Nos encantan sus motos de cilindrada, sus deportivas y sus aventureras, que es donde Honda ha conseguido labrarse su reputación. La reputación de una marca premium con grandes sagas, como CBR y Africa Twin. Pero Honda también se ha prodigado por crear grandes motos ligeras, pequeñas, y urbanas, prácticamente mini-motos. Y es ahí donde podría producirse uno de los regresos más interesantes y peculiares. Las aventureras están de moda y todo aquello que tenga un mínimo espíritu, o aspecto, todoterreno. China está siendo una de las principales culpables de que las ventas de motos aventureras estén creciendo sin parar y también modelos más racionales y urbanos, scooters de estilo aventurero que, a fin de cuentas, vienen a recoger los frutos de lo sembrado por Honda, con verdaderas todoterreno para recorrer el mundo como Africa Twin y Transalp, con productos tan ingeniosos como la X-ADV, y con su aplicación en un scooter como la Honda ADV 350. ¿Y si trasladasen esa filosofía a un producto aún más compacto y ligero? Parece de juguete, pero es una verdadera todoterreno No es ni mucho menos una moto de juguete. Honda lanzó en 1982 la CT50 Motra, una pequeña motocicleta de aspecto militar, con enormes neumáticos de tacos, grandes portaequipajes y una mecánica prácticamente indestructible, de la que ya os hablaba hace poco mi compañero Martín. Una moto de apenas 76 kilogramos en seco, con un asiento a solo 720 milímetros del suelo, concebida para trabajar, transportar equipaje y circular por caminos, que se comercializó exclusivamente en Japón entre 1982 y 1983. Su mayor genialidad estaba en una transmisión con reductora, una solución más propia de un todoterreno que de una pequeña moto de 49 centímetros cúbicos. Sus tres marchas, combinadas con dos rangos de transmisión, proporcionaban seis relaciones efectivas. Con solo 4,5 CV, Honda anunciaba que podía superar pendientes de hasta 23 grados, equivalentes a un desnivel de aproximadamente el 42%. No necesitaba correr, sino avanzar por terrenos difíciles incluso cuando iba cargada. Honda CT50 Motra (1982) Características Motor Monocilíndrico de 49 cc Potencia 4,5 CV Transmisión 3 marchas con reductora, 6 relaciones Peso en seco 76 kg Capacidad de ascenso 23° (aprox. 42%) Altura del asiento 720 mm Una moto de ocio y trabajo que gasta un litro La Motra era una moto de ocio, pero también una pequeña herramienta de trabajo. Disponía de enormes portaequipajes tubulares delante y detrás, con el delantero anclado directamente al bastidor para mejorar la estabilidad. Sus neumáticos de balón sobre llantas de 10 pulgadas y su suspensión trasera regulable, con indicador de ajuste, estaban pensados para circular con carga. Honda contemplaba una capacidad máxima autorizada de 30 kilogramos, suficiente para transportar herramientas y pequeños bultos. Y gastaba apenas 1 litro de gasolina cada 100 kilómetros, según la homologación japonesa de la época, realizada a una velocidad constante de 30 km/h. Su depósito de 4,5 litros permitía plantear autonomías teóricas superiores a 400 kilómetros. Honda la lanzó por 165.000 yenes, con una previsión de 45.000 ventas anuales que nunca llegó a cumplir. Hoy, aquella pequeña moto, que no fue ni mucho menos un éxito comercial, se ha convertido en una rareza de colección. Honda CT50 Motra (1982) Características Consumo declarado 1 l/100 km a 30 km/h constantes Depósito 4,5 litros Autonomía teórica 450 km Neumáticos 5.40-10 delante y detrás Suspensión trasera Regulable con indicador Precio de lanzamiento 165.000 yenes Así podría regresar esta moto, que en 2026 tendría más sentido que nunca Honda podría estar preparando el regreso de una de sus motos más peculiares. Según unas nuevas patentes de la marca japonesa (Australian Motor Cycle) muestran una motocicleta que recupera la filosofía de la Motra, con una estructura tubular de acero, neumáticos enormes y portaequipajes delanteros y traseros. La novedad más interesante es que Honda ha diseñado una plataforma común capaz de admitir tanto un motor de combustión, presumiblemente el 125 utilizado por la Super Cub, Monkey y Grom, como una mecánica completamente eléctrica, con las baterías instaladas en el espacio destinado al motor y la propulsión integrada en el basculante. Una Honda Motra de 125 cc tendría más sentido que nunca, con una mecánica sencilla y económica, apta en España para el carné B con más de tres años de antigüedad, y unas posibilidades que irían mucho más allá de los desplazamientos urbanos. Sería una pequeña todoterreno para disfrutar del campo, desplazarse por caminos o trabajar en una finca, sin necesitar una gran trail. Recuperar una moto así, más de cuatro décadas después, sería una manera muy inteligente de reivindicar que para disfrutar de una auténtica aventurera no hacen falta grandes motores, ni potencias desorbitadas, ni gastarse una fortuna.
Parece de juguete, pero es la moto todoterreno, compacta, y barata, y para el carné de coche, que en pleno 2026 tiene más sentido que nunca
Nos encantan sus motos de cilindrada, sus deportivas y sus aventureras, que es donde Honda ha conseguido labrarse su reputación. La reputación de una marca premium con grandes sagas, como CBR y Africa Twin. Pero Honda también se ha prodigado por crear grandes motos ligeras, pequeñas, y urbanas, prácticamente mini-motos. Y es ahí donde podría producirse uno de los regresos más interesantes y peculiares. Las aventureras están de moda y todo aquello que tenga un mínimo espíritu, o aspecto, todoterreno. China está siendo una de las principales culpables de que las ventas de motos aventureras estén creciendo sin parar y también modelos más racionales y urbanos, scooters de estilo aventurero que, a fin de cuentas, vienen a recoger los frutos de lo sembrado por Honda, con verdaderas todoterreno para recorrer el mundo como Africa Twin y Transalp, con productos tan ingeniosos como la X-ADV, y con su aplicación en un scooter como la Honda ADV 350. ¿Y si trasladasen esa filosofía a un producto aún más compacto y ligero? Parece de juguete, pero es una verdadera todoterreno No es ni mucho menos una moto de juguete. Honda lanzó en 1982 la CT50 Motra, una pequeña motocicleta de aspecto militar, con enormes neumáticos de tacos, grandes portaequipajes y una mecánica prácticamente indestructible, de la que ya os hablaba hace poco mi compañero Martín. Una moto de apenas 76 kilogramos en seco, con un asiento a solo 720 milímetros del suelo, concebida para trabajar, transportar equipaje y circular por caminos, que se comercializó exclusivamente en Japón entre 1982 y 1983. Su mayor genialidad estaba en una transmisión con reductora, una solución más propia de un todoterreno que de una pequeña moto de 49 centímetros cúbicos. Sus tres marchas, combinadas con dos rangos de transmisión, proporcionaban seis relaciones efectivas. Con solo 4,5 CV, Honda anunciaba que podía superar pendientes de hasta 23 grados, equivalentes a un desnivel de aproximadamente el 42%. No necesitaba correr, sino avanzar por terrenos difíciles incluso cuando iba cargada. Honda CT50 Motra (1982) Características Motor Monocilíndrico de 49 cc Potencia 4,5 CV Transmisión 3 marchas con reductora, 6 relaciones Peso en seco 76 kg Capacidad de ascenso 23° (aprox. 42%) Altura del asiento 720 mm Una moto de ocio y trabajo que gasta un litro La Motra era una moto de ocio, pero también una pequeña herramienta de trabajo. Disponía de enormes portaequipajes tubulares delante y detrás, con el delantero anclado directamente al bastidor para mejorar la estabilidad. Sus neumáticos de balón sobre llantas de 10 pulgadas y su suspensión trasera regulable, con indicador de ajuste, estaban pensados para circular con carga. Honda contemplaba una capacidad máxima autorizada de 30 kilogramos, suficiente para transportar herramientas y pequeños bultos. Y gastaba apenas 1 litro de gasolina cada 100 kilómetros, según la homologación japonesa de la época, realizada a una velocidad constante de 30 km/h. Su depósito de 4,5 litros permitía plantear autonomías teóricas superiores a 400 kilómetros. Honda la lanzó por 165.000 yenes, con una previsión de 45.000 ventas anuales que nunca llegó a cumplir. Hoy, aquella pequeña moto, que no fue ni mucho menos un éxito comercial, se ha convertido en una rareza de colección. Honda CT50 Motra (1982) Características Consumo declarado 1 l/100 km a 30 km/h constantes Depósito 4,5 litros Autonomía teórica 450 km Neumáticos 5.40-10 delante y detrás Suspensión trasera Regulable con indicador Precio de lanzamiento 165.000 yenes Así podría regresar esta moto, que en 2026 tendría más sentido que nunca Honda podría estar preparando el regreso de una de sus motos más peculiares. Según unas nuevas patentes de la marca japonesa (Australian Motor Cycle) muestran una motocicleta que recupera la filosofía de la Motra, con una estructura tubular de acero, neumáticos enormes y portaequipajes delanteros y traseros. La novedad más interesante es que Honda ha diseñado una plataforma común capaz de admitir tanto un motor de combustión, presumiblemente el 125 utilizado por la Super Cub, Monkey y Grom, como una mecánica completamente eléctrica, con las baterías instaladas en el espacio destinado al motor y la propulsión integrada en el basculante. Una Honda Motra de 125 cc tendría más sentido que nunca, con una mecánica sencilla y económica, apta en España para el carné B con más de tres años de antigüedad, y unas posibilidades que irían mucho más allá de los desplazamientos urbanos. Sería una pequeña todoterreno para disfrutar del campo, desplazarse por caminos o trabajar en una finca, sin necesitar una gran trail. Recuperar una moto así, más de cuatro décadas después, sería una manera muy inteligente de reivindicar que para disfrutar de una auténtica aventurera no hacen falta grandes motores, ni potencias desorbitadas, ni gastarse una fortuna.
