La transición al vehículo eléctrico está requiriendo de numerosas e importantes adaptaciones. Efectivamente, la adaptación de nuestros hábitos, que podría llegar incluso a trascender en cambio cultural. Por supuesto que también la adaptación de las infraestructuras, siendo el aspecto más notable, y acuciante, el de la instalación de una infraestructura de carga, en las carreteras, y las ciudades, que nos permita suministrar energía y recargar las baterías de los coches eléctricos que utilizamos. Pero el que hoy nos ocupa es un punto en el que tal vez no habíamos reparado. Prohibido aparcar coches eléctricos. Esa sería precisamente la indicación que se habrían encontrado muchos conductores al acudir a hacer la compra en algunos supermercados de Carrefour en Bruselas. Una medida que, aún respondiendo a una cuestión técnica bastante lógica, se ha enfrentado a la incomprensión de muchos conductores, especialmente los conductores de coches eléctricos. Spring, un eléctrico de menos de 1 tonelada Prohibido aparcar coches eléctricos Carrefour ha prohibido el estacionamiento de vehículos eléctricos en los aparcamientos situados sobre la cubierta de sus supermercados. La medida se aplica a todos los establecimientos de la cadena que disponen de aparcamiento en la azotea y ya se anuncia mediante carteles instalados en los accesos, de modo que sus clientes conozcan la nueva restricción antes de subir con sus vehículos. En Bruselas, la prohibición afecta, entre otros, a los hipermercados Carrefour de Auderghem, Berchem-Sainte-Agathe y Evere. También se ha implantado en el establecimiento de Kraainem, situado en la periferia de la capital belga. No se trata, por tanto, de una restricción general para acceder a Carrefour con un coche eléctrico, sino de una prohibición específica para utilizar esta clase de aparcamientos elevados (Sudinfo). La decisión obligará a muchos conductores a cambiar sus hábitos y buscar una plaza alternativa cuando acudan a estos establecimientos. Carrefour no ha detallado si habilitará zonas específicas para ellos, cuánto tiempo permanecerá vigente la medida o si llevará a cabo obras para adaptar las estructuras. Tampoco consta que la prohibición responda a un incidente previo: la compañía la presenta como una actuación puramente preventiva. Dolphin Surf, un eléctrico de menos de 1.300 kg Una medida con justificación técnica... aunque cuestionable La explicación ofrecida por Carrefour apunta al peso de los coches eléctricos. Sus baterías pueden hacer que sean sensiblemente más pesados que modelos térmicos equivalentes y, por tanto, que ejerzan una carga diferente sobre la estructura. Según la cadena, en el escenario hipotético de que todas las plazas de una azotea estuvieran ocupadas por vehículos eléctricos, la acumulación de peso podría ocasionar problemas de infraestructura. La precaución tiene una lógica evidente si la capacidad de carga de estos aparcamientos fue calculada en una época en la que el peso medio de los automóviles era inferior. La electrificación no solo exige desplegar cargadores: también puede requerir revisar edificios, garajes y otras infraestructuras concebidas para un parque móvil diferente. Carrefour opta, mientras tanto, por evitar la situación más desfavorable mediante una prohibición general. Pero la fórmula escogida es discutible. No todos los eléctricos son especialmente pesados y un urbano como el Dacia Spring puede pesar mucho menos que un gran SUV de gasolina o diésel, al que sí se permitiría aparcar. Una limitación basada en la masa máxima del vehículo sería técnicamente más coherente, aunque también más difícil de controlar.
Prohibido aparcar coches eléctricos: la insólita prohibición que están encontrando en los supermercados los clientes de Carrefour en Bélgica
La transición al vehículo eléctrico está requiriendo de numerosas e importantes adaptaciones. Efectivamente, la adaptación de nuestros hábitos, que podría llegar incluso a trascender en cambio cultural. Por supuesto que también la adaptación de las infraestructuras, siendo el aspecto más notable, y acuciante, el de la instalación de una infraestructura de carga, en las carreteras, y las ciudades, que nos permita suministrar energía y recargar las baterías de los coches eléctricos que utilizamos. Pero el que hoy nos ocupa es un punto en el que tal vez no habíamos reparado. Prohibido aparcar coches eléctricos. Esa sería precisamente la indicación que se habrían encontrado muchos conductores al acudir a hacer la compra en algunos supermercados de Carrefour en Bruselas. Una medida que, aún respondiendo a una cuestión técnica bastante lógica, se ha enfrentado a la incomprensión de muchos conductores, especialmente los conductores de coches eléctricos. Spring, un eléctrico de menos de 1 tonelada Prohibido aparcar coches eléctricos Carrefour ha prohibido el estacionamiento de vehículos eléctricos en los aparcamientos situados sobre la cubierta de sus supermercados. La medida se aplica a todos los establecimientos de la cadena que disponen de aparcamiento en la azotea y ya se anuncia mediante carteles instalados en los accesos, de modo que sus clientes conozcan la nueva restricción antes de subir con sus vehículos. En Bruselas, la prohibición afecta, entre otros, a los hipermercados Carrefour de Auderghem, Berchem-Sainte-Agathe y Evere. También se ha implantado en el establecimiento de Kraainem, situado en la periferia de la capital belga. No se trata, por tanto, de una restricción general para acceder a Carrefour con un coche eléctrico, sino de una prohibición específica para utilizar esta clase de aparcamientos elevados (Sudinfo). La decisión obligará a muchos conductores a cambiar sus hábitos y buscar una plaza alternativa cuando acudan a estos establecimientos. Carrefour no ha detallado si habilitará zonas específicas para ellos, cuánto tiempo permanecerá vigente la medida o si llevará a cabo obras para adaptar las estructuras. Tampoco consta que la prohibición responda a un incidente previo: la compañía la presenta como una actuación puramente preventiva. Dolphin Surf, un eléctrico de menos de 1.300 kg Una medida con justificación técnica... aunque cuestionable La explicación ofrecida por Carrefour apunta al peso de los coches eléctricos. Sus baterías pueden hacer que sean sensiblemente más pesados que modelos térmicos equivalentes y, por tanto, que ejerzan una carga diferente sobre la estructura. Según la cadena, en el escenario hipotético de que todas las plazas de una azotea estuvieran ocupadas por vehículos eléctricos, la acumulación de peso podría ocasionar problemas de infraestructura. La precaución tiene una lógica evidente si la capacidad de carga de estos aparcamientos fue calculada en una época en la que el peso medio de los automóviles era inferior. La electrificación no solo exige desplegar cargadores: también puede requerir revisar edificios, garajes y otras infraestructuras concebidas para un parque móvil diferente. Carrefour opta, mientras tanto, por evitar la situación más desfavorable mediante una prohibición general. Pero la fórmula escogida es discutible. No todos los eléctricos son especialmente pesados y un urbano como el Dacia Spring puede pesar mucho menos que un gran SUV de gasolina o diésel, al que sí se permitiría aparcar. Una limitación basada en la masa máxima del vehículo sería técnicamente más coherente, aunque también más difícil de controlar.
