La compañía agroalimentaria invertirá 121 millones de euros este año con la apertura de 20 nuevos supermercados, entre otras actuaciones, y aprueba un dividendo de 29 euros por acción.

Nueva etapa institucional en la corporación agroalimentaria bonÀrea. El consejo de administración someterá a votación el próximo 28 de mayo el nombramiento de Ramon Alsina Cornellana, actual consejero delegado, como nuevo presidente. Así se anunció ayer en la juna general de accionistas que aprobó las cuentas anuales de 2025.

Ramon Alsina sustituirá en el cargo a su padre, Jaume Alsina Calvet, de 91 años, fundador e histórico directivo de la empresa de Guissona (Lleida) durante más de seis décadas. En reconocimiento a su larga trayectoria, los accionistas acordaron su nombramiento como presidente de honor de la compañía, una figura de nueva creación.

Con estos cambios, bonÀrea espera reforzar la continuidad de su modelo y, al mismo tiempo, preservar el legado de Jaume Alsina.

La corporación, fundada en 1959, anunció ayer una previsión de inversión de 121 millones de euros para 2026, una cifra superior a los 113,5 millones invertidos durante el pasado ejercicio. Del total presupuestado, 29 millones se destinarán a la compra de nuevos locales y a sus respectivas obras de acondicionamiento. El grupo prevé inaugurar 20 nuevos supermercados bonÀrea este año, además de trasladar o ampliar otros 15 locales ya existentes. Según la enseña, estas actuaciones permitirán sumar cerca de 7.000 metros cuadrados de superficie comercial a su red de establecimientos y situar el número de tiendas en 632.

Otro de sus objetivos es seguir impulsando la línea de platos preparados y ampliar la gama de productos de la marca bonÀrea, que actualmente concentra más del 80% de las ventas en los locales.

En cuanto a su macrocomplejo industrial y logístico en Épila (Zaragoza), bonÀrea prevé destinar más de 20 millones de euros este año. Concretamente, pondrá en marcha las instalaciones de líquidos, finalizará la nave logística y iniciará una nueva fábrica de comida para mascotas. Hasta la fecha, la compañía ya ha invertido 230 millones en Aragón.

Por su parte, en su sede de Guissona destinará 25 millones en mejorar las líneas de vacuno, habilitar nuevas líneas de loncheados y secaderos y ampliar la capacidad de elaboración de yogures y postres. El departamento de ingeniería, asimismo, recibirá 15 millones para abrir entre seis y ocho nuevas estaciones de servicio. El grupo proyecta, además, la construcción de un nuevo almacén de piensos envasados en Lleida.

En paralelo, la junta de bonÀrea aprobó ayer el reparto de un dividendo de 29 euros por acción, lo que supone un incremento del 11,5% respecto al ejercicio anterior. En total, la corporación repartirá 26 millones entre sus 4.253 accionistas. Estos podrán elegir entre recibir el dividendo en efectivo o reinvertirlo en la sociedad mediante la suscripción de nuevas acciones en el marco de una ampliación de capital.

Después de dos ejercicios consecutivos de estancamiento, bonÀrea cerró 2025 con un récord de ingresos de 2.826 millones, un 5,4% más interanual. El beneficio neto creció un 15,6% y se situó en 102,69 millones. La empresa creó 193 puestos de trabajo y finalizó el año con una plantilla de 6.611 personas.

"El ejercicio 2025 reafirma la solidez de un modelo de integración vertical que nos ha permitido crecer manteniéndonos fieles a nuestra manera de entender el sector agroalimentario: sin intermediarios, arraigados al territorio y generando valor en todos los eslabones de la cadena", valoró ayer Jaume Alsina durante su intervención ante la junta.

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