Volvo Cars ha pasado de ganar 5.800 millones de coronas suecas a perder 3.700 millones en apenas un año. El fabricante sueco, propiedad del grupo chino Geely mayoritariamente, ha presentado unos resultados del tercer trimestre de 2026 mucho peores de lo esperado y ha anunciado un nuevo ajuste que supondrá la eliminación de otros 2.500 puestos de trabajo. La competencia china, los aranceles estadounidenses y la debilidad de las ventas en sus principales mercados están obligando a Volvo a acelerar su reestructuración. El deterioro es considerable. La compañía ha pasado de un beneficio operativo ajustado de 5.762 millones de coronas en el tercer trimestre de 2025 a unas pérdidas de 3.744 millones en el mismo periodo de 2026. Es decir, un empeoramiento de 9.506 millones de coronas suecas, aproximadamente 844 millones de euros. De una rentabilidad del 6,7% a perder dinero Las cifras reflejan hasta qué punto se ha complicado el negocio de Volvo. Su facturación trimestral ha descendido un 22,6%, desde 86.439 hasta 66.896 millones de coronas suecas, mientras que su margen operativo ajustado ha pasado del 6,7% al -5,6%. Las pérdidas han superado ampliamente las previsiones del mercado. Los analistas consultados por Citi esperaban un resultado negativo de unos 724 millones de coronas, pero las pérdidas finalmente comunicadas han sido más de cinco veces superiores. Si se considera el resultado operativo contable, sin ajustes, Volvo ha perdido 5.592 millones de coronas (496,6 millones de euros), frente a los 6.433 millones positivos de un año antes. El consejero delegado, Håkan Samuelsson, ha reconocido que 2026 está siendo mucho más complicado de lo previsto. No es solamente que Volvo esté vendiendo menos coches, sino que también obtiene una rentabilidad mucho menor de su actividad. Su margen bruto ha retrocedido del 20,4% al 14,7%, dejando menos margen para absorber los costes industriales, comerciales y de desarrollo. Tras conocerse los resultados y el nuevo ajuste de plantilla, las acciones de Volvo Car AB llegaron a desplomarse cerca de un 30%. En lo que va de año, la compañía ha perdido más de dos tercios de su valor en Bolsa. Volvo pertenece a Geely, pero China se ha convertido en su mayor problema El principal problema de Volvo está en dos mercados fundamentales para su negocio: China y Estados Unidos. Durante el tercer trimestre, las ventas mundiales cayeron un 10,7%, hasta 141.609 coches, pero el desplome fue especialmente acusado en el mercado chino. Allí, Volvo vendió 20.284 vehículos, un 40,6% menos que un año antes. Sus ingresos en China retrocedieron casi un 50%, castigados por la competencia de los fabricantes locales y una guerra de precios que está poniendo contra las cuerdas a numerosas marcas extranjeras. Volvo EC40. Paradójicamente, Volvo tiene el respaldo de Geely, uno de los grandes grupos automovilísticos chinos, una relación que le permite compartir tecnología, componentes y recursos industriales, pero no la protege de sus propios competidores. Las marcas chinas están desarrollando coches a gran velocidad, con precios muy agresivos y tecnologías adaptadas a las preferencias de sus compradores locales. En Estados Unidos, las entregas retrocedieron un 14%, hasta 30.777 unidades, en un contexto marcado por los aranceles y una demanda que se recupera más lentamente de lo previsto. Europa, en cambio, continúa mostrando mayor resistencia, especialmente gracias a los coches eléctricos. No quiere entrar en una guerra de precios Ante esta situación, Volvo pretende priorizar la rentabilidad frente al volumen. No quiere entrar en una guerra de descuentos para defender su cuota de mercado si eso significa vender vehículos con márgenes insuficientes. Pero recuperar la rentabilidad también exige reducir gastos. Volvo ha anunciado la eliminación de otros 2.500 puestos de trabajo, aproximadamente el 6% de su plantilla. De ellos, unos 2.000 estarán en Suecia y los 500 restantes se repartirán por otros países. El grupo chino Geely es la matriz de Volvo Cars. El ajuste se ejecutará mediante la finalización de contratos con consultores, la no reposición de determinadas vacantes y paquetes de salida para empleados. La previsión es completar los recortes hacia mediados de 2027. Estos 2.500 empleos se suman a los 3.000 recortes anunciados en 2025. En conjunto, las dos rondas contemplan una reducción de aproximadamente 5.500 puestos de trabajo. Vender más eléctricos no basta para ganar dinero Paradójicamente, las dificultades de Volvo coinciden con un crecimiento importante de sus coches eléctricos. Las entregas de modelos completamente eléctricos aumentaron un 28,6% en el tercer trimestre a nivel global, hasta las 45.060 unidades, y ya representan casi un tercio de las ventas de la marca. El problema es que vender más eléctricos no se traduce en ganar más dinero. El desarrollo de nuevas plataformas, baterías, software y procesos de fabricación exige inversiones enormes. Y si las ventas no alcanzan los volúmenes previstos, esos costes deben repartirse entre menos vehículos, perjudicando la rentabilidad. Volvo sigue teniendo coches con demanda, pero necesita venderlos con mejores márgenes y reducir sus costes industriales El nuevo Volvo EX60 refleja perfectamente esta situación. Un SUV muy avanzado del que mi compañero Sergio habló muy bien en la primera toma de contacto, y del que la marca asegura que ya acumula más de 50.000 pedidos europeos confiando en que sea uno de sus modelos más rentables. Pero su fabricación incorpora nuevas tecnologías, como la integración de la batería en la estructura del vehículo, que están ralentizando el aumento de la producción respecto a lo previsto. Volvo necesita vender más coches rentables, pero también fabricarlos de manera más eficiente. Por eso ha anunciado otros 5.000 millones de coronas en ahorros adicionales, principalmente mediante la reducción de gastos indirectos y costes variables, con efectos completos previstos antes de finalizar 2027. La compañía también quiere aprovechar mejor las sinergias con Geely, compartir más componentes y adaptar su gama a cada mercado. Su estrategia contempla 13 novedades hasta 2030, incluyendo nuevos modelos específicos para China y una mayor localización de la producción.