estamos acostumbrados en esta categoría, tal vez, ocupará el espacio que existe entre el Citroën Ami y el Citroën C3. Un diseño que recupera los rasgos del 2CV original Sea como fuere, el "elefante en la habitación, como suelen decir los británicos, es el diseño, indudablemente. Honestamente, creo que aquí hay mucho de lo que será el modelo final, ya que aunque sí que tenga detalles de modelo conceptual que será difícil mantener en su paso a las calles, sí que, en general, se antoja como un coche orgánico y que en su mayor parte puede llegar, tal cual, a verse producido. Aquí Citroën recupera los rasgos más personales del modelo clásico para dar lugar a un coche que derrocha personalidad por los cuatro costados: los faros redondos separados de la carrocería, el parabrisas vertical, las aletas redondeadas y la característica silueta curva del techo. A ello se suman un techo practicable de tela y un portón negro que se prolonga hasta el paragolpes, como referencia al primer 2CV. Las llantas son carenadas, aunque tienen pequeños radios que recuerdan al 2CV clásicos y de acero, y miden 18 pulgadas, aunque pueda no parecerlo. También recurren a piezas amarillas con la inscripción 2CV. Por dentro, prescinde un salpicadero tradicional y reúne los mandos en una estructura cilíndrica. Y es que, de nuevo, si pensamos en el modelo clásico, no hay un mueble al uso que cubra la sección delantera del habitáculo. Hay un volante de un solo radio, una pantalla táctil de 8 pulgadas y una radio desmontable, denominada Radioën, que también funciona como altavoz fuera del coche. Los asientos incorporan tecnología Citroën Advanced Comfort, mientras que una cesta extraíble sustituye a la consola central. La tapicería de tartán y los detalles beige completan las referencias al modelo histórico. Menos peso para necesitar menos batería Más allá del diseño, en términos técnicos Citroën quiere plantear un coche sencillo para desplazamientos cotidianos, tanto urbanos como rurales, con un peso objetivo de aproximadamente una tonelada. La intención es reducir la masa para utilizar una batería más pequeña y económica, con autonomía adaptada al uso diario. Sin embargo, todavía no hay cifras de capacidad, autonomía, potencia ni carga que permitan valorar su propuesta eléctrica. También contempla superficies planas y piezas sustituibles por separado, incluidos los paragolpes, buscando simplificar la producción y las reparaciones. Característica Información anunciada Longitud del concepto 3,76 metros Peso objetivo Aproximadamente 1.000 kg Fabricación prevista Europa Futuro modelo en la gama De aquí a 2028 Precio objetivo de partida Alrededor de 15.000 euros Con poco más sobre la mesa, sólo sabemos que Stellantis quiere que precio sea una de las claves: Citroën apunta a unos 15.000 euros de partida para el futuro modelo, que prevé incorporar a su gama de aquí a 2028 y fabricar en Europa. También quiere ajustarlo a las futuras normas europeas E-Car. Se trata de un objetivo, y quedan pendientes el precio para España, su llegada comercial y qué elementos conservará del concepto. Tampoco está confirmada su denominación definitiva, aunque este anticipo deja claro de dónde quiere tomar Citroën su inspiración.
Primeras imágenes del Citroën 2CV de 2026, un diseño retro que vuelve conceptualmente para ser el eléctrico de precio bajo que Europa necesita
Ni siquiera se trata del modelo final, pues no es exactamente tal y como está destinado a llegar a nuestras calles, pero el evento que tuvo lugar anoche en París por parte de Stellantis enseñó, por fin, el diseño del Citroën 2CV Concept, desvelando que es, efectivamente, lo que esperábamos y queríamos que hiciera Citroën. No obstante, lo ha hecho de manera conceptual y apostándolo todo a la movilidad eléctrica, pues se trata de un pequeño coche eléctrico que va a tener como objetivo, una vez se convierta en un coche de producción, pelear comercialmente con el recién llegado a las calles Renault Twingo, así como también con chinos como el BYD Dolphin Surf o Geely E2. Uno de los aspectos más importantes para poder empezar a situarlo en el mapa automotriz europeo, es su tamaño, algo que Citroën ya ha confirmado. Mide exactamente 3,76 metros, una longitud que, según la marca, resulta incluso inferior a la del 2CV histórico. Es decir, será un coche eléctrico del segmento A y, aunque más grande de lo que estamos acostumbrados en esta categoría, tal vez, ocupará el espacio que existe entre el Citroën Ami y el Citroën C3. Un diseño que recupera los rasgos del 2CV original Sea como fuere, el "elefante en la habitación, como suelen decir los británicos, es el diseño, indudablemente. Honestamente, creo que aquí hay mucho de lo que será el modelo final, ya que aunque sí que tenga detalles de modelo conceptual que será difícil mantener en su paso a las calles, sí que, en general, se antoja como un coche orgánico y que en su mayor parte puede llegar, tal cual, a verse producido. Aquí Citroën recupera los rasgos más personales del modelo clásico para dar lugar a un coche que derrocha personalidad por los cuatro costados: los faros redondos separados de la carrocería, el parabrisas vertical, las aletas redondeadas y la característica silueta curva del techo. A ello se suman un techo practicable de tela y un portón negro que se prolonga hasta el paragolpes, como referencia al primer 2CV. Las llantas son carenadas, aunque tienen pequeños radios que recuerdan al 2CV clásicos y de acero, y miden 18 pulgadas, aunque pueda no parecerlo. También recurren a piezas amarillas con la inscripción 2CV. Por dentro, prescinde un salpicadero tradicional y reúne los mandos en una estructura cilíndrica. Y es que, de nuevo, si pensamos en el modelo clásico, no hay un mueble al uso que cubra la sección delantera del habitáculo. Hay un volante de un solo radio, una pantalla táctil de 8 pulgadas y una radio desmontable, denominada Radioën, que también funciona como altavoz fuera del coche. Los asientos incorporan tecnología Citroën Advanced Comfort, mientras que una cesta extraíble sustituye a la consola central. La tapicería de tartán y los detalles beige completan las referencias al modelo histórico. Menos peso para necesitar menos batería Más allá del diseño, en términos técnicos Citroën quiere plantear un coche sencillo para desplazamientos cotidianos, tanto urbanos como rurales, con un peso objetivo de aproximadamente una tonelada. La intención es reducir la masa para utilizar una batería más pequeña y económica, con autonomía adaptada al uso diario. Sin embargo, todavía no hay cifras de capacidad, autonomía, potencia ni carga que permitan valorar su propuesta eléctrica. También contempla superficies planas y piezas sustituibles por separado, incluidos los paragolpes, buscando simplificar la producción y las reparaciones. Característica Información anunciada Longitud del concepto 3,76 metros Peso objetivo Aproximadamente 1.000 kg Fabricación prevista Europa Futuro modelo en la gama De aquí a 2028 Precio objetivo de partida Alrededor de 15.000 euros Con poco más sobre la mesa, sólo sabemos que Stellantis quiere que precio sea una de las claves: Citroën apunta a unos 15.000 euros de partida para el futuro modelo, que prevé incorporar a su gama de aquí a 2028 y fabricar en Europa. También quiere ajustarlo a las futuras normas europeas E-Car. Se trata de un objetivo, y quedan pendientes el precio para España, su llegada comercial y qué elementos conservará del concepto. Tampoco está confirmada su denominación definitiva, aunque este anticipo deja claro de dónde quiere tomar Citroën su inspiración.
