Todavía con miles de personas deambulando por las calles de Ceuta, España tiene previsto afrontar este mismo mes de agosto un paso clave en la relación con el país africano, al ser el mes en el que deberían darse a conocer las conclusiones de la mayor revisión del proyecto del túnel submarino entre España y Marruecos desde 2007, un enlace ferroviario de unos 40 kilómetros concebido para unir físicamente Europa y África bajo el Estrecho de Gibraltar. Y es que, con casi 10 millones de euros invertidos solo en el estudio del proyecto desde 2022, es precisamente este mes, coincidiendo con la crisis vivida estos días en Ceuta, cuando se debe dar a conocer el estado de la que prometía convertirse en una de las mayores infraestructuras internacionales en las que España se haya visto involucrada y cuyos datos públicos se pueden consultar abiertamente en la web de SECEGSA. El Gobierno ha destinado concretamente 9,76 millones de euros desde 2022 a reactivar los estudios del enlace fijo, incluyendo la actualización integral del anteproyecto de 2007. Este último trabajo fue encargado a Ineco por 961.939 euros y su calendario establece agosto de 2026 como fecha límite para completar la documentación, según apuntó previamente Voz Púpuli. Imagen de la NASA del Estrecho de Gibraltar. El objetivo no es comenzar las obras, sino determinar con mayor precisión si el túnel puede construirse, cuánto costaría y qué demanda tendría. Sobre la mesa siguen estando cuestiones como el trazado definitivo, la seguridad, las terminales, la rentabilidad del corredor y el volumen potencial de pasajeros y mercancías. No será una carretera bajo el Estrecho Aunque suele hablarse de este proyecto como una conexión por carretera entre España y Marruecos, la solución planteada es ferroviaria. El diseño contempla dos túneles de vía única y una galería central destinada a tareas de servicio, mantenimiento y evacuación. Los trenes convencionales podrían transportar pasajeros y mercancías directamente entre ambos continentes. Los coches y camiones, por su parte, no circularían por el interior del túnel, sino que previsiblemente serían cargados en trenes lanzadera, siguiendo una fórmula parecida a la empleada en el Eurotúnel entre Francia y Reino Unido. Dimensiones previstas Longitud total del túnel 38,5 km Tramo submarino 27,7 km Distancia entre terminales Aproximadamente 42 km Profundidad máxima 475 metros bajo el nivel del mar Túneles ferroviarios 2 tubos de vía única Diámetro interior de cada tubo 7,90 metros Galería central de servicio 6 metros de diámetro Pasos transversales Cada 340 metros Pendiente máxima 3% La ingeniería no es el mayor problema, a fin de cuentas En su punto más estrecho, sólo una distancia de unos 14 km separa la España peninsular de Marruecos. Los últimos estudios, realizados este mismo 2026 y publicados el pasado mes de abril, apuntan a que la excavación podría realizarse con la tecnología actual, incluso atravesando las complejas formaciones geológicas del Umbral de Camarinal. Sin embargo, demostrar que una tuneladora puede abrirse paso bajo el Estrecho no significa que el proyecto esté listo para construirse. Todavía no existe un proyecto constructivo aprobado, una declaración de impacto ambiental, un presupuesto definitivo, un acuerdo de financiación ni una fecha oficial para comenzar las obras. Antes del túnel definitivo, además, sería necesario ejecutar una galería de reconocimiento cuya construcción podría prolongarse durante varios años. Pero la principal debilidad del proyecto, para acabar, como bien sabemos, ya no es únicamente técnica, sino diplomática. Al tratarse de una infraestructura binacional, su ejecución exigiría décadas de estabilidad diplomática, coordinación administrativa y compromisos financieros sostenidos entre España y Marruecos, algo que a día de hoy, se antoja complicado.