Una moto de 326 CV y 230 kilos con la batería incluida ya tendría argumentos para llamar la atención. Pero la Furion Taran añade otros dos ingredientes más: tiene tracción a las dos ruedas y un motor delantero integrado en la rueda que gira en sentido contrario a la propia rueda. La rueda delantera empuja y recupera energía Este proyecto francés quiere demostrar que cambiar de posición el motor eléctrico puede servir para aprovechar mejor las frenadas y modificar cómo se comporta una moto al entrar en una curva. Aquí está una de las ideas más interesantes, y más locas, de esta moto. En una moto, acelerar y frenar cambian mucho el trabajo que realiza cada neumático. Al frenar, el peso se desplaza hacia delante y la rueda delantera cobra protagonismo. Por eso, es ahí donde Furion ha colocado un motor eléctrico de flujo axial, una tecnología que permite hacer motores compactos y muy potentes, y que se utiliza en coches como el Mercedes AMG-GT eléctrico o el Koenigsegg Regera. La idea es que ese motor tenga dos trabajos: impulsar la moto y actuar como generador durante las deceleraciones. Así puede recuperar más energía, y más fácil, que un sistema similar en el eje trasero. El reparto de fuerza entre ambas ruedas se gestiona electrónicamente. Furion también incorpora un sistema de contrarrotación, con el motor girando en sentido contrario a la rueda, para actuar sobre el efecto giroscópico (la tendencia de un cuerpo que gira a conservar su orientación). El objetivo es facilitar los cambios de dirección. Su aspecto futurista lo firma uno de los autores del GT by Citroën El diseño super futurista de la moto lleva las firmas de L’Agence Pigment y Takumi Yamamoto, conocido por diseñar el espectacular GT by Citroën, el coche que pasó del Gran Turismo a la realidad. En las imágenes oficiales, la Taran presenta superficies angulosas, un asiento mínimo y una silueta muy volcada hacia el tren delantero. Su nombre procede de Taranis, el dios celta del trueno. Furion anuncia 240 kW de potencia, 326 CV, y una batería de 20 kWh para un conjunto de 230 kilos. Los 200 kilómetros de autonomía aparecen descritos como una cifra de uso real, aunque lógicamente, tratándose de un prototipo, no es una cifra homologada. Hay una tecnología que ya rueda y muchas promesas Furion tiene experiencia con prototipos funcionales. En 2025 desarrolló la M2 sobre una Yamaha MT-07, conservando el motor de gasolina para mover la rueda trasera e incorporando el eléctrico delante. Aquel demostrador fue probado en el circuito de Alès por Adrien Chareyre, cuatro veces campeón del mundo de supermotard. La empresa también comunica una medición de 7,9 kW de recuperación durante la frenada en un prototipo instrumentado. Sin embargo, su propio dossier aclara que las cifras más llamativas —recuperar el 77 % de la energía de frenado, ganar entre un 20 y un 30 % de autonomía y mejorar un 11 % la agilidad— proceden de simulaciones. No son resultados medidos directamente en una Taran real. Una serie limitada para que otras marcas se interesen Además, la plataforma de validación funciona a 48 voltios y el salto a 400 voltios lo tienen como el siguiente paso. Todavía queda trabajo para convertirlo en una moto real, ni hablar de una fabricada en serie. De hecho, el plan de Furion consiste en desarrollar y licenciar su tecnología a otros fabricantes y proveedores. La Taran sería una pequeña serie de gama alta con la que mostrar sus posibilidades, e incluso llevar la tecnología a más vehículos. La idea es interesante, aunque quizá demasiado compleja para trasladarla a un mundo, el de las motos deportivas, donde la conexión entre hombre y máquina es fundamental. Dossier de la moto (en francés)
Una moto de 326 CV y tracción total parece imposible hasta que le pones en la rueda delantera el mismo tipo de motor que lleva el Mercedes-AMG GT eléctrico de 1.126 CV
Una moto de 326 CV y 230 kilos con la batería incluida ya tendría argumentos para llamar la atención. Pero la Furion Taran añade otros dos ingredientes más: tiene tracción a las dos ruedas y un motor delantero integrado en la rueda que gira en sentido contrario a la propia rueda. La rueda delantera empuja y recupera energía Este proyecto francés quiere demostrar que cambiar de posición el motor eléctrico puede servir para aprovechar mejor las frenadas y modificar cómo se comporta una moto al entrar en una curva. Aquí está una de las ideas más interesantes, y más locas, de esta moto. En una moto, acelerar y frenar cambian mucho el trabajo que realiza cada neumático. Al frenar, el peso se desplaza hacia delante y la rueda delantera cobra protagonismo. Por eso, es ahí donde Furion ha colocado un motor eléctrico de flujo axial, una tecnología que permite hacer motores compactos y muy potentes, y que se utiliza en coches como el Mercedes AMG-GT eléctrico o el Koenigsegg Regera. La idea es que ese motor tenga dos trabajos: impulsar la moto y actuar como generador durante las deceleraciones. Así puede recuperar más energía, y más fácil, que un sistema similar en el eje trasero. El reparto de fuerza entre ambas ruedas se gestiona electrónicamente. Furion también incorpora un sistema de contrarrotación, con el motor girando en sentido contrario a la rueda, para actuar sobre el efecto giroscópico (la tendencia de un cuerpo que gira a conservar su orientación). El objetivo es facilitar los cambios de dirección. Su aspecto futurista lo firma uno de los autores del GT by Citroën El diseño super futurista de la moto lleva las firmas de L’Agence Pigment y Takumi Yamamoto, conocido por diseñar el espectacular GT by Citroën, el coche que pasó del Gran Turismo a la realidad. En las imágenes oficiales, la Taran presenta superficies angulosas, un asiento mínimo y una silueta muy volcada hacia el tren delantero. Su nombre procede de Taranis, el dios celta del trueno. Furion anuncia 240 kW de potencia, 326 CV, y una batería de 20 kWh para un conjunto de 230 kilos. Los 200 kilómetros de autonomía aparecen descritos como una cifra de uso real, aunque lógicamente, tratándose de un prototipo, no es una cifra homologada. Hay una tecnología que ya rueda y muchas promesas Furion tiene experiencia con prototipos funcionales. En 2025 desarrolló la M2 sobre una Yamaha MT-07, conservando el motor de gasolina para mover la rueda trasera e incorporando el eléctrico delante. Aquel demostrador fue probado en el circuito de Alès por Adrien Chareyre, cuatro veces campeón del mundo de supermotard. La empresa también comunica una medición de 7,9 kW de recuperación durante la frenada en un prototipo instrumentado. Sin embargo, su propio dossier aclara que las cifras más llamativas —recuperar el 77 % de la energía de frenado, ganar entre un 20 y un 30 % de autonomía y mejorar un 11 % la agilidad— proceden de simulaciones. No son resultados medidos directamente en una Taran real. Una serie limitada para que otras marcas se interesen Además, la plataforma de validación funciona a 48 voltios y el salto a 400 voltios lo tienen como el siguiente paso. Todavía queda trabajo para convertirlo en una moto real, ni hablar de una fabricada en serie. De hecho, el plan de Furion consiste en desarrollar y licenciar su tecnología a otros fabricantes y proveedores. La Taran sería una pequeña serie de gama alta con la que mostrar sus posibilidades, e incluso llevar la tecnología a más vehículos. La idea es interesante, aunque quizá demasiado compleja para trasladarla a un mundo, el de las motos deportivas, donde la conexión entre hombre y máquina es fundamental. Dossier de la moto (en francés)
