El hecho de que BYD quiere entrar en todos y cada uno de los segmentos del mundo se demuestra en el coche cuyas imágenes acompañan estas líneas, pues desarrollarlo bajo los requisitos correspondientes e ir actualizándolo conforme salen inconvenientes, certifica que la marca no sólo quiere llegar a cada segmento, sino dominarlo. Se llama BYD Shark 6 y, aunque todavía no ha llegado a España, es un todoterreno de tipo pick-up que aprendiendo de los errores de las primeras versiones, ha presentado mejoras para adaptarse de mejor manera a su objetivo, presentando, por ello, una versión denominada Performance. Esta última, es una variante creada específicamente para resolver uno de los principales problemas del modelo original: su limitada capacidad de remolque frente a referencias tradicionales como el Ford Ranger o el Toyota Hilux, que con sus diésel tradicionales capaces de alcanzar 3.500 kg desde hace años. Ahora, con el nuevo Shark 6 Performance, desaparece el motor gasolina 1.5 turbo de cuatro cilindros utilizado hasta ahora para dar paso a un nuevo bloque 2.0 turbo. La batería Blade LFP de 29,58 kWh se mantiene intacta, pero la potencia conjunta escala hasta 469 CV, mientras que el par máximo alcanza unos considerables 700 Nm. La diferencia frente al Shark 6 Premium no parece enorme, ya que sólo gana 39 CV y 50 Nm, aunque sí es suficiente para mejorar ligeramente las prestaciones. El 0 a 100 km/h pasa de 5,7 a 5,5 segundos, que no deja de ser una cifra llamativa para una pick-up de gran tamaño. Sin embargo, donde realmente cambia el planteamiento del coche es en la capacidad de remolque. Y es que el nuevo Shark 6 Performance ya puede arrastrar hasta 3.500 kg, exactamente la cifra habitual dentro del segmento de pick-up medianas tradicionales. De hecho, iguala a modelos muy asentados dentro del mercado australiano como el Ford Ranger o el Toyota HiLux, algo especialmente importante para clientes que utilizan remolques pesados, caravanas o equipamiento profesional. También mejora la carga vertical sobre la bola de remolque hasta 350 kg. A nivel visual apenas hay cambios respecto al Shark 6 Premium. BYD ha preferido mantener prácticamente intacto el diseño exterior, algo que demuestra que el foco de esta actualización estaba claramente en la parte técnica. El cambio más visible aparece dentro del habitáculo, donde desaparece la clásica palanca central para incorporar un selector situado en la columna de dirección. Además, la consola central adopta controles más simples y relativamente sencillos. Otro detalle importante es que toda la gama Shark 6 continúa utilizando suspensión independiente de doble triángulo tanto delante como detrás. Esto significa que no recurre a ballestas traseras, un sistema todavía muy habitual en muchas pick-up de este tamaño y por el que el público más tradicional sigue apostando: son más duras y sencillas de mantener que una suspensión moderna, aunque esta última pertima un comportamiento superior en carretera. Además, la gama introduce un nuevo modo Crawl pensado específicamente para conducción todoterreno técnica. Este sistema ajusta continuamente el par disponible para evitar pérdidas de tracción en zonas complicadas como rocas, fuertes pendientes o profundas roderas. Junto al Performance, BYD también ha presentado el Shark 6 Dynamic Cab Chassis, una variante mucho más sencilla enfocada al trabajo profesional. Mantiene el sistema híbrido enchufable 1.5 turbo del Shark 6 Premium y conserva los 2.500 kg de capacidad de remolque, aunque adopta una caja trasera más básica y preparada para usos laborales. De momento, para acabar, ha sido anunciara sólo para el mercado australiano, donde su precio arranca en 55.900 dólares australianos, unos 31.500 euros al cambio mientras que el nuevo Shark 6 Performance sube hasta 62.900 dólares australianos, unos 35.500 euros al cambio.

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