El Mundial 2026 aspira a ser la Copa del Mundo más global de la historia, pero las restricciones migratorias de Estados Unidos han reavivado el debate sobre quién puede realmente asistir al torneo. Aficionados de varios países africanos clasificados para la competición se enfrentan a importantes obstáculos para obtener visados y viajar a los partidos que se disputarán en territorio estadounidense. Un caso que pone de relieve las desigualdades de acceso a los grandes eventos deportivos internacionales y el impacto de las políticas migratorias en el fútbol.

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