Me he reconciliado con BRABUS. Honestamente, nunca ha sido una firma a la que le tuviera especial aprecio, especialmente en el plano estético, ya que el abanico de modificaciones que propone este preparador alemán van más allá de variaciones de diseño, pero la imagen con la que siempre ha acompañado sus trabajos y el público al que normalmente ha ido destinado su porfolio de productos, han hecho que siempre haya sido reacio a todo lo que han ido lanzando. Hasta ahora.

Con todos vosotros, el BRABUS Bodo. Una de las presentaciones más inesperadas que ha tenido lugar en el concurso de elegancia más reputado de Europa, el FuoriConcorso, que tiene lugar en las inmediaciones del Lago Como desde 2019. Hablamos de una creación de tipo coach-build, hecha a mano sobre la base de otro deportivo y supone la ruptura con la idea de lo que la mayoría tenemos sobre BRABUS, lo que unido a los trabajos que hace con su departamento de clásicos, hace que poco a poco vaya siendo un poco más «fan» de los alemanes.

Queda claro, por tanto, que este BRABUS Bodo no es un modelo más dentro del catálogo del preparador alemán. Hablamos de un proyecto trabajado durante casi dos décadas que culmina en una propuesta coachbuilt con identidad propia, alejándose de las transformaciones habituales sobre modelos de serie.

Se trata de un súper gran turismo tanto por proporciones como por planteamiento técnico, con una silueta alargada, capó interminable y una línea de techo muy descendente que recuerda a ejercicios de diseño como el Vision Mercedes-Maybach 6, aunque con ciertos toques de músculo que le dan más presencia (más, si cabe).

En el plano estético, la carrocería completamente realizada en fibra de carbono marca el tono del conjunto. El frontal es especialmente protagonista, con una parrilla de gran tamaño que recuerda a la panamericana de Mercedes y que puede llegar a enagañar, ya que no está basado en ningún modelo de la estrella, sino en un Aston Martin Vanquish. Para los más lejanos al sector, recordemos que Mercedes-AMG sirve a Aston Martin tanto sus motores como una gran parte del resto de su elenco tecnológico, y dada la sapiencia de BRABUS en cuanto a tecnología de Mercedes, trabajar con el V12 británico es, cuanto menos, fácil.,

La estampa frontal la rematan dos entradas de aire tipo ram-air muy marcadas y un splitter de dimensiones generosas. Los faros LED matriciales específicos se integran en un conjunto dominado por un capó largo y un parabrisas muy inclinado. Por su parte, el perfil muestra una caída progresiva del techo hacia la zaga, acompañada de un techo panorámico fijo de cristal y unas llantas de 21 pulgadas calzadas con neumáticos Continental SportContact 7 Force desarrollados específicamente para este modelo.

En su trasera, el enfoque es igual de radical y hace un despliegue incluso de mayor personalidad. Las salidas de escape apiladas y el spoiler trasero activo no son solo elementos estéticos, ya que este último actúa como aerofreno en frenadas a partir de 140 km/h. Todo ello se combina con un sistema de frenos carbocerámicos con discos de 410 mm delante y 360 mm detrás, dejando claro que, pese a su planteamiento GT, también hay un importante trabajo en dinámica.

Las dimensiones refuerzan esa idea de gran turismo moderno: 5.062 mm de largo, 2.027 mm de ancho y apenas 1.305 mm de alto. Es un coche largo, ancho y muy bajo, con una presencia claramente orientada a altas velocidades en recta y estabilidad en autopista.

El interior mantiene esa dualidad entre lujo y deportividad. La configuración 2+2 se apoya en una base heredada del Vanquish, pero con un salpicadero revisado, nuevas salidas de aire circulares y un volante específico con detalles en fibra de carbono y el logotipo “B”. Los materiales combinan cuero premium con inserciones en fibra de carbono, todo ello acompañado por acentos en tono Shadow Gray. No faltan elementos exclusivos como las placas de umbral específicas o el bordado con la silueta del vehículo en los respaldos de unos asientos con marcado soporte lateral.

En el apartado mecánico es donde el Bodo termina de justificar su existencia. Bajo el capó se esconde un V12 biturbo de 5.2 litros que entrega 1.000 CV y 1.200 Nm de par, asociado a una transmisión automática de 8 velocidades. Las cifras son propias de un hiperdeportivo: 0 a 100 km/h en 3,0 segundos, 0 a 300 km/h en 23,9 segundos y una velocidad máxima de 360 km/h. Con todo, se ve que no hay problema en mover los 1.774 kg de peso que anuncia. Además, hace gala de una distribución prácticamente perfecta (50,2% delante y 49,8% detrás).

En su parte ciclo, lo más destacable es la suspensión, de doble triángulo en el eje delantero y multibrazo en el trasero, desarrollada junto a KW, se complementa con un sistema de elevación del eje delantero que incrementa la altura en 25 mm para sortear obstáculos urbanos.

Todo lo anterior, da forma a un super gran turismo cuya tirada va a estar compuesta por un total de 77 unidades a razón de un millón de euros cada una. Ojalá salgan pronto a la luz más configuraciones con las que ver acabado este BRABUS Bodo en una mayor variedad de colores.

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