1.000 días después de que Israel lanzara su mortífera invasión y tras casi nueve meses del declarado cese al fuego, Gaza vive sumida en un limbo de ataques israelíes y desplazamientos forzados que no cesan, una ayuda humanitaria que apenas cubre lo básico y una población que lucha cada día por sobrevivir entre ruinas, campamentos precarios, escasez de agua y comida y múltiples riesgos sanitarios. Mientras Israel no esconde sus ambiciones expansionistas y hasta sopesa reanudar los bombardeos a gran escala, desde la Franja claman a la comunidad internacional no ser olvidados.

Full article body is being fetched in the background. Refresh in a moment to see the complete paragraphs. For now this page shows a summary and AI analysis.