¿Y si una marca italiana histórica, con alma, fabricase sus próximos coches en China con ayuda de Huawei?
Imagínate que una marca italiana centenaria, asociada a deportivos, gran turismos y al encanto de conducir por puro placer, acaba recurriendo a Huawei y a otro fabricante chino para desarrollar su próximo coche. Simplificando mucho, eso es lo que podría estar sobre la mesa con Maserati. No hay acuerdo cerrado, pero la sola posibilidad ya resume bastante bien el momento que vive la marca y la industria europea. Huawei pondría el cerebro, JAC las manos y Maserati el emblema Según una información recogida por CnEVPost, Maserati y Stellantis estarían en conversaciones con Huawei y JAC para desarrollar vehículos de nueva energía. Es decir, eléctricos o enchufables, destinados al mercado chino, pero también al resto de mercados internacionales bajo la marca Maserati. De acuerdo a esta información, Huawei aportaría la tecnología de software, electrónica, experiencia digital y sistemas inteligentes, y lideraría la planificación del producto, mientras que JAC se encargaría del desarrollo y la fabricación. Maserati pondría diseño, posicionamiento y marca. El tridente seguiría en el capó, pero el coche nacería muy lejos de Módena Stellantis, de momento, no confirma la operación. La compañía ha evitado comentar especulaciones y se limitó a recordar que mantiene conversaciones con distintos actores industriales en todo el mundo dentro de su actividad normal. No es un sí, pero tampoco es un desmentido. Dos modelos sobre la mesa, uno 100% chino y otro con tridente Según la información publicada en China, habría dos modelos en una primera fase de la alianza. Uno se vendería en China bajo la marca Maextro, una de las marcas chinas más lujosas. El otro llegaría a mercados internacionales como una versión rediseñada o reinterpretada con la marca Maserati. Maextro S800. Uno de los coches se vendería en China bajo la lujosísima marca Maextro y el otro en todo el mundo con la marca Maserati La información, de momento, es bastante limitada y no sabemos si esos dos modelos serían SUVs, berlinas, GTs o dos auténticos deportivos. Lo que sí parece claro es que, si hay un futuro Maserati electrificado, muy posiblemente dependa de la tecnología y la fabricación china. La dura realidad es que Maserati está muy débil Como decíamos, no hay nada confirmado, pero sí hay una razón por la que este escenario no es descabellado: Maserati necesita una salida urgente. La marca lleva años perdiendo volumen de ventas a un ritmo preocupante: en 2017, Maserati llegó a superar los 50.000 coches vendidos en todo el mundo. En 2024 habían caído a 11.300 unidades y el pasado 2025 se quedó en solo 7.900 coches. El problema no es sólo de ventas. Maserati también sufre por falta de gama, márgenes muy pobres y una transición eléctrica complicada. En 2024 tuvo unas pérdidas de 260 millones de euros y de 198 millones en 2025. Stellantis lleva tiempo tratando de decidir qué papel debe tener Maserati dentro del grupo, y mientras tanto, le está costando dinero. ¿Qué Maserati queremos? A estas alturas, ya no nos sorprende que una marca europea recurra a un socio chino. Muchas ya lo están haciendo. Pero con Maserati es otra cosa. Aunque su situación financiera no se parece en nada, Maserati sí se parece a Ferrari en la idea romántica del automóvil. Sus coches son diseño, sonido, historia, herencia de las carreras... Tienen alma. Permitidme que dude de todo esto en un hipotético Maserati fruto de la alianza con Huawei y JAC. Hay una forma optimista de leer esta posible alianza: Maserati podría ganar tiempo, acceder a la última tecnología, volver a tener un producto competitivo en China y a la senda de la rentabilidad. Para Stellantis, sería una fórmula con menos capital y menos riesgos, y a la marca podría servirle para hacer caja que después podría utilizar para lanzar productos más pasionales fabricados en Italia. Hay otra lectura bastante menos bonita en la que Maserati aporta solamente el diseño y el emblema, su imagen de marca se ve dañada, mientras todo lo demás -plataforma, software, fabricación, etc.- viene de Huawei y JAC. Algo similar ya ocurre con otros coches, pero en una marca como Maserati, de coches con alma, cabe la posibilidad de perder toda su esencia. En cualquier caso, a falta de confirmación oficial, hay que tratarlo como lo que es: una negociación o un escenario todavía hipotético. Y también hay otra cosa clara: que la supervivencia de Maserati no se sostendrá por la nostalgia que podamos tener los amantes del automóvil.
Imagínate que una marca italiana centenaria, asociada a deportivos, gran turismos y al encanto de conducir por puro placer, acaba recurriendo a Huawei y a otro fabricante chino para desarrollar su próximo coche. Simplificando mucho, eso es lo que podría estar sobre la mesa con Maserati. No hay acuerdo cerrado, pero la sola posibilidad ya resume bastante bien el momento que vive la marca y la industria europea. Huawei pondría el cerebro, JAC las manos y Maserati el emblema Según una información recogida por CnEVPost, Maserati y Stellantis estarían en conversaciones con Huawei y JAC para desarrollar vehículos de nueva energía. Es decir, eléctricos o enchufables, destinados al mercado chino, pero también al resto de mercados internacionales bajo la marca Maserati. De acuerdo a esta información, Huawei aportaría la tecnología de software, electrónica, experiencia digital y sistemas inteligentes, y lideraría la planificación del producto, mientras que JAC se encargaría del desarrollo y la fabricación. Maserati pondría diseño, posicionamiento y marca. El tridente seguiría en el capó, pero el coche nacería muy lejos de Módena Stellantis, de momento, no confirma la operación. La compañía ha evitado comentar especulaciones y se limitó a recordar que mantiene conversaciones con distintos actores industriales en todo el mundo dentro de su actividad normal. No es un sí, pero tampoco es un desmentido. Dos modelos sobre la mesa, uno 100% chino y otro con tridente Según la información publicada en China, habría dos modelos en una primera fase de la alianza. Uno se vendería en China bajo la marca Maextro, una de las marcas chinas más lujosas. El otro llegaría a mercados internacionales como una versión rediseñada o reinterpretada con la marca Maserati. Maextro S800. Uno de los coches se vendería en China bajo la lujosísima marca Maextro y el otro en todo el mundo con la marca Maserati La información, de momento, es bastante limitada y no sabemos si esos dos modelos serían SUVs, berlinas, GTs o dos auténticos deportivos. Lo que sí parece claro es que, si hay un futuro Maserati electrificado, muy posiblemente dependa de la tecnología y la fabricación china. La dura realidad es que Maserati está muy débil Como decíamos, no hay nada confirmado, pero sí hay una razón por la que este escenario no es descabellado: Maserati necesita una salida urgente. La marca lleva años perdiendo volumen de ventas a un ritmo preocupante: en 2017, Maserati llegó a superar los 50.000 coches vendidos en todo el mundo. En 2024 habían caído a 11.300 unidades y el pasado 2025 se quedó en solo 7.900 coches. El problema no es sólo de ventas. Maserati también sufre por falta de gama, márgenes muy pobres y una transición eléctrica complicada. En 2024 tuvo unas pérdidas de 260 millones de euros y de 198 millones en 2025. Stellantis lleva tiempo tratando de decidir qué papel debe tener Maserati dentro del grupo, y mientras tanto, le está costando dinero. ¿Qué Maserati queremos? A estas alturas, ya no nos sorprende que una marca europea recurra a un socio chino. Muchas ya lo están haciendo. Pero con Maserati es otra cosa. Aunque su situación financiera no se parece en nada, Maserati sí se parece a Ferrari en la idea romántica del automóvil. Sus coches son diseño, sonido, historia, herencia de las carreras... Tienen alma. Permitidme que dude de todo esto en un hipotético Maserati fruto de la alianza con Huawei y JAC. Hay una forma optimista de leer esta posible alianza: Maserati podría ganar tiempo, acceder a la última tecnología, volver a tener un producto competitivo en China y a la senda de la rentabilidad. Para Stellantis, sería una fórmula con menos capital y menos riesgos, y a la marca podría servirle para hacer caja que después podría utilizar para lanzar productos más pasionales fabricados en Italia. Hay otra lectura bastante menos bonita en la que Maserati aporta solamente el diseño y el emblema, su imagen de marca se ve dañada, mientras todo lo demás -plataforma, software, fabricación, etc.- viene de Huawei y JAC. Algo similar ya ocurre con otros coches, pero en una marca como Maserati, de coches con alma, cabe la posibilidad de perder toda su esencia. En cualquier caso, a falta de confirmación oficial, hay que tratarlo como lo que es: una negociación o un escenario todavía hipotético. Y también hay otra cosa clara: que la supervivencia de Maserati no se sostendrá por la nostalgia que podamos tener los amantes del automóvil.
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